sábado, 18 de noviembre de 2017

LA TRAGEDIA CASI CONFIRMADA DEL SUBMARINO SAN JUAN
Pensamientos colaterales que claramente se avizoran.
El accionar de zapa de los que operan para profundizar las férreas ataduras de la colonización cultural pro británica no cesa, e incluso todo permite suponer fundamentadamente que se intensifica.
Hace tiempo se pueden leer determinados recurrentes mensajes, en los que resaltan los “gestos de acercamiento” de veteranos de guerra británicos hacia sus pares de Argentina.
Con esas campañas, entre otras cosas, se tapan las irracionalidades insanables cometidas por los comandantes del “proceso” y de los que tuvieron responsabilidades estratégicas en la conducción diplomática, política, geopolítica, económica y militar, en el desastroso desenlace de la guerra, que en el colmo del absurdo, claramente, solo se buscaba “perder ‘dignamente’ “, y en la que se priorizaron burdas “prioridades y compromisos de defensa del sistema” (lo del alineamiento servil al “mundo libre, occidental y cristiano”), en vez de poner en primer lugar las prioridades de la Defensa Nacional y de la Soberanía Nacional, dejando de lado no solo elementales principios de geopolítica con visión nacional, sino incluso enseñanzas elementales de las máximas sanmartinianas, que los sectores militares inundados mentalmente de apátrida liberalismo tan dogmático como irracional, demuestran palmariamente desconocer.
Por algo, esos sectores militares confusamente liberales (o sea de hecho apátridas, sin que muchos ni se den cuenta de ello), siguen apoyando con entusiasmo el accionar destructivo del neoliberalismo vuelto al poder y en camino a lograr la suma del poder público, que claramente es la continuación político - económica del “proceso” y del “noventismo” del menemato y el delarruato, que no solo resigna explícitamente soberanía y destroza en jirones la dignidad nacional, sino que incluso pone en serio riesgo la continuidad de Argentina como nación, pues nos amenaza con la balcanización.
Esa confusión parte del nada inocente error de enfoque, lamentablemente aun vigente en muchos (¿o todos?) los institutos de enseñanza militar, que jibarizan los enfoques y doctrinas político – económicas a solo dos doctrinas o ideologías: marxismo y liberalismo, omitiendo amañadamente las múltiples alternativas, que han sido precisamente las más exitosas, entre otras cuestiones por romper las ataduras del dogmatismo.
El colmo del cipayismo es que ahora clamen por pedirles ayuda a los británicos, y que luego les besen las manos, eventualmente por encontrar al submarino hundido. Hace rato, desde las sombras, están haciendo una sutil pero intensa campaña, para mostrar a los militares británicos como "buenos muchachos", con los que "circunstancialmente" nos enfrentamos, pero que "son unos caballeros". De esa forma, para los colonizados mentales de uniformes (no son todos, por suerte), los únicos "enemigos permanentes" son "los subversivos". De esa forma refuerzan la cerrazón mental de pensar todo bajo la "lógica" de la doctrina de la seguridad nacional, de los años '70. Sus concepciones de patriotismo son tan huecas de contenido, que muchas veces no pasan de un mal disimulado sentimiento de casta supuestamente superior, o de formalismos carentes de contenido.
Y el accionar de colonizados mentales progres, que como autómatas califican de "fachos" a todos los que no les caen bien, y que además “compran” con facilidad los dictados de sutiles ONGs extranjeras, principalmente británicas; completan de ese modo el panorama de profundas distorsiones y confusiones conceptuales en temas esenciales. Suelen predicar un irracional antimilitarismo a ultranza, muy funcional a poderes ajenos a los Intereses Nacionales.
Completando el aquelarre de confusiones, vastos sectores de clases medias, se mueven al compás de los desinformadores públicos, con escaso o nulo razonamiento propio; o peor aun, buscando el facilismo de ubicarse en lo “políticamente correcto” sin importarles en nada las consecuencias futuras, incluso las de futuro cercano que ya se avizora, con un escenario casi calcado al desmadre del 2001. A esa gente, envuelta en la superficialidad, la tragedia del submarino San Juan posiblemente poco o nada le importe.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

jueves, 16 de noviembre de 2017

GUERRA BLANDA DE DEMOLICIÓN
Hasta el siglo XX inclusive, los gobiernos oligárquicos, antipopulares y antinacionales, solo se podían sostener en un contexto de fuertes y evidentes medidas represivas, las que anulaban o inhibían no solo grandes manifestaciones masivas de oposición, sino que también tornaban peligrosas las opiniones públicas en contra, e incluso las simples rondas de conversaciones en las que se pudiera sugerir algún tipo de descontento.
Las consecuencias podían ser aprietes de diversos tipos, pérdidas de empleos, detenciones “preventivas”, cárceles con poco o ningún juicio previo, torturas, desapariciones, o directamente fusilamientos.
Los argentinos tenemos una larga historia de períodos de gobiernos de ese tipo, pudiéndose citar la década infame (1930-1943); la revolución fusiladora (1955-1958) y sus continuadores (con picos represivos y violentos a comienzos de los años ’60); la “dictablanda” de los años de Onganía y sus sucesores (1966-1973); para luego pasar a la violencia institucionalizada del “proceso” cívico – militar de 1976-1983, en el cual en un marco férreamente represivo se nos impusieron por la fuerza de las bayonetas –con la excusa de “la subversión marxista”- las draconianas y perversas medidas de achicamiento económico y exclusión social del neoliberalismo, por entonces en plena expansión en el mundo.
Fue la primera y muy violenta aplicación en Argentina –con procesos paralelos en Íbero América- de la Doctrina del Caos, tan bien descripta por Viviane Forrester y Naomí Klein en sus libros (1)
Pero las épocas cambiaron, y las técnicas de dominación y sometimiento de pueblos y países se refinaron en grados superlativos, con metodologías de cooptación sutiles en grados extremos, creadas o muy refinadas por sociólogos, psicólogos sociales, antropólogos, politólogos y otros expertos en comunicación social, sumada toda esa parafernalia de técnicas al uso masivamente demoledor de los medios convencionales de comunicación, a lo que se agregaron las redes sociales electrónicas, cuyos roles pueden llegar a ser definitorios, como se demostró en los contagiosos procesos de “primaveras comunicacionales” funcionales al neoliberalismo, como se dio en países árabes y en Ucrania.
Esos refinamientos con notables grados de perversión comunicacional tomaron vuelo fogoneados por los impulsores de la globalización salvaje, que con el neoliberalismo como doctrina y metodología excluyente que intentan imponer al como sea, tomaron gran impulso desde el comienzo del siglo XXI, el cual en lo geopolítico puede afirmarse que comenzó en la pasada década del ’90; a partir de la que, en rápida sucesión, están ocurriendo profundos cambios en el tablero de la Geopolítica Mundial.
Ahora los militares liberales golpistas, con neuronas formateadas por los cursos de la Escuela de las Américas, practicantes fervorosos del patrioterismo meramente declamativo y hueco de contenidos, quedaron relegados al fondo de las opciones “potables”, intentando reducírselos a roles meramente policíacos represivos, cuando no a usarlos como carne de cañón al servicio de las potencias anglosajonas, como parecen orientarse las líneas de política exterior claramente subordinadas a las mismas, evidenciadas por el presidente Macri.
Una de las pocas excepciones actuales fue la destitución de Zelaya en Honduras, mediante un golpe militar. Pero la “onda” actual son los golpes de Estado palaciegos, al estilo de Temer en Brasil y de Franco en Paraguay; y en un mayor nivel de “elaboración” los procedimientos del tipo de “periodismo de guerra” como el aplicado en Argentina, para favorecer el retorno del neoliberalismo, ahora con formalidades democráticas pero con esencia duramente excluyente, del tipo del manejo de la suma del poder público.
Por supuesto, también debe analizarse el frustrado golpe del tipo caracterizado como guerra híbrida perpetrado en Venezuela, tal como definió el reconocido analista Dr. Miguel Ángel Barrios. Esa metodología combina violencia en gran escala, con operaciones de desabastecimiento, agresiones mediáticas, pirotecnia verbal opositora; además de medidas de ahogo económico y claras amenazas de invasión, por parte de la potencia hegemónica continental, con o sin participación de tropas o logísticas colombianas. Pero en Venezuela, el grueso de las Fuerzas Armadas no da muestras de estar subordinado o colonizado mentalmente por el adoctrinamiento neoliberal, como sí lo evidencian en grado superlativo vastos sectores de retirados de las FFAA y FFSS de Argentina. Y claramente, esos sectores de retirados con mentalidad procesera (2), mostrarían
tener ágiles canales de contacto con veteranos de guerra y muy posiblemente con personal en actividad, como lo evidencian frecuentes mensajes que se difunden en forma semi subrepticia en redes sociales, mensajes en los que sesgadamente “se bajan líneas” con claros y perimidos enfoques setentistas, que siguen centrados en “perseguir zurditos” que parecen ver hasta en la sopa, mientras que parecen ignorar los muy serios riesgos a la integridad nacional que representan las cataratas de muy negativas medidas socio económicas y geopolíticas que en masa y en continua sucesión son perpetradas por la CEOcracia gobernante, con su cohorte de economistas dogmáticamente monetaristas y neoliberales de nulo patriotismo, todo eso con la masiva cobertura mediática de los medios “adictos” que son casi todos. Es la guerra blanda de demolición, en pleno perpetramiento.
Como ejemplo de esos mensajes del tipo “si está de acuerdo, difunda”, recientemente divulgaron un “llamamiento patriótico” a ponerse en contra de los gastos que representa el Parlasur (organismo parlamentario de la UNASUR), que sin duda más de un poco ilustrado o poco reflexivo retirado o veterano “compró” con entusiasmo febril; mientras que ni parecen preocuparse en lo más mínimo por el endeudamiento sideral y sin medida en que nos embretan, por el negociado hiper endeudante de las LEBACs (bonos emitidos por el Banco Central, a tasas altísimas que ya llegan a rozar el 30 %, conformando una bola de nieve que nadie prevé como desactivar), por la destrucción del aparato industrial y el desguace de los entes tecnológicos, por la miseria y la desocupación creciente, y otras lacras perniciosas que ya padecimos en los dolorosos años ’90. Es claramente el Plan Morgenthau en plena perpetración, para destrozar a Argentina.
El tema amerita mayores análisis, los que se intentará hacer en futuros artículos.
(1) Viviane Forrester – El Horror Económico // Naomí Klein – La Doctrina del Shock.
(2) Mentalidad procesera – Afín al tristemente recordado “proceso” cívico – militar que usurpó el poder en 1976.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

viernes, 10 de noviembre de 2017

LA DEUDA EXTERNA COMO HERRAMIENTA DE SOMETIMIENTO
A algunos indolentes o poco informados, el título puede parecerles una exageración. Pero lo real es que la deuda externa no solo ha sido utilizada como fortísima herramienta de sometimiento del mundo excluido del G7 y las Potencias Atlantistas, sino que tal como se pudo constatar en la crisis argentina de 2001/2002, el endeudamiento desbocado y supuestamente impagable, se utilizó como instrumento de presión para obligar a Argentina a aceptar la miserable propuesta de canje de la deuda externa por territorios.
Dicho en términos más breves, la deuda externa es el factor de poder que utilizan los grandes poderes financieros transnacionales para someter a los Estados y forzar el achicamiento de sus poderes, buscando incluso su disolución.
Tal es el objetivo de las políticas de ajuste permanente, de imposición del neoliberalismo salvaje, que promueven las recetas permanentemente recesivas del Fondo Monetario Internacional y de las grandes potencias neocoloniales del siglo XXI (EEUU, Gran Bretaña, Francia), sus socios del G 7, así como otras potencias menores que fungen como aliados estratégicos de aquellas.
Es de recordar que en plena hecatombe preanunciada del 2001, circuló con insistencia la “conveniencia” e incluso la “necesidad” de permutar deuda por territorios, perversa idea que incluso fue fogoneada en los medios masivos por las dos “señoras rubias” mayores de la TV capitalina; la de los almuerzos oligarcones, y la contrabandista de auto de alta gama y de “los dinosaurios vivos encontrados en La Patagonia”.
Ahora que volvimos a caer en un endeudamiento brutal y patológico, inmersos en una espiral de sucesivos créditos externos contraídos con tanta liviandad como carencia de responsabilidad ante las gravísimas consecuencias que claramente pueden preverse como trágicas consecuencias; el tema, por cierto central y de importancia excluyente para los hoy menguados Intereses Nacionales, es permanentemente ocultado, minimizado y ninguneado por los mercenarios de la incomunicación pública; por economistas asalariados del establishment y por otros que se esfuerzan por ser aceptados al calorcito de los favores y de las billeteras de los poderes oligárquicos – antinacionales concentrados; por políticos y gremialistas domesticados a carpetazos u otros medios de sometimiento; por militares perdidos en sus nebulosas setentistas y los extravíos conceptuales de la perversa doctrina de la seguridad nacional, o empantanados en la extrema ignorancia de la Historia Argentina, Historia Mundial, Economía y Geopolítica, o en algunos casos puntuales sospechosamente volcados a enredadas interpretaciones de la realidad que evidencian ser dictadas o inducidas por las usinas de colonización mental de las potencias anglosajonas.
En medio de todo ese aquelarre de confusiones inducidas, de desinformaciones extremas y de ignorancias asumidas, vastos sectores de la decadente clase media parecen no reaccionar que esta rápida hecatombe nos lleva al desastre generalizado que incluso nos pone en muy serio riesgo de disolución nacional; tal como el sombrío panorama lo presagia y tal como la realidad mundial del presente siglo lo demuestra, con sucesivos y violentos ataques a diversos países ya fragmentados, desarticulados institucional y económicamente, y que han sido o son objeto de diversas metodologías de agresiones implementadas con mayor o menor sutileza cuando no abiertamente perpetradas.
Hoy Argentina carece de todo proyecto geopolítico propio, adolece de la más elemental visión y objetivos de grandeza nacional, al estar subordinada a los dictados de las potencias atlantistas y sus socios menores, atada en forma asfixiante y creciente a la Banca transnacional y a los dictados siempre recesivos del FMI.
La visión y objetivos del actual gobierno CEOcrático mega corporativo y multiprocesado, solo evidencia empujarnos al como sea al subdesarrollo crónico y a una estructura político – social equiparable al feudalismo oligárquico que nos manejó con escasa y excluyente visión clasista, desde el mitrismo, casi sin solución de continuidad hasta la irrupción de Yrigoyen; en un modelo político - económico antiindustrial, centralista unitario y socialmente excluyente que se repitió en la década infame (los años ’30), en la revolución fusiladora y sus continuadores, en el nefasto proceso, y ahora reciclado mediante la elaborada estrategia comunicacional del “periodismo de guerra” y sus alfiles en distintos ámbitos, incluidos otros poderes del Estado y de la sociedad.
Como fundamenté en artículos anteriores, todas las evidencias conducen a afirmar que estamos padeciendo una sutil y agresiva versión remozada del Plan Morgenthau, que mediante diversas herramientas y con muchos operadores en paralelo, buscan la disolución nacional. Disolución nacional que es uno de los objetivos declarados de los impulsores del proceso de globalización salvaje, en su momento corporizado desembozadamente en el Consenso de Washington, pero que cuenta con otros impulsores más sutiles, como los poderes imperiales británicos y su poderoso y multifacético aparato de infiltración cultural, incluyendo ONGs “indigenistas”, “ecologistas”, “derecho humanistas”, y diversas “fundaciones” de orientación económica neoliberal.
El riesgo de disolución nacional se acrecienta día a día, con el crecimiento desorbitado de la deuda externa, con la disolución de las estructuras tecnológicas e industriales, con la desarticulación social, con el desguace brutal del nunca totalmente consolidado bloque de la UNASUR, y con distintas acciones de zapa igualmente destructivas.
El unitarismo desembozado implementado para acentuar irritantes privilegios a favor de la ciudad y la provincia de Buenos Aires, apenas extendida a la Pampa Húmeda; el abandono de La Patagonia con los irracionales frenos a obras de gran importancia estratégica (Chihuido I y las dos hidros de Santa Cruz, más las oposiciones a la planificada Quinta Central Nuclear en Río Negro), los ataques a la industrias tecnológicas de Tierra Del Fuego, los ahogos financieros a esas provincias, los frenos a las producciones de gas y petróleo; forman el contexto que frena radicaciones de poblaciones e incluso expulsa a parte de la existente actualmente en La Patagonia, a la medida de los intereses estratégicos de Gran Bretaña, que nos quiere débiles y sumisos; el grado de indefensión extrema en que se encuentra nuestro país (cuyos orígenes deben buscarse al menos desde el siniestro “proceso”, sino allá por 1955); a lo que se agregan las profundas confusiones conceptuales y carencia de doctrinas nacionales bien fundamentadas en estamentos especializados cívicos y militares que deberían ser expertos en esos delicados temas; son posiblemente solo algunos de los principales factores que tornan muy oscuro y preocupante el futuro de nuestra nación.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

viernes, 3 de noviembre de 2017

¡Y MIENTRAS POR DETRÁS PASAN LOS ELEFANTES!
Expertos en el manejo de la opinión pública, los neoliberales hoy en el poder y cercanos a tener la suma del Poder Público (sin que nadie se los haya otorgado),
demuestran mucha habilidad para instalar temas de alto impacto, o para utilizar los que están “en la picota”, mientras que con escasa difusión y con bajísimo impacto mediático se implementan medidas muy “grossas”, prácticamente sin discusión y sin oposición.
Así está sucediendo ahora, con las masivas privatizaciones de activos energéticos estratégicos, que con notable premura está implementando el personero de Shell investido de Ministro de Energía. Acorde al dogmatismo ultra privatista del neoliberalismo en su versión más cavernaria, se apresuran a enajenar importantes usinas termoeléctricas de propiedad del Estado, siendo harto
discutible que se las quiera enajenar por “deficitarias”, más con los descomunales aumentos tarifarios ya aprobados y los nuevos en plena perpetración.
Es el simple desguace estatal, en su cruda versión, acorde a las órdenes que desde siempre “aconseja” el FMI, como parte de sus medidas recesivas y de achicamiento a ultranza del Estado. De paso, buenos negocios para corporaciones privadas, las cuales en varios casos –incluyendo el energético- son de propiedad de
amigos o parientes del poder.
Pero van más lejos aun, pues en el listado de las “privatizables con urgencia”, está Dioxitek, que es la productora del combustible de nuestras centrales nucleares. Claramente es una actividad de alto valor estratégico, que fabrica un insumo básico para el funcionamiento de nuestras tres centrales nucleares (que iban a ser seis, antes de ser paralizada Atucha III, apenas asumido Macri, en una operatoria sin justificativos pero con altísimos costos directos y lucro cesante para nuestro país).
Esas medidas, al menos altamente cuestionables, se anunciaron en medio de otros temas muy conflictivos y de elevada sensibilidad social, pues mientras el reciente discurso presidencial preanuncia durísimas medidas tendientes a reducir drásticamente las jubilaciones, los salarios, y a destrozar leyes elementales que
protegen a los trabajadores asalariados, como la jornada de ocho horas (o de horarios reducidos en casos de trabajos insalubres), de protección a las embarazadas y madres en períodos de lactancia, los adicionales por horas extras, los convenios colectivos por tipos de actividad; etc; además sigue muy candente el caso Maldonado, que generó nuevas masivas marchas de repudio ante la muerte
precedida de desaparición con intervención de Gendarmería.
Claramente, las anunciadas modificaciones a las leyes laborales –retrocesos de un siglo o más-, y las protestas masivas por Maldonado, permitieron que las masivas ventas –en rápida implementación- de patrimonio estatal estratégicamente sensible, pasaran casi desapercibidas y por ende casi sin críticas ni oposición.
Otra metodología de presentar (o esconder) medidas  gubernamentales al menos muy criticables, es la que algunos periodistas llamaron “el si pasa, pasa”; la cual consiste en implementar al mismo tiempo con el perfil más bajo posible –pese
a que requieran la publicación en el Boletín Oficial- varias medidas sumamente discutibles o incluso rayanas en lo inaceptable. Si no generan fuertes oposiciones,
“pasan” y se consolidan; y si producen fuertes resistencias, se arguyen “errores de implementación” dándose marcha atrás, al menos temporariamente. Entre otros casos, eso ocurrió con la autocondonación de deudas al Grupo Macri, de la cuantiosa deuda por el escandaloso caso del Correo Argentino.
También es usual que cuando estallan escándalos impresentables, luego rápida y curiosamente sobreseídos por el Poder Judicial (como el sonado caso de las coimas de Odebrecht que salpicaron al amigo del presidente Gustavo Arribas),
en esos casos se bate el parche mediáticamente con algunas de las causas existentes y/o prearmadas vinculadas con funcionarios o allegados reales o presuntos del gobierno anterior, con las que se las tapa mediáticamente a las que involucran al actual gobierno y sus allegados.
De esa forma, los “Don Pepe” y “Doña Rosa” desinformados crónicos de la clase media, y enfervorizados patrioteros de bandera, amén de sectores “progres” que terminan jugándola de claques de la oligarquía neoliberal, tienen temas en los que entretenerse, mientras se diluyen otros temas de montos y gravedades mucho
mayores, que involucran al actual gobierno y sus allegados directos, como el impresentable caso de los Panamá Papers (que muchos de los desinformados citados antes ni saben que es).
En medio de todo ese aquelarre, sigue el desguace de la Nación Argentina, cada día más endeudada, más empobrecida y más desindustrializada y más anti tecnológica (al desguazarse o desfinanciarse los entes y programas de desarrollo de tecnologías propias).
Cabe precisar que “patrioteros de bandera” son aquellos curiosos
colonizados mentales en grado superlativo, para quienes el “patriotismo” se agota en la exaltación del himno y la bandera, mirando para otro lado ante las entregas de soberanía de la actual sumisa política exterior y el debilitamiento socio económico que a diario se profundiza, así como ante las transgresiones al Estado
de Derecho que significan los “correctivos” a jueces no  “alineados”, presos políticos sin condena y con escarnio público, represiones y actos de intimidación, y otros procedimientos que cada vez más se asemejan crecientemente al impresentable y execrable “proceso” de 1976, el cual significó la implementación
del neoliberalismo en Argentina.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

lunes, 30 de octubre de 2017

PRISIÓN EXILIO Y ASESINATO – METODOLOGÍAS DE “APACIGUAMIENTO” DE LOS LIBERALES.
En la historia y la política argentina, liberal es sinónimo de unitario y de ultra conservador, prácticamente de reaccionario duro.
Unitarios fueron los que manejaron nuestro extenso país, privilegiando abusivamente los intereses de la mega ciudad – puerto, y de su dilatado entorno de la Pampa Húmeda, que comprende básicamente a las llamadas “provincias núcleo”, Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.
Los unitarios fueron y son ultra liberales, por dogmatismo y por egoístas conveniencias de clase socio – económica. Siempre despreciaron al interior profundo, careciendo de todo criterio de grandeza nacional, y tampoco les interesó conservar y fortalecer el cuantioso patrimonio territorial que como herederos directos del Virreinato del Río de la Plata recibimos, excepto pocas y honrosas excepciones, de las cuales posiblemente Julio Argentino Roca sea el más destacado, y a quien debemos conservar en nuestro territorio las vastedades de la Patagonia, el Gran Chaco Argentino, y la Provincia de Misiones; incluso más allá del sesgo oligárquico de acaparamiento de grandes extensiones territoriales por parte de la ya por entonces consolidada oligarquía campera, inclusiva la misma de terratenientes extranjeros.
Con la insidia y el engaño como metodología de acción política; con el látigo, la espada y la billetera como herramientas de sometimiento y castigo a díscolos y disconformes, se apropiaron del poder, lo mantuvieron con puño de hierro y guantes de seda, y lo recuperaron luego de los pocos períodos en los que fueron excluidos del poder político formal; pero siempre manteniendo cuotas importantes del poder real.
Integraron el poder, entremezclados, desde la Primera Junta; coparon el poder con Los Directoriales; nos subordinaron a los británicos desde Rivadavia; hicieron trabajos de zapa por décadas, mediante los insidiosos rivadavianos, que gustosamente se aliaron y subordinaron a los poderes extranjeros; se adueñaron del poder excluyente desde el mitrismo en adelante; atacaron con saña feroz a los pocos gobernantes que buscaron la integración iberoamericana y no se subordinaron a las potencias anglosajonas; empleando para ello los peores y más abyectos métodos de acción, incluyendo la subordinación del Legislativo y el Judicial, al Poder Ejecutivo, el cual a su vez en esos casos operó como mero delegado del Poder Real oculto en las sombras o agazapado detrás de los densos
pliegues de los cortinados de utilería con los que confunden a desinformados, crédulos e incautos.
San Martín, Rosas y Perón debieron exiliarse para no ser asesinados por los sicarios de los unitarios – liberales. De ellos, solo Perón pudo volver, pero su enorme tarea de gobierno resultó trunca y bastardeada por los falsificadores de la historia y los mercenarios de la incomunicación social que prostituyen al
periodismo.
Otros exiliados notorios, menos conocidos por el común de la gente, fueron muchísimos. Entre otros el notable médico sanitarista Ramón Carrillo, quien murió en la pobreza y el abandono, como “premio” a su notable accionar erradicando enfermedades endémicas y mejorando sustancialmente la salud pública argentina.
Hubo muchísimos asesinatos políticos para silenciar y suprimir a los opositores políticos que se opusieron a la entrega del país a intereses foráneos y a los irritantes privilegios de la antinacional oligarquía campera y sus derivaciones “diversificadas” (como las define Héctor Basualdo) financieras, empresarias y de
intermediarios varios; asesinatos de los que los más relevantes e incluso otros poco conocidos, son analizados en mi libro “Tormentosa Argentina – Crónica de violencias políticas en Argentina”, próximo a publicarse en mi blog.
En lo que hace a encarcelamientos a opositores políticos al liberalismo apátrida y a quienes tuvieron “el atrevimiento” de implementar políticas opuestas a las “normas sacrosantas” del liberalismo y sus espurios intereses asociados,
existen muchísimos casos; los cuales como otros hechos importantes de nuestra historia, son ignorados y desconocidos por el común de la gente, en particular por clasemedieros volubles y por patrioteros de bandera, ambos grupos sociales entusiastamente vulnerables a las prédicas disociantes y antinacionales de los
unitarios – liberales y sus herederos políticos, los neoliberales. Repasemos unos cuantos casos de encarcelamientos políticos.
Hipólito Yrigoyen, encarcelado después de ser destituido, sin cargos comprobados.
Enrique Mosconi, General Ingeniero, primer presidente de YPF, fue
denigrado y estuvo en serio riesgo de padecer cárcel, en vengativas maniobras con claras instigaciones de las petroleras anglosajonas “perjudicadas” por el patriótico accionar de la petrolera estatal argentina.
Alonso Baldrich, General Ingeniero, principal colaborador de Mosconi en YPF, padeció cárcel sin comprobársele ningún delito. Pura vengatividad de la oligarquía y las petroleras anglosajonas.
Arturo Frondizi, padeció un largo encarcelamiento, sin cargos concretos, por pura venganza por ser desarrollista, e industrialista por supuesto.
Julián Freaza fue un abogado misionero, a quien pude apreciar como persona, colaboró con el gobierno de Frondizi a nivel nacional, y padeció cárcel sin que se le haya probado delito alguno, vengatividad pura de los golpistas de 1962.
Aldo Contristano, respetado vecino y conocido, que vivió siempre en Posadas, fue funcionario provincial en el gobierno de César Napoleón Ayrault, de orientación desarrollista. Padeció cárcel en un amañado proceso como tantos armados por los golpistas garcas de 1962. Su esposa fue una excelente profesora, a la cual recuerdo con mucho afecto.
María Estela Martínez de Perón padeció largos meses de cárcel, al ser destituida de la presidencia, en claro carácter vengativo por parte del siniestro proceso, el cual fue mandatario de la oligarquía y los intereses anglosajones.
Julio Carlos González, por “el delito” de ser Secretario Legal y Técnico de Perón y de M. E. M. de Perón, padeció cárcel bajo constantes torturas psicológicas,
durante todo el “proceso”, siendo el último preso político en ser liberado. 
Como los casos relevantes citados, existen sin duda muchos casos más que podrían incluirse.
En cambio, prácticamente todos los acusados y procesados, funcionarios de gobiernos golpistas y/o neoliberales, nunca padecieron cárcel e incluso la mayoría de los juicios caducaron por mera prescripción por paso del tiempo. Así sucedió con el actual ministro Aguad, con el presidente del Banco Central Sturzenegger, y con el propio presidente Macri, por citar solo unos pocos casos.
En ese contexto, claramente los casos de Milagro Sala, de Julio De Vido, y seguramente otros menos publicitados, caben ser catalogados como presos políticos. Eso dentro del marco del neoliberalismo recargado, hoy imperante. 
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

jueves, 26 de octubre de 2017

¿CONGRATULACIONES?
Aumentos inmediatos de las naftas del 10 % y 12 %. Anunciados fuertes aumentos adicionales en los próximos meses.
Preanunciados muy fuertes nuevos tarifazos en todos los servicios públicos, como el gas, el servicio de agua y cloacas, telefónicas, teléfonos celulares y transporte público.
Anunciado fin de los convenios colectivos de trabajo, lo cual claramente busca bajar los sueldos, con la excusa de “reducir costos de producción”.
Precarización de las condiciones laborales, llevándonos al esquema de semi esclavitud que padeció la peonada argentina del siglo XIX.
Anulación o desarticulación de diversas conquistas sociales, como aguinaldo, vacaciones, adicionales por horas extras, etc.
Previsible aumento de la inflación, empujada por los tarifazos en implementación, y por el desmadre del déficit fiscal, este último por la sumatoria de desacertadas o intencionales pésimas medidas de gobierno (por ejemplo, las exenciones impositivas al mega sector agropecuario, a las mineras, a Bancos y actividades financieras; por la creciente incidencia de los intereses de la ya descomunal –y rápidamente creciente- deuda externa, por múltiples contrataciones de “ñoquis gourmet” y otros gastos suntuarios o innecesarios claramente desbocados, como la masiva publicidad oficial y los muy activos trols que según es público, manejaría el ministro Peña).
Siguen los cierres de fábricas, en forma masiva; y los cierres de comercios en general, sobre todo en las zonas de frontera (como lo padecemos en Misiones, y no es el único caso); todo eso con los despidos masivos y desocupación creciente consecuentes.
Se anunció la arancelización de los hospitales (los pobres enfermos graves, podrán morirse rápida y “libremente”).
Previsiblemente, intentarán arancelar las Universidades Nacionales, para que sean inaccesibles a los sectores populares; y seguir degradando a las escuelas públicas, con bajísimos sueldos a docentes y carencias crecientes de todo tipo en equipamiento e infraestructura.
Esos “pequeños detalles” precedentemente enunciados, los deberían conocer los sectores de clase media e incluso media baja, que con sus votos avalaron “el cambio” en perpetración desde fines de 2015. ¡Pero el odio inculcado por los medios de comunicación, y la evidente cerrazón mental en grado superlativo, evidentemente no les dejan ver!
Otros datos significativos, por ser de mayor nivel de tecnicismo económico y geopolítico, posiblemente son totalmente desconocidos por amplios sectores de la población, como los señalados a continuación.
Inmediato nuevo endeudamiento externo, que se suma a los más de 100.000 millones de dólares ya pedidos, monto del cual alrededor del 80 % se fugó al exterior en operaciones de especulaciones financieras.
A consecuencia de ese brutal endeudamiento, ya los intereses de la deuda externa superan los presupuestos sumados de Salud Pública y Educación.
Bicicleta financiera institucionalizada por el Banco Central, mediante altísimos intereses pagados a las LEBACs, lo cual forma una descomunalmente creciente bola de nieve de endeudamiento en pesos, que ya superaría la friolera de 1.000.000.000.000 (un billón, o si se prefiere, un millón de millones de pesos), en una operatoria similar a la perpetrada en 2001, que fue una de las causantes de la crisis terminal de 2001, ejecutada por el mismo perpetrador, el economista neoliberal Federico Sturzenegger. Esa operatoria, montada para frenar la inflación –supuestamente-, no logró ese resultado; pero hoy es una bomba de tiempo, que más antes que después estallará descalabrando aun más la economía, o acentuando todavía más la imparable espiral del endeudamiento externo.
Vuelta a subordinarnos a las “recetas” (léase imposiciones draconianas de achicamiento perpetuo), del FMI.
Acentuadas caídas en las producciones de petróleo y gas natural, mientras que las importaciones de esos hidrocarburos aumentan y tienen “vía libre” bajo el “aperturismo” ilimitado implementado. “Casualmente”, Shell, hoy manejando el Ministerio de Energía, acapara muchos de los contratos de importaciones, sobre todo de gas, mientras se prefiere el gas muy caro traído en barcos vía Chile (*), que los más baratos gas nacional y gas boliviano
Próximas firmas de acuerdos de “libre comercio” con EEUU, la Unión Europea y posiblemente con otros aliados estratégicos de esos bloques de poder. “Casualmente”, esas potencias económicas son fuertemente proteccionistas. O sea que los “aperturistas” somos nosotros, mientras ellos protegen sus producciones estratégicas o no negociables (como las producciones agropecuarias fuertemente subsidiadas de la UE, y los biocombustibles). Eso asegura miseria y pérdida total de independencia para Argentina.
Apertura comercial indiscriminada que acentúa nuestro déficit comercial, y que provoca que EEUU, la UE y Japón, nos transfieran la crisis económica financiera de la cual aun no pudieron reponerse del todo.
Desfinanciación, freno o directamente destrucción de todos los proyectos de desarrollos tecnológicos, como el nuclear, satelital, de radarización, de desarrollos científicos diversos como los del CONICET, etc. Eso implica un retroceso a aquella Argentina de economía primaria, pastoril, del siglo XIX.
Desjerarquización tendiente a la disolución de los muy importantes organismos regionales, que son claves para posicionarnos como una Gran Región Emergente, crucial
proyecto geopolítico hoy dejado de lado, que estaba en construcción en los marcos del Mercosur, la Unasur y la Celac; además de los hoy también degradados Acuerdos Estratégicos con Rusia y China. Todo eso, además de otros acuerdos de muy diferente y subordinado tenor, en curso de ejecución con las Potencias Atlantistas y sus aliados menores, nos lleva de bruces a una carencia total de peso geopolítico propio, incluso con riesgo cierto de pérdida total de soberanía y de desintegración nacional, en un cuadro cada vez más parecido a la crisis terminal de 2001/2002.
Resignación explícita de soberanía en Malvinas, con serios riesgos en La Antártida, el Mar Argentino, e incluso con sombrías perspectivas en La Patagonia.
Crecientes operativos represivos, con coberturas mediáticas que los minimizan, justifican u ocultan, y con accionar del Poder Judicial cada vez mostrándose más subordinado al Ejecutivo y a “voces cantantes” del Legislativo, que parecerían dictarles las orientaciones y medidas a tomar o eludir; todo lo que nos asemeja preocupantemente cada vez a las operatorias del “proceso”; no por casualidad ambos períodos –aquel y el actual- bajo similar proyecto económico neoliberal excluyente.
Ese clarísimo y muy preocupante cuadro de situación general, ¿es acaso para congratular a los sectores de clase media, e inclusive populares de pobreza económica, que apoyaron con sus votos al preanunciado agravamiento de las medidas de ajuste del actual gobierno neoliberal? ¿O es que el odio irracional puede excluir toda posibilidad de comprensión racional del preocupante cuadro de situación?
(*) Varios fundamentados informes de OETEC analizan el caso.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

jueves, 19 de octubre de 2017

GEOPOLÍTICA DE LAS DESAPARICIONES
Puede parecer una incoherencia el título, pero no lo es.
La violencia institucionalizada por el Estado difícilmente sea casual, más bien es causal o herramienta de intentos de “disciplinamiento” social, para ahogar toda resistencia a políticas económicas excluyentes, oligárquicas, clasistas y/o marcadamente antinacionales.
Esas características precisamente tiene el neoliberalismo noventista recargado, aplicado por el actual gobierno argentino, como lo demuestran palmariamente los hechos, aunque el “aderezamiento” comunicacional siga confundiendo a muchos, incluso a afectados directos de las (des) políticas sociales y económicas actuales.
Como las medidas aplicadas sin solución de continuidad, que incluyen operaciones impresentables de todo tipo (negocios varios de “famiglia” y amigos del poder, que gozan del blindaje mediático y judicial “dócil y/o adicto” (1) ); presiones y persecuciones con amenazas o acciones concretas de encarcelamiento en juicios que parecerían prearmados con notable vengatividad (como los orquestados contra Boudou, De Vido, la propia CFK, Milagro Sala y otros (a quienes las evidencias parecen indicar que se los persigue por sus aciertos y no por sus errores (2) ); sobre jueces, periodistas y otras personalidades destacadas que no se muestran “dóciles”; la destrucción socio económica y tecnológica generalizada, acciones de entrega de soberanía (que muchos militares encandilados por los indultos parecen desconocer), subordinación explícita a potencias atlantistas y sus socios, endeudamiento sideral y desbocado, etc.; la apertura comercial indiscriminada e industricida; las crecientes pobreza, marginación social y desocupación; etc.; con todo ello el descontento va “in crescendo”, lo cual puede tornar inmanejable la situación general para el establishment neoliberal alineado con los poderes financieros transnacionales y las Potencias Atlantistas.
Ergo, el “modelo” neoliberal, solo cierra con represión… represión dura y sin cortapisas. Para eso se importaron equipamientos represivos, y según trascendió, se recurrió a asesores israelíes para técnicas anti disturbios y otras (así como en el “proceso” se recurrió a la “experiencia” francesa aplicada para reprimir brutalmente en Argelia).
En varios operativos ferozmente represivos, contra docentes en huelga por los miserables salarios y las agresiones a la Escuela Pública, contra obreros despedidos en fábricas cerradas o en proceso de achicamiento, contra pacíficos manifestantes de multitudinarias marchas o concentraciones de protesta, en todos ellos se pudo ver la saña y el odio inculcado a las fuerzas de seguridad (sean uniformadas o en operaciones encubiertas de civil), contra los “civilachos”, reflotando el nocivo espíritu de casta inculcado por la doctrina de la seguridad nacional, durante el nefasto “proceso” (1976-1983).
Por algo, la impresentable ministra Patricia Bullrich Luro Pueyrredón, entre otras aberraciones conceptuales varias, dijo “necesitamos a Gendarmería”, siendo implícitamente claro que a esa fuerza de seguridad y a otras, las necesitan para reprimir cuando, donde y como les sea ordenado, incluyendo en eso apaleos varios, arrestos “por si acaso” y eventualmente desapariciones “accidentales”, como la perpetrada contra el activista Maldonado.
Para que queden en claro las políticas de amedrentamiento masivo, en plena ejecución, son de recordar recientes operativos policiales, de Gendarmería (y posiblemente de Prefectura), entrando armados y con chalecos antibalas en escuelas, Facultades de Universidades Nacionales, en desalojos violentos de manifestantes en fábricas, así como en la vía pública.
Y no han sido casuales los operativos de Gendarmería, violando la autonomía universitaria, perpetrados en sedes Universitarias, para interrumpir o amedrentar cuando se trataba el tema de la desaparición forzosa de Maldonado, como ocurrió por ejemplo en “La Siberia” de la Universidad Nacional de Rosario (nombre popular de la sede de varias Facultades e Institutos Superiores, ubicada cerca del Parque Urquiza de esa ciudad).
Tampoco son casuales los persistentes y casi desesperados intentos de involucrar a las Fuerzas Armadas en operativos represivos (enmascarados como “de mantenimiento del orden público”), que intenta implementar el gobierno nacional). Iniciativa que posiblemente cuenta con el visto bueno de varios altos oficiales retirados muy vinculados al “proceso”, y por ende, adherentes fervorosos de la nefasta doctrina de la seguridad nacional, que como tales siguen “anclados en los años ‘70” y “persiguiendo zurditos”, mientras la realidad geopolítica mundial hoy discurre por otros caminos muy diferentes, y no se dan cuenta o fingen no ver que volvemos a subordinarnos a las potencias neocolonialistas del siglo XXI, incluso bajo graves riesgos de desarticulación nacional total.
Aunque muchos no lo perciban, esas desapariciones forzadas y otros operativos masivos de amedrentamiento y represión, tienen fuertes connotaciones geopolíticas, pues buscan evitar toda resistencia a la brutal involución socio económica en marcha en Argentina (que nos empuja a una vuelta forzosa al país – estancia que fuimos en el siglo XIX, sin industrias ni tecnologías propias, y con fuerte exclusión social y política). Eso implica además la desarticulación total de los bloques regionales que nos conducían a consolidar la Patria Grande y con ello estar acorde a la realidad vigente de grandes bloques geopolíticos que marcan el siglo XXI, tornando inviables las vigencias reales de naciones aisladas de sus contextos geográficos regionales.
Esas represiones –aunque los represores ni lo imaginen, pues sus limitados razonamientos no les permiten analizarlo-, implican la subordinación permanente al bloque de las Potencias Atlantistas (EEUU, Canadá, UE, Comunidad Británica, Japón y aliados menores, como Israel); nos aleja de los bloques de poder no subordinados a los atlantistas (por algo se congelaron de hecho los acuerdos estratégicos con China y Rusia, los acercamientos a India y otros similares); y contra toda lógica nos involucra en un conflicto que no es nuestro y del cual debemos mantenernos neutrales, como los viejos odios y guerras del Medio Oriente.
Para complicar más el panorama de disolución nacional que claramente nos amenaza, en una reedición antiargentina del Plan Morgenthau, el insidioso accionar de zapa británico-anglosajón, mediante ONGs “indigenistas”, “ecologistas” y otras, promueve nuestra balcanización y nuestro anclaje al subdesarrollo crónico, este último bajo la pantalla del ultra conservacionismo, en posturas fervorosa e irracionalmente “compradas” por sectores cooptados de las “progresías” tan llenas de ideologías disolventes como carentes de todo concepto de Defensa de lo Nacional. A las oligarquías apátridas, mientras puedan hacer sus pingües negocios y fugas de capitales, nada de eso les importa. Los clasemedieros desinformados, ni lo imaginan. Los intelectuales acomodaticios “miran para otro lado”. Los militares –no son todos, afortunadamente- llenos de confusiones severas, como creerse “nacionalistas – liberales” (todo un oxímoron) y aplaudidores de la desindustrialización y desarticulación tecnológica y social, siguen en el limbo de la profunda colonización cultural.
(1) Panamá Papers, coimas de Odebrecht, Correo Argentino, Avianca, operaciones de dólar futuro, endeudamiento sideral de LEBACs, endeudamiento externo descomunal, que incluye operaciones con Bancos de los que algunos de los funcionarios actuales eran parte; manejo de Energía por ministro vinculado a Shell, que incluyen compras de gas vía Chile más caro que el gas que puede producirse acá o comprarse en Bolivia; grandes obras públicas adjudicadas a empresas vinculadas a amigos o familiares; operatorias de “energías renovables” pactadas en leoninas condiciones perjudiciales al Estado y a los consumidores argentinos; etc.
(2) Boudou por el “pecado” de estatizar las AFJP y fortalecer con ello al ANSES; De Vido por reestatizar parcialmente a YPF, impulsar el Plan Nuclear, terminar Yacyretá y concretar un vasto plan de obras públicas; Cristina FK por personificar la principal y más contundente oposición política al neoliberalismo hoy en ejercicio de poco menos que la suma del poder público; Milagro Sala por racismo explícito y por molestar al poder excluyente del gobernador Morales y dar mejores condiciones de vida al pueblo jujeño común y excluido. Todo lo cual no implica un “cheque en blanco” a ninguno de los nombrados ni a nadie en particular.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos