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sábado, 29 de marzo de 2014

EL NÚCLEO DURO DEL DESHILACHADO G 7
La sucesión de intervenciones armadas sin ninguna oposición, perpetradas con creciente recurrencia desde el comienzo de la fugaz Era Unipolar (desde el colapso de la URSS en 1990), y los cambios en la doctrina de “defensa” de EEUU y la OTAN, significaron de hecho la instauración del Neocolonialismo del Siglo XXI, en el cual algunas grandes potencias se arrogaron el “derecho” de intervenir abierta y desembozadamente, a su único y libre albedrío, en cuanta nación consideren –ellos- que esa intromisión resulte “necesaria”.
Los “justificativos” de esas tropelías sistemáticas son diversos (los derechos humanos, la libertad, tenencia –supuesta- de armas de destrucción masiva, etc.), los cuales son masiva y sistemáticamente instalados en la opinión pública mundial, mediante las redes informativas que conforman un puñado de agencias globales (UPI, Reuter, France Press y otras), más diversos diarios, canales de TV, radios; y últimamente mensajes subliminales y claramente sesgados, difundidos en las redes electrónicas sociales.
Con la transformación geopolítica global que significó el brusco advenimiento de la Era Multipolar, cambió la ecuación del Poder Real. EEUU ya no posee el virtual monopolio del poder económico, político, militar, y cultural; con lo que consecuentemente ya no es el actor geopolítico excluyente, si bien continúa siendo el principal.
Ante ese cambiante cuadro de situación, las potencias neocolonialistas globales (EEUU, Francia, Gran Bretaña), están operando en varios escenarios, buscando reemplazar a gobiernos “indóciles” o no alineados, sea mediante maniobras intrusivas de guerras blandas (con sus pléyades de ONGs y Fundaciones “ecologistas”, de “derechos humanos”, “indigenistas”, etc; o con intervenciones indirectas financiando opositores y/o mercenarios contratados al efecto; y como última instancia, los bombardeos directos o las invasiones con tropas propias o de terceros países “aliados” (subordinados); con las coberturas tecnológicas, apoyos logísticos y estratégicos de las potencias neocolonialistas, o de su brazo armado comunitario, la OTAN.
El reacomodamiento geopolítico visible que significó el resurgimiento ruso, la silenciosa pero firme expansión económica y estratégica china, y las capacidades de disuasión ostensibles de otras potencias regionales; ha resultado en acciones tendientes a limitar o cercar estratégicamente a los nuevos actores principales de la geopolítica mundial.
Así como aquella Rusia en curso de disolución de las presidencias de Gorbachov y de Yeltsin, no mostró capacidad de reacción cuando su aliada paneslava Yugoeslavia fue agredida abierta y brutalmente por la OTAN, y así como tampoco intervino cuando Libia fue bombardeada y virtualmente puesta en estado de colapso y disolución; claramente Putin resultó el actor principal al impedir las agresiones directas contra Siria y al accionar rápido y preciso en Crimea; si bien la insurrección en Ucrania  instaló un gobierno alineado con la UE y en proceso de subordinación a las duras pautas político-económicas del FMI, en una compleja realidad con final aún incierto.
Con China y el resto del BRICS expectantes pero no pasivamente ausentes, con los actores principales intervinientes en la crisis ucraniana y la propia Ucrania evitando la confrontación militar –indeseable no solo para los involucrados sino para la paz mundial-, las pulseadas evidenciadas son retóricas de posibles represalias diplomáticas, económicas y similares, con poderosas exhibiciones militares que parecen no pasar de tales, sobre todo del lado de la OTAN.
Tal como se advierte, el entrecruzamiento de actores principales y los entes asociados, tiene del lado “europeísta” (por darle alguna denominación abarcativa), tanto a la propia UE, a EEUU, al G 7, y al brazo armado que es la OTAN. Por supuesto, ese listado puede llevar a confusiones ante análisis superficiales, pues esos entes tienen actores en común, y otros que en algunos casos son aliados pero no integrantes, como sucede con Japón y la OTAN.
La voz cantante de la UE la tienen las tres potencias principales: Alemania, Francia y Gran Bretaña. Pero la principal potencia económica que es Alemania, no comparte la retórica ni las acciones neocoloniales de Francia y Gran Bretaña.
El G 7 lo forman las que eran dos décadas atrás, las siete principales economías del mundo: EEUU, Canadá, Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña, e Italia. Los voceros principales del G 7 –supuestamente en nombre del conjunto- amenazaron con sanciones económicas a Rusia, por los sucesos de Crimea.
Pero casi al mismo tiempo, dos de tres del G 7, se apresuraron a expresar que no están de acuerdo con las imposiciones de sanciones económicas (Japón y Alemania), y un tercero no demuestra ningún entusiasmo en apoyar las declamadas represalias económicas contra Rusia.
Consecuentemente, queda en claro que el G 7 dejó de ser un bloque monolítico, ni alineado automáticamente con EEUU.
A la vez, se reafirma que el núcleo duro del G 7, de la OTAN y de la alianza UE – EEUU, está compuesto por las tres potencias neocolonialistas del siglo XXI (EEUU, Francia, Gran Bretaña), mientras que el restante socio del G 7, que es Canadá, sistemáticamente se alinea e incluso apoya militarmente al bloque neocolonialista.
Esas mismas potencias son las que o bien financian acciones desestabilizadoras en países de la UNASUR o de la CELAC -como muestran las evidencias respecto a EEUU en el actual caso de Venezuela- (y no es el único), o apoyan a la megapotencia en organismos regionales (Canadá en la OEA alineada con EEUU y Gran Bretaña, buscando injerencias en Venezuela), en la Naciones Unidas, o se apoyan en procesos colonialistas de corte decimonónico (el accionar británico en el Atlántico Sur, con los avales claros de EEUU y Canadá, y los apoyos implícitos de Francia y la UE), constituyendo esto último no solo una constante agresión a Argentina, sino a todos los bloques regionales o continentales (que no integran EEUU ni Canadá), que son Mercosur, UNASUR y CELAC.
El fortalecimiento de estos entes regionales, el desarrollo socio económico, una mayor integración en todos los planos –incluyendo al cultural-, y la creación de un poderoso organismo de autodefensa de la región, son necesidades imperiosas para nuestros países y los bloques regionales que formamos; ante potenciales y muy claras amenazas, por parte de los neocolonialistas y de sus agentes semiencubiertos, o de sus subordinados de los sectores internos carentes de patriotismo o afectados por la colonización cultural.
Queda en claro que sin perjuicio de intentar mantener cordiales relaciones con todo el mundo, estratégicamente nos es muy importante consolidar más estrechas relaciones con otras potencias no integrantes ni asociadas directas de la OTAN ni la UE, tanto en lo político, lo económico; así como en las delicadas cuestiones estratégicas de provisión de tecnologías para producir localmente medios acordes para nuestra autodefensa, o en casos puntuales para adquirir sistemas defensivos de última generación, para poseer adecuada capacidad disuasiva, ante potenciales aventuras neocolonialistas, que son lamentablemente posibilidades muy concretas.
En los últimos temas, las necesidades de Argentina son acentuadas y de extrema importancia. El tema será analizado con mayor amplitud en otros artículos.

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

Analista de temas económicos y geopolíticos

martes, 25 de marzo de 2014

lunes, 24 de marzo de 2014

UCRANIA DESNUDA FISURAS EN LA UNIÓN EUROPEA
Las crisis suelen poner en evidencia facetas de la realidad, que pueden pasar desapercibidas en épocas más calmas. Dentro de los múltiples análisis que pueden hacerse a partir de la crisis ucraniana, pasó casi desapercibido el hecho que las claras fisuras en el pretendidamente monolítico cuerpo de la Unión Europea, se tornaron más visibles, e incluso indisimulables para los grupos del Poder Mundial Neocolonial del Siglo XXI, conformado por el G 7, la OTAN como su brazo armado, la UE como parte del no muy sólido pegamento del bloque europeo, y la Comunidad Británica de Naciones (el Commonwealth) como heterogéneo grupo de presión semi adosado a ese mosaico pretendidamente homogéneo. Analicemos esa realidad desde una perspectiva geopolítica mundial.
La UE es en función del PBI, el mega bloque de poder, líder mundial, superando incluso a EEUU. Pero a diferencia de los otros megas bloques geopolíticos mundiales de primera línea del poder (EEUU, Rusia, China; y en otra escala Japón), y algunas potencias emergentes de creciente importancia, ya ubicadas entre las diez primeras potencias económicas (India, Brasil); la UE no terminó de consolidar su unificación política, sus Estados componentes muestran notables diferencias y desavenencias indisimulables, y potencialmente balcanizadoras, y en lo idiomático y cultural sigue siendo un mosaico muy fragmentado, de casi imposible unificación.
Cuesta entender el criterio de unidad “igualitaria” europea, si unos pocos Estados económica, militar y políticamente poderosos llevan la voz cantante excluyente (Alemania, Francia, Gran Bretaña), dentro de un variopinto conjunto de otros pocos Estados de mediana importancia (Italia, España, Suecia y los “enanos industrializados” -pequeños países-) del norte y centro –Países Bajos, Bélgica, Dinamarca, Chequia, Austria- y otros pequeños de muy secundaria o minúscula importancia, con escasa relevancia industrial y tecnológica, aportantes de número pero escasos de superficie, población, y dudosamente relevantes en todo sentido.
De por si, cuando se menciona una decisión o postura de la UE, más allá de las formalidades comunitarias de rigor, casi excluyentemente resaltan las opiniones de las tres potencias relevantes. De esa triada, dos poseen arsenales nucleares, capacidades de despliegue rápido militar casi a escala planetaria, actitudes provocativamente neocolonialistas, y fuertes equipamientos bélicos de última generación (Francia y Gran Bretaña), pero sus economías si bien relevantes y tecnológicamente avanzadas, no demuestran la notable solidez del gigante económico germano.
El otro integrante de la triada del poder real de la UE es Alemania. Claro líder económico con una robusta economía y con un envidiable grado de desarrollo tecnológico, con un sólido prestigio mundial de calidad y de eficiencia, es la voz principal en los aspectos económicos y buena parte de las decisiones políticas de la UE. Posee unas más que respetables fuerzas armadas dotadas de equipamientos convencionales (no nucleares), y sus fuerzas de despliegue rápido no evidencian las proyecciones extracontinentales de sus otros dos socios relevantes, ni sus acciones denotan similares niveles actuales de ambiciones imperiales neocolonialistas. Sus vinculaciones comerciales y estratégicas con Rusia demuestran ser mucho más amplias y profundas que las que tejieron Francia y Gran Bretaña, así como es mucho más acentuada su dependencia energética respecto al gigante euroasiático.
Las posturas efectivas de la UE, y de sus integrantes en su brazo armado supra continental que es la OTAN; más allá de las consabidas altisonantes declaraciones de circunstancias, casi todas ellas rápidamente diluidas por los hechos, en el espinoso caso de Ucrania; muestran notables fisuras entre el mutis total de los irrelevantes, aquejados, endeudados y embretados países menores (como Grecia, Irlanda, Portugal y Malta, ente otros); los elocuentes silencios de países de largas trayectorias pacíficas (como Suecia) o aparentemente no deseosos de conflictos político – económicos desestabilizantes (como República Checa, Hungría y Eslovaquia); las medidas declaraciones de Alemania; contrastando con las agresividades de las posturas de las dos potencias neocolonialistas del bloque de la UE (Gran Bretaña y Francia), tan al tono con las posturas de EEUU.
Por su parte, las pretensiones neocolonialistas de la altanera España de Aznar (autopretendida socia en las tropelías imperiales en Iraq y en Libia), tropezaron duramente con la áspera realidad de la trampa del neoliberalismo que destroza no solo su economía, sino su tejido social. Y por cierto su panorama político no revela alternativas, entre los ultra conservadores en el gobierno, y los conservadores con ropaje socialista oligárquico de la deshilachada oposición. Esas impresentables dirigencias eran las que hasta hace escasos años, nos descalificaban arrogantemente como “sudacas” a los hispano-sudamericanos, con soberbia de nuevos ricos “comunitarios del primer mundo”, absurdamente teñida de anacrónico racismo. Hoy el pantano económico en que se embretaron los españoles, parece haber dejado a un lado las recientes arrogancias y las pretensiones neocolonialistas de las oligarquías y de las tilinguerías de clase media hispanas, e incluso en Sudamérica volvemos a recibir –de muy buen grado y muy fraternalmente- a los nuevos inmigrantes españoles, que llegan corridos por la miseria que es el amargo fruto del neoliberalismo.
Por supuesto no puede eludirse en el análisis, que la denominada Troika Europea, se compone de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo, y el Fondo Monetario Internacional (históricamente comandado por Europa Occidental). Pero apenas se profundiza en los resortes del Poder Real de la Troika, se advierte la presencia excluyente de los tres Estados preponderantes del viejo continente (Alemania, Francia, Gran Bretaña).
Adicionalmente, Gran Bretaña siempre juega la carta propia de la Comunidad Británica, más de medio centenar de Estados, aliados semi incondicionales del viejo imperio, algunos de ellos con relevancias propias considerables, como Canadá, Australia, Sudáfrica y Nueva Zelandia.
Con esa carta y con su rol de subordinado principal de EEUU en casi un siglo, y con el cierto margen de acción que les dan sus maduros yacimientos hidrocarburíferos del Mar del Norte (que no la hacen dependiente en grado sumo del gas ruso), Gran Bretaña  juega sus aspiraciones neoimperiales proyectándose sobre Ucrania, tanto en las faz económica de la UE, como en la militar de la OTAN.
Los desastrosos efectos de las “recetas” recesivas y endeudantes crónicas del FMI, evidenciados con crudeza en Grecia, España y otros; permite prever el duro futuro de Ucrania si se subordina a los dictados de la UE. La situación de disgregación política y dificultades económicas serias, parecen hacer muy difícil para la hoy conflictuada Ucrania, asumir una postura de neutralidad activa, como la de Finlandia.
Una clara lección para los íberoamericanos, es la lectura acerca de cuales serían las seguras consecuencias de un tratado de “libre comercio” entre MERCOSUR, UNASUR o la CELAC, con la UE;  el cual sería de consecuencias tan nefastas para nosotros como el ALCA que en su momento pretendió forzar EEUU en la Cumbre de Mar Del Plata, en 2005.
Si bien los factores de poder, tanto internos apátridas en nuestros países, como los del otro lado del Atlántico, pretenden edulcorar el pretendido tratado como “beneficioso para ambas partes”, la historia muestra el doble rasero de los europeos occidentales en esos temas, muy “liberales” para exportar y siempre proteccionistas para importar. Ese “libre comercio” solo volverá a primarizar y hacer subdesarrolladas crónicas a nuestras economías, que serían una válvula de escape para la severa crisis económica europea, curiosamente provocada por la autoadministración de las perjudiciales “recetas” neoliberales que con tanta severidad nos aplicaron en los ’80 y los ’90 a los íbero americanos.
Tema para otros artículos es evaluar los roles de otras potencias regionales, sumadas al listado enunciado al comienzo, que se amplia bastante (Sudáfrica, Egipto, Indonesia, México, Argentina, etc.), y al considerar bloques en formación, no puede omitirse la UNASUR, casi totalmente homogénea lingüística, cultural e históricamente, con una superficie similar a la gigante Rusia, una gran región de paz pero con un par de irritantes enclaves coloniales –Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, usurpadas por Gran Bretaña; y la Guayana Francesa-, con mucho por hacer para consolidar el bloque regional, pero con cuantiosos recursos humanos y naturales; y con una innegable proyección antártica y marítima, que no debe ser desdeñada.

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

ANALISTA DE TEMAS ECONÓMICOS Y GEOPOLÍTICOS

jueves, 20 de marzo de 2014

http://spanish.ruvr.ru/2014_03_19/Alemania-debilitada-por-el-ecoterrorismo-7959/

Carlos Andrés Ortiz
 Alemania debilitada por el ecoterrorismo
La Voz de Rusia
Descripción: Alemania debilitada por el ecoterrorismo

Carlos Andrés Ortiz
Ayer, 11:05
Alemania debilitada por el ecoterrorismo
Foto: EPA
La delicadísima realidad geopolítica, puesta de relieve por la muy grave crisis suscitada en Ucrania, permite realizar múltiples lecturas válidas y complementarias, varias de las cuales corroboran análisis previos que muchos analistas objetivos realizamos.

A la crisis en sí misma, así como a los roles de los actores principales de esa compleja partida de ajedrez geopolítico, ya me referí con amplitud en recientes análisis. Como tema en cierta forma colateral, es muy interesante y también ilustrativo acerca del accionar de similares grupos de activistas – mercenarios – “perejiles” – e incautos desinformados, aglutinados en diversas ONGs pseudo ecologistas, que en verdad se mueven de acuerdo a precisos dictados de poderosos intereses económicos y relativamente complejas maniobras de geopolítica mundial, no por casualidad casi uniformemente dictadas desde las potencias anglosajonas; y el concepto abarca tanto a la actual mega potencia mundial, su aliado/subordinado principal del viejo y siempre agresivo imperio (que supo tener épocas mejores) y al amplio abanico de la Comunidad Británica de Naciones (el Commonwealth).
Los objetivos predilectos de las ONGs “ecologistas” transnacionales, parecen ser las naciones excluidas de la llamada Sociedad Postindustrial (aglutinada esta en el G7 y sus ramificaciones), siendo muy claro que en base a cavernarios y edulcorados argumentos, quieren tenernos atados al subdesarrollo permanente.
Pero los intereses que mueven las ONGs ultraecologistas son tan poderosos, que incluso cooptan mentes y doblegan voluntades, en el propio núcleo del poder de las “democracias de mercado” (las mencionadas potencias del G7, más el resto de la UE).
Por caso, la promoción a ultranza de las mal llamadas “energías renovables”, cuya imposición pretenden sea dictatorialmente imperativa, oculta negocios (o negociados) multimillonarios, con pocos beneficiarios y muchos perjudicados.
En Alemania, los jugosos negocios vinculados con las masivas instalaciones de las ineficientes y muy costosas usinas eólicas y solares, fueron impuestas como “grandes soluciones” (falsas), supuestamente para reemplazar a las usinas nucleares, previamente “demonizadas” por los mismos activistas “verdes” involucrados en promover dictatorialmente las “renovables” (eólicas y solares).
Los electoralmente minoritarios verdes alemanes, lograron imponer a Angela Merkel sus caprichos ecolátricos, inicialmente promocionados masivamente como supuestos sustitutos de las usinas nucleares, cuyas construcciones se congelaron.
Las apuestas de los activistas de los negociados eólicos y solares, fueron incluso mucho más allá, pues con sus habituales metodologías dictatoriales, “exigieron” –en base a falsos argumentos nunca demostrados-, que las usinas atómicas en funcionamiento se cierren perentoriamente, con el argumento que los “molinos de viento” y los paneles solares, las reemplazarían ventajosamente.
Pero como la única verdad es la realidad (parafraseando al principal caudillo político argentino del siglo XX), las eólicas y solares no solucionaron nada, pues sus rendimientos son bajísimos y sus costos reales por KWh son exorbitantemente caros. Hoy las “soluciones” propuestas por los fundamentalistas germanos del ecologismo cavernario, no cubren ni siquiera el 10 % de la matriz eléctrica, pese a los elevados subsidios y otras prebendarias facilidades que las sostienen (como la obligatoriedad de los despachos de carga, de incluir toda la energía eólica y solar disponible, aun relegando a fuentes más económicas).
El despilfarro de dinero dilapidado para promover las falsamente “limpias” energías eólica y solar, pudo ser soportado por las anchas espaldas del presupuesto estatal alemán… pero sin duda erosionaron su PBI y restaron eficiencia a su producción.
Pero hasta ahora, lo más costoso de los irracionales planteos de los “verdes” germanos, es el reemplazo efectivo de las centrales nucleares canceladas (no construidas). Curiosamente, ningún pseudo “ecologista” se detiene a analizar cómo crecieron en forma geométricamente acelerada las importaciones de gas natural y de carbón a consecuencia de los dictatoriales planteos ultra ecologistas impuestos como Política de Estado, ni a evaluar los altísimos costos ambientales que son consecuencia de las crecientes quemas masivas de gas natural y de carbón, a las que se ve forzada Alemania. ¿Por qué guardan silencio cómplice los pseudo ecologistas?
Queda en claro, que la hidroelectricidad no puede crecer en Alemania, no porque no quieran seguir construyendo, sino porque ya construyeron todas las usinas hidros posibles en sus sistemas fluviales.
Pero en lo geopolítico, el cuadro de situación es mucho más complicado, para la actual primera economía europea y cuarta economía mundial.
Alemania depende de sus importaciones de carbón, de sus vecinos de la UE, pero sobre todo de EEUU. Pero mucho mayor es su dependencia de las importaciones de gas natural, del cual Rusia es su proveedor principal, difícilmente remplazable, al menos en similares condiciones de fiabilidad técnica y costos.
De hecho, buena parte de la Unión Europea depende en buena medida de la provisión de gas ruso, lo cual es muy acentuado en el caso del gigante industrial germano (hasta se construyó un costoso y dudosamente “ecológico” gasoducto en el Mar Báltico, para evitar depender de Polonia o Ucrania en la traza del mismo).
Consecuentemente, la retórica belicista y cargada de amenazas de sanciones económicas a Rusia, impulsada o al menos expuesta por EEUU, no cuenta con el mismo nivel de entusiasmo ni agresividad por parte de la UE, y menos de Alemania.
Claramente, los ecópatas alemanes, han hecho a su poderoso país, dependiente del suministro de gas natural ruso, lo cual es un verdadero talón de Aquiles, desde lo geopolítico.
Similares planteos de los ecoterroristas de Argentina, pretenden hacernos crónicamente dependientes de las importaciones de petróleo y gas natural, al atacar con irracional fanatismo a las centrales hidroeléctricas y nucleares, al oponerse a la explotación de petróleo y gas no convencional, y al pretender imponernos por la fuerza, las costosas eólicas y solares, inútiles como centrales de base, por sus limitaciones técnicas.
Y algunos políticos de baja estofa, o de muy bajo vuelo intelectual, o muy oportunistas, pretenden sacar algunos míseros votitos, a costa de hipotecar el futuro de nuestro país, al apoyar los irracionales planteos del fundamentalismo ecolátrico.
co/sk
Nota: Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente coinciden con los puntos de vista de la redacción de La Voz de Rusia.
Alemania, ecología, ecoterrorismo, Sociedad

Leer más: http://spanish.ruvr.ru/2014_03_19/Alemania-debilitada-por-el-ecoterrorismo-7959/

martes, 18 de marzo de 2014

ALEMANIA DEBILITADA POR EL ECOTERRORISMO
La delicadísima realidad geopolítica, puesta de relieve por la muy grave crisis suscitada en Ucrania, permite realizar múltiples lecturas válidas y complementarias, varias de las cuales corroboran análisis previos que muchos analistas objetivos realizamos.
A la crisis en sí misma, así como a los roles de los actores principales de esa compleja partida de ajedrez geopolítico, ya me referí con amplitud en recientes análisis. Como tema en cierta forma colateral, es muy interesante y también ilustrativo acerca del accionar de similares grupos de activistas – mercenarios – “perejiles” – e incautos desinformados, aglutinados en diversas ONGs pseudo ecologistas, que en verdad se mueven de acuerdo a precisos dictados de poderosos intereses económicos y relativamente complejas maniobras de geopolítica mundial, no por casualidad casi uniformemente dictadas desde las potencias anglosajonas; y el concepto abarca tanto a la actual mega potencia mundial,  su aliado/subordinado principal del viejo y siempre agresivo imperio (que supo tener épocas mejores) y al amplio abanico de la Comunidad Británica de Naciones (el Commonwealth).
Los objetivos predilectos de las ONGs “ecologistas” transnacionales, parecen ser las naciones excluidas de la llamada Sociedad Postindustrial (aglutinada esta en el G 7 y sus ramificaciones), siendo muy claro que en base a cavernarios y edulcorados argumentos, quieren tenernos atados al subdesarrollo permanente.
Pero los intereses que mueven las ONGs ultraecologistas son tan poderosos, que incluso cooptan mentes y doblegan voluntades, en el propio núcleo del poder de las “democracias de mercado” (las mencionadas potencias del G 7, más el resto de la UE).
Por caso, la promoción a ultranza de las mal llamadas “energías renovables”, cuya imposición pretenden sea dictatorialmente imperativa, oculta negocios (o negociados) multimillonarios, con pocos beneficiarios y muchos perjudicados.
En Alemania, los jugosos negocios vinculados con las masivas instalaciones de las  ineficientes y muy costosas usinas eólicas y solares, fueron impuestas como   “grandes soluciones” (falsas), supuestamente para reemplazar a las usinas nucleares, previamente “demonizadas” por los mismos activistas “verdes” involucrados en promover dictatorialmente las “renovables” (eólicas y solares).
Los electoralmente minoritarios verdes alemanes, lograron imponer a Angela Merkel sus caprichos ecolátricos, inicialmente promocionados masivamente como supuestos sustitutos de las usinas nucleares, cuyas construcciones se congelaron.
Las apuestas de los activistas de los negociados eólicos y solares, fueron incluso mucho más allá, pues con sus habituales metodologías dictatoriales, “exigieron” –en base a falsos argumentos nunca demostrados-, que las usinas atómicas en funcionamiento se cierren perentoriamente, con el argumento que los “molinos de viento” y los paneles solares, las reemplazarían ventajosamente.
Pero como la única verdad es la realidad (parafraseando al principal caudillo político argentino del siglo XX), las eólicas y solares no solucionaron nada, pues sus rendimientos son bajísimos y sus costos reales por KWh son exorbitantemente caros. Hoy las “soluciones” propuestas por los fundamentalistas germanos del ecologismo cavernario, no cubren ni siquiera el 10 % de la matriz eléctrica, pese a los elevados subsidios y otras prebendarias facilidades que las sostienen (como la obligatoriedad de los despachos de carga, de incluir toda la energía eólica y solar disponible, aun relegando a fuentes más económicas.
El despilfarro de dinero dilapidado para promover las falsamente “limpias” energías eólica y solar, pudo ser soportado por las anchas espaldas del presupuesto estatal alemán…pero sin duda erosionaron su PBI y restaron eficiencia a su producción.
Pero hasta ahora, lo más costoso de los irracionales planteos de los “verdes” germanos, es el reemplazo efectivo de las centrales nucleares canceladas (no construidas). Curiosamente, ningún pseudo “ecologista” se detiene a analizar como crecieron en forma geométricamente acelerada, las importaciones de gas natural y de carbón, a consecuencia de los dictatoriales planteos ultra ecologistas impuestos como Política de Estado, ni a evaluar los altísimos costos ambientales que son consecuencia de las crecientes quemas masivas de gas natural y de carbón, a las que se ve forzada Alemania. ¿Por qué guardan silencios cómplices los pseudo ecologistas?
Queda en claro, que la hidroelectricidad no puede crecer en Alemania, no porque no quieran seguir construyendo, sino porque ya construyeron todas las usinas hidros posibles en sus sistemas fluviales.
Pero en lo geopolítico, el cuadro de situación es mucho más complicado, para la actual primera economía europea y cuarta economía mundial.
Alemania depende de sus importaciones de carbón, de sus vecinos de la UE, pero sobre todo de EEUU. Pero mucho mayor es su dependencia de las importaciones de gas natural, del cual Rusia es su proveedor principal, difícilmente remplazable, al menos en similares condiciones de fiabilidad técnica y costos.
De hecho, buena parte de la Unión Europea depende en buena medida de la provisión de gas ruso, lo cual es muy acentuado en el caso del gigante industrial germano (hasta se construyó un costoso y dudosamente “ecológico” gasoducto en el Mar Báltico, para evitar depender de Polonia o Ucrania en la traza del mismo).
Consecuentemente, la retórica belicista y cargada de amenazas de sanciones económicas a Rusia, impulsada o al menos expuesta por EEUU, no cuenta con el mismo nivel de entusiasmo ni agresividad por parte de la UE, y menos de Alemania.
Claramente, los ecópatas alemanes, han hecho a su poderoso país, dependiente del suministro de gas natural ruso, lo cual es un verdadero talón de Aquiles, desde lo geopolítico.
Similares planteos de los ecoterroristas de Argentina, pretenden hacernos crónicamente dependientes de las importaciones de petróleo y gas natural, al atacar con irracional fanatismo a las centrales hidroeléctricas y nucleares, al oponerse a la explotación de petróleo y gas no convencional, y al pretender imponernos por la fuerza, las costosas eólicas y solares, inútiles como centrales de base, por sus limitaciones técnicas.
Y algunos políticos de baja estofa, o de muy bajo vuelo intelectual, o muy oportunistas, pretenden sacar algunos míseros votitos, a costa de hipotecar el futuro de nuestro país, al apoyar los irracionales planteos del fundamentalismo ecolátrico.
C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

jueves, 13 de marzo de 2014

¿Quién perderá más si expulsan a Rusia del G-8?

¿Quién perderá más si expulsan a Rusia del G-8?
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Los congresistas norteamericanos proponen expulsar a Rusia del Grupo de los Ocho, conformado también por Alemania, Canadá, EEUU, Francia, Italia, Japón y Reino Unido, para castigar a Moscú por su postura en la cuestión ucraniana.

La respectiva resolución, que comprende, además, sanciones económicas y de visado, fue aprobada el pasado martes por mayoría abrumadora de los miembros de la Cámara de Representantes estadounidense: a favor del documento votaron cuatrocientos dos de los cuatrocientos treinta y cinco legisladores. 
¿En qué medida es probable la exclusión de Rusia del G-8 y qué consecuencias podría tener este paso? Carlos Andrés Ortiz, analista argentino sobre temas económicos y geopolíticos, compartió en una entrevista para La Voz de Rusia su opinión al respecto: 
La eventual expulsión de Rusia implicaría que el G-8 quedaría disuelto, lo que, a mi juicio, no le conviene ni a un sector, ni a otro. El G-7 necesita que esté constituido el G-8, para tener, realmente, poder en todo el mundo. Diría más: creo que en los próximos años el G-8 necesitará pasar a ser el G-9 o el G-12, incluyendo allí a otras potencias, que hoy son muy importantes. Estamos hablando, en particular, de China e India. Entonces, no creo que pueda producirse esa expulsión de Rusia, porque el mundo necesita del G-8 y necesita también del G-20. 
Según el analista, los que perderían más si es expulsada Rusia del G-8 serían los miembors de la UE que forman parte de este club de potencias más influyentes del mundo. Por lo tanto, se trata más bien de una guerra psicológica contra Moscú, aseguró Carlos Andrés Ortiz: 
La Unión Europea, EEUU y la OTAN carecen de los medios militares para imponer lo que ellos quieren no solo en Ucrania, sino en muchos lugares del mundo. Entonces, intentan solucionar eso mediante las presiones político-económicas. Son jugadas sumamente complicadas y arriesgosas incluso para la paz mundial. Espero que todo esto pueda solucionarse pacíficamente, porque existen en la UE y en EEUU algunos personajes que quieren impulsar algún tipo de alternativa diréctamente bélica. Y eso sería sumamente perjudicial. 

Nota: Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente coinciden con los puntos de vista de la redacción de La Voz de Rusia.
Leer más: http://spanish.ruvr.ru/2014_03_13/Quien-perdera-mas-si-expulsan-a-Rusia-del-G8-6445/

miércoles, 12 de marzo de 2014

YACYRETÁ Y EL ECOTERRORISMO, ¿TIENE AUTORIDAD MORAL LA FARN?
Recientemente la Central Hidroeléctrica Binacional Yacyretá, fue blanco de un nuevo ataque ecoterrorista, de la misma metodología y similar nivel de falsedades, escandalosamente presentadas, como los consumados en años anteriores, todos probadamente falsos. Recordemos que el burdo escrito panfletario, lleno de presuntas “denuncias” huecas, y de rimbombantes acusaciones sin sustento ni elementos probatorios, e incluso incurriendo con alevosía en el absurdo y la incoherencia, estaba rubricado por un “ingeniero”, omitiendo curiosamente el hecho no menor, que es un ingeniero agrónomo, además de activista del ultra ecologismo. ¿Un agrónomo dictaminando acerca de estructuras de hormigón armado…?
Así como su “socio” de las panfletarias acusaciones de hace dos años, no pudo sostener ninguna de sus falacias ante la Justicia, es también muy dudoso que el activista que montó el circo de las “acusaciones modelo 2014” las pueda sostener, ante la intimación que según trascendió en los medios, ya debe haber recibido, acorde a los al menos muy audaces ¿o irresponsables? términos usados.
También hace aproximadamente media década, habían montado el circo respecto al supuesto “trasvase de aguas al Iberá”, lo cual se demostró falso…
Pero “curiosamente”, las rotundas desmentidas, no tienen las amplias coberturas mediáticas que sí son utilizadas al montar los operativos acusatorios, con lo cual logran engañar a la opinión pública, que es lo que buscan esos agentes de guerras psicológicas, no por casualidad guiados y alentados por ONGs manejadas desde los centros del Poder Mundial, básicamente del G 7.
Detrás de esas supuestamente “inocentes” y “altruistas” campañas montadas para denostar a hidros y nucleares, e imponer al como sea, masivas instalaciones de centrales eólicas y solares, existen poderosos intereses, nada transparentes por cierto, con fuertes motivaciones económicas y con evidentes connotaciones geopolíticas; tema en si muy amplio, ya explicado previamente en numerosos artículos, y con amplitud en mi último libro, Los Profetas del Caos, transcripto en mi blog: cao.energia.blog.spot. El tema seguramente volverá a ser analizado, en futuros artículos.
Volvamos al caso del último ataque del ecoterrorismo, pretendiendo desacreditar nada menos que a la más importante central eléctrica con la que cuenta Argentina, en sociedad con Paraguay.
En un accionar evidentemente concertado, poco después de las disparatadas “acusaciones” del agrónomo y agitador ecolátrico misionero, tomó estado público un pseudo acusatorio “pedido de antecedentes” presentado por la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), ante la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), cuya redacción pretende dar a esa ONG europea un rol de “juez” ambiental, para lo cual no demostró tener los kilates éticos imprescindibles.
No puede sorprender el oportunismo de FARN, pues los activistas del ecoterrorismo actúan asociadamente, y el “pedido de informes” de FARN es claramente un elemento de presión a favor de verborrágico opinante agrónomo, que claramente padece de incontinencia verbal… La metodología del ecoterrorismo usualmente opera presentando respaldos a las falaces denuncias de otros ecoterroristas, así sean esos respaldos poco más que sellos de goma…pero con poderosas financiaciones provenientes de EEUU y/o de la UE; siempre como actores semiencubiertos, de los operativos de “guerras blandas” (soft wars), que con tanta recurrencia tienen a esas ONGs como elementos de choque.
FARN fue uno de los entes responsables del mamotreto impresentable, lleno de falsedades, tergiversaciones, omisiones y “verdades a medias”, con el que se montó el panfletario escrito pomposamente titulado “Escenarios Energéticos Argentina 2030”; en el cual plantean con carácter de “política energética obligatoria” (so pena de ser “acusado” de “atacar al medio ambiente”), un enrevesado conjunto de opiniones, en las que en los hechos pretenden prohibir las usinas hidroeléctricas y nucleares, a la vez que despotrican fuertemente en contra de la muy necesaria explotación de hidrocarburos no convencionales en Argentina.
Ese mamotreto divorciado de la rigurosidad técnica, que además pretende avalar un crecimiento de la demanda bajísimo (incompatible con un país en pleno proceso de desarrollo socio económico), es casi un calco de otro similar montado en Chile. O sea que es parte de un ataque en gran escala, en contra del desarrollo de Sudamérica, y de la promoción exagerada y nada inocente de las falaces “soluciones” de las eólicas y solares, con toda la carga de subsidios y prebendas que exigen con una liviandad pavorosa, y con una actitud patoterilmente dictatorial.
En castizo simple, por más que los floreos de redacción pretendan taparlo, esas genocidas ideas tienden a instalar el desabastecimiento energético crónico en Argentina, haciéndonos dependientes de las importaciones de petróleo y sobre todo gas natural. Ese desabastecimiento, y las enormes fugas de divisas que provocarían los descomunales montos de importaciones de hidrocarburos, echarían por tierra todo intento de desarrollo socio económico, por el doble efecto de la falta de energía y las carencias de divisas.
¡Con eso nos volverían a transformar en el país estancia, que tanto añoran las potencias del G 7 (sobre todo Gran Bretaña), que dócilmente nos resignemos a ser!
Y como jugoso “negocio” adicional, quieren imponernos el irracional concepto de hacernos depender totalmente de las muy costosas energías eólica y solar, totalmente inviables para el rol de energías de base, para lo cual carecen de la capacidad técnica necesaria, pues solamente son energías complementarias, dadas sus limitaciones técnicas y serios problemas de operación.
Es necesario enfatizar el hecho indiscutible que las únicas tecnologías aptas para operar como centrales de base de todo sistema eléctrico, son tres: hidroeléctrica, nuclear y termoeléctrica (esta última quemando combustibles fósiles). Al oponerse a las hidros y nucleares, esos falsos ecologistas, hacen lobbies (presiones descaradas) para favorecer los poderosos intereses vinculados a la termogeneración (fabricantes e importadores de usinas que funcionan con petróleo y gas, proveedores de repuestos, lubricantes y refrigerantes, transportistas de petróleo, grandes petroleras-gasíferas anglosajonas, y toda la troupe de especialistas y otros, vinculados al descomunal negocio, que en muchos casos degenera al concepto de negociado, el cual perjudica a los Intereses Nacionales, entorpeciendo el desarrollo, y con él al nivel de empleo, la industrialización, el desarrollo tecnológico nacional, etc. Además de promocionar una tecnología muy contaminante, nada ecológica.
Pero además, promueven en forma descarada, que se monten gigantescas operatorias de jugosos subsidios y otras prebendas (como asegurar la venta de las energías eólica y solar, aunque el sistema eléctrico no las necesite). Debe enfatizarse que esas energías (eólica, solar y otras eufemísticamente llamadas “renovables”, solo son viables en base a muy fuertes subsidios, -que si se implementan las terminamos pagando todos los contribuyentes-, garantizando la rentabilidad sin importar la ineficiencia crónica de esas fuentes de generación.
Claramente FARN cumple el mismo rol de sus “colegas” Greenpeace y WWF (estas últimas con extensiones pseudo independientes, que operan con otros nombres). Todo ello como parte de los organismos de presión al servicio de Gran Bretaña, de la UE y eventualmente de sus socios de EEUU.
Con esos “menudos” antecedentes, ¿tiene FARN estatura moral para investirse como juez del accionar de un ente que además de producir una enorme cantidad de energía hidroeléctrica (remplazando el accionar de usinas termoeléctricas, que de no funcionar Yacyretá, quemarían 5.000 millones de litros de gas oil o combustibles equivalentes), es además un poderoso factor de integración argentino-paraguaya?
Sin duda FARN no tiene ninguna solvencia moral para ello, y claramente está en contra de la positiva integración de los países del Mercosur y la Unasur, acorde al viejo principio de la política exterior británica: “divide y reinarás”. Por eso también ataca a Yacyretá, como a los otros proyectos hidroeléctricos binacionales, que son claves para sustentar nuestros procesos de desarrollo socio – económico.

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

jueves, 6 de marzo de 2014

G 7 ¿PODER EXCLUYENTE O ANACRONISMO GEOPOLÍTICO?
Países de la Sociedad Post Industrial, o grupo de naciones que superaron el estadio industrial, para ubicarse en el contexto tecnológico post industrial, fueron conceptos que intentaron definir o caracterizar a EEUU, Canadá, Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia, cuya asociación especial pasó a constituir el G 7, o Grupo de los Siete, desde la década del ‘70.
Es un núcleo de poder geopolítico que opera a escala global, y que en sus orígenes aglutinaba a las siete economías más poderosas del mundo. No por casualidad, sus integrantes coinciden con otras estructuras formales o informales que operan en función de consolidar su hegemonía mundial excluyente, en sintonía con el FMI, el Banco Mundial, la Comisión Trilateral y otros.
A la vez, el poderío militar de sus integrantes, bajo la égida de EEUU, la OTAN y el Commonwealth, aglutina a buena parte de la capacidad operativa bélica a escala mundial. Puede afirmarse que en el siglo XX, la capacidad disuasoria y de realización de operativos punitivos o de invasiones directas, era proporcionalmente mayor que la que el G 7 detenta hoy en el tablero geopolítico mundial; y no por haber disminuido sus cuantiosas inversiones en sus estructuras militares, sino porque surgieron y/o resurgieron otros centros de poder que poseen independencia de criterios y objetivos distintos e incluso opuestos a los del neocolonialismo del siglo XXI, que caracteriza al G 7.
En síntesis, el G 7 es una formidable estructura geopolítica, cuya importancia fue casi excluyente en sus orígenes, siendo la máxima expresión del Poder Real en el mundo no comunista de esos años.
Al disolverse la URSS en 1990/91, y al entrar Rusia en una peligrosa senda de declive acelerado, producto de la aplicación de medidas político – económicas neoliberales y del accionar disolvente de “fundaciones” y ONGs manejadas desde los centros de poder anglosajón, terminó la Era Bipolar; en el contexto de esa década, cuando aún China no había sido considerada en su formidable realidad que se hizo inocultable al aflorar el siglo XXI, y cuando otras Potencias Emergentes aún no habían alcanzado los grados de desarrollo e influencia que pocos años después irían consolidando, la importancia del G 7 pasó a ser un factor decisivo casi excluyente; sobre todo cuando el muy estratégico sector hidrocarburífero ruso estuvo a punto de ser apropiado y manejado por las poderosas petroleras anglosajonas, lo cual si se concretaba, hubiese cercenado buena parte de la capacidad operativa estratégica de Rusia, y comprometido seriamente su economía.
Claramente el G 7 se perfilaba como el árbitro excluyente de la geopolítica mundial, en la era del Mundo Unipolar, concebida según los voceros del establishment como pretendidamente eterna, pero que curiosamente duró solo una década, o poco más.
Actualmente estamos en la era multipolar, con el tándem EEUU, UE, Commonwealth (no necesariamente monolítico, pero si fuertemente funcional en sus intereses coincidentes o compartidos), como principal bloque de Poder Mundial. El G 7 se solapa y casi se mimetiza con ese tándem, con los casos particulares del bloque heterogéneo de la comunidad británica (con actores con intereses propios y capacidades suficientes para no ser aliados dóciles e incondicionales); y Japón, con otros intereses, asociaciones y prioridades no necesariamente coincidentes, en el poderoso contexto del Este y Sureste de Asia.
Claro está que varios de los componentes del G 7 “probaron su propia medicina” amarga, del neoliberalismo salvaje, de las finanzas especulativas, que con tanta insistencia nos “recetaban” a los íberoamericanos y otras naciones del mundo. Y están pagando las consecuencias.
En síntesis, el G 7, hoy no es el poder casi excluyente que era en las tres últimas décadas del siglo XX, pero tampoco pasó a ser un anacronismo geopolítico. Sigue siendo un poderoso factor de poder, letalmente peligroso para atacar naciones o regiones con escaso poder de disuasión bélica (por medio de su brazo armado, la OTAN, o separadamente por parte de sus miembros más belicosos, como EEUU, Francia y Gran Bretaña); un factor de desestabilización temible, con sus refinadas técnicas de guerras blandas, un grupo de presión para imponer políticas neoliberales, sobre todo a países o regiones débiles o con dirigencias confusas o faltas de patriotismo; pero con evidentes limitaciones para consumar agresiones bélicas o imponer políticas económicas recesivas, si confronta con bloques emergentes –nuevas potencias regionales-, y sobre todo si sus acciones enfrentan las firmes oposiciones de los otros dos grandes jugadores actuales de la Geopolítica Mundial; Rusia y China.
La incorporación de Rusia al G 7 –transformado en G 8-, fue la transparentación de los cambios en las ecuaciones de poder; y la mayor preeminencia del G 20 constituye otro elemento probatorio de lo fáctico y real de la Era Multipolar.
En ese cuadro de situación, extremadamente complejo además, por estar vigente el nuevo escenario de guerra fría, ahora por cuestiones básicamente geopolíticas; cabe al menos dudar bastante acerca de la capacidad real de presión del G 7, en el marco de severísima crisis que hoy constituye Ucrania.
En la guerra de comunicados, algunos llegan al absurdo, como la “amenaza” de Obama de excluir a Rusia del G 8…¡Si cualquiera de los 8 miembros se retira o es excluido, por lógica no seguirá siendo el G 8!
Por otra parte, es muy dudoso cuales de sus miembros ganarán o perderán más, de concretarse alguna expulsión o suspensión.
La amenaza de condenas económicas, es otro tema de vidriosa resolución como factor de coerción, dados los entramados de intereses cruzados y de dependencias mutuas, entre la UE y Rusia. Ante un corte en el suministro de gas natural, posiblemente el peor daño lo reciba la UE.
Los “motivos éticos” que proclamó EEUU, y a coro la UE, respecto a las negatividades y cuestionamientos morales a la intervención armada rusa (que de hecho ya se materializó en Crimea)…sonarían a risa, de no ser por el tono ceremonioso de los dirigentes “occidentales”, que implican amenazas ciertas a la paz mundial, tantas veces violada por todo tipo de agresiones armadas directas, indirectas, guerras blandas, agresiones económicas, presiones económicas y políticas, y feroces campañas mediáticas, que son ya metodologías corrientes de las potencias neocoloniales del siglo XXI, precisamente EEUU, la UE y la OTAN como brazo armado.
La nueva Guerra Fría, en su formato de guerra blanda, está planteada. El cerco casi total de misiles balísticos que encierra a Rusia y China, y los movimientos consecuentes de los dos gigantes, euro asiático y asiático, lo demuestran.
El peligro que algún “halcón” o algún líder neocolonial decida tensar la cuerda más allá de los límites que puedan ser tolerados por la contraparte respectiva, nos pone ante la ominosa perspectiva de una conflagración mayúscula. Y aumenta los riesgos de nuevas aventuras neocoloniales en cualquier lugar del mundo. De ese riesgo no estamos exentos en nuestras pacíficas naciones de la UNASUR y de la CELAC.

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

sábado, 1 de marzo de 2014


UCRANIA ¿ENTRE GRECIA Y YUGOESLAVIA?

Los sucesos recientes y actuales en Ucrania, si bien con final abierto, y con la perspectiva siniestra de la prosecución de disturbios, desmanes, enfrentamientos y deplorables baños de sangre, permiten avizorar algunos escenarios como los más probables, si bien no cabe descartar algunos otros en los que pueda desembocar finalmente la severa crisis actual.

Por supuesto cabe la importante salvedad que estos razonamientos son hechos desde el lejano observatorio que es la República Argentina, infiriendo los acontecimientos desde diversas informaciones a las que se puede acceder, más el panorama geopolítico del que en cambio caben razonamientos más fundamentados en diversos hechos que van ocurriendo, sobre todo en las tres últimas décadas, sin omitir por supuesto los hechos históricos, que siempre juegan papeles importantes, sobre todo los de los dos siglos precedentes, el XIX y el XX.

Claramente el contexto geopolítico mundial, muestra el ocaso total de la unipolaridad, tan proclamada, anunciada y deseada por los factores del Poder Mundial que buscaron imponer el llamado neoliberalismo salvaje (definición de pensadores como el argentino Walter Graziano, Viviane Forrester y Naomí Klein, entre otros), y enunciada como fallida profecía por el intelectual corporativo Francis Fukuyama (norteamericano de origen japonés).

A la bipolaridad de la guerra fría, que duró casi medio siglo, siguió un históricamente muy breve período de excluyente unipolaridad, con EEUU como única superpotencia mundial, con sus socios menores principales la OTAN (UE más Canadá, y EEUU por supuesto) en lo militar; y sus socios en la triada económica planetaria la UE y Japón, más en menor medida el NAFTA (básicamente Canadá).

Después de una década o poco más de unipolaridad, casi sin ser advertido públicamente por analistas políticos internacionales, afloró con mucha y creciente fuerza el actual período de la multipolaridad.

EEUU sigue manteniendo la primacía general, pero su poderosa economía tiene fuertes signos patológicos, de aparente muy difícil solución, y básicamente está casi estancada o creciendo lentamente, sin poder solucionar sus graves problemas, entre ellos los crecientes e inmanejables déficits gemelos (comercial y presupuestario), el aumento de las actividades especulativas casi sin controles efectivos, la acentuada concentración de la riqueza y la terrible marginación de crecientes sectores sociales, situación esta última inconcebible en un país que concentra casi la cuarta parte de la riqueza mundial.

En lo social y político, la supremacía absoluta del sector WASP (blancos anglo sajones protestantes) esta siendo erosionada por los avances de la comunidad afronorteamericana, y sobre todo por la creciente influencia de los llamados “latinos” (originarios de la mal llamada Latinoamérica, más correctamente Íbero América), en su mayoría provenientes de México y América Central, de orígenes mestizos de pueblos originarios (o precedentes, o indígenas) y españoles, sutilmente discriminados según viejos prejuicios raciales anglosajones; pero que en base a altas tasas de natalidad, previsiblemente pasarán a ser la primera minoría en un par de décadas o poco más. Ese fenómeno fortalece la realidad bilingüe anglo – hispana, ya muy fuerte en los Estados del Sur de EEUU. Como seguirá ese complejo combo social es una incógnita, que no sería tan aleatoria de no existir los problemas político – económicos serios y socialmente excluyentes.

Esas diversidades étnicas no serían problema en muchos otros países, pero en EEUU con su tradición racista, cabe al menos dudar como seguirá el tema.

En lo militar, si bien mantiene la superioridad de recursos y de tecnología, con abundantes fondos a disposición de su aparato bélico industrial y operativo, los hechos permiten visualizar crecientes limitaciones, ante la imposibilidad de finalizar conflictos que parecen eternizarse (Afganistán, Iraq), con operativos anunciados, o amenazados y pospuestos, o solapadamente desarrollados (Siria y otros); y con largas amenazas de intervenciones militares de potenciales muy altos riesgos, como contra Irán y Venezuela.

En el contexto actual, la trilogía del poder muestra a EEUU más la subordinada OTAN casi como un bloque aliado con intereses en común –pero con algunas discrepancias-, frente a los que se alzan la renacida Rusia de la Era Putin, y la vigorosa expansión económica de China, que no descuida los aspectos estratégicos y militares.

Rusia, consolidando su unidad interior, rehaciéndose en lo económico, y con mucho énfasis en la modernización y eficiente operatividad de sus fuerzas armadas, rescatadas de la postración del disolvente período neoliberal (según demostraron los hechos) de la perestroika y el glasnot, demuestra haberse reconstituido como gran potencia militar a escala planetaria. Su serena pero firme intervención impidiendo el planificado ataque a Siria lo demuestra.

Por su parte, China sigue su vigoroso ascenso tecnológico y económico, disponiéndose a ser la primera potencia económica en un breve lapso histórico, mucho antes que lo que los analistas estadounidenses y europeos afirmaban a comienzos de siglo, cuando se les hizo imposible seguir ocultando el aparentemente imparable desarrollo chino.

A la vez, existe uniformidad en diversos analistas al afirmar que la milenaria potencia en resurgimiento, que es China; a la importancia cuantitativa de sus fuerzas armadas –casi con seguridad las más numerosas del mundo-, les está añadiendo rápidamente avances tecnológicos constantes, suponiéndose que sus inversiones reales en equipamiento bélico son muy superiores a las declaradas.

India, aliada estratégica de Rusia; Pakistán en similar concordancia con China; más Brasil, Irán, Sudáfrica, Australia y otras varias potencias regionales, conforman el cuadro actual de situación multipolar.

En el caso de la OTAN, más allá de la dupla EEUU – Canadá, las potencias económicas y militares relevantes son Alemania, Francia y Gran Bretaña, las dos últimas con arsenales nucleares.

Algunos analistas afirman que además de EEUU, las principales fuerzas de rápido despliegue a escala planetaria, las poseen Francia y Gran Bretaña, no por casualidad viejas potencias colonialistas. Pero claramente Rusia está disponiendo y ejerciendo capacidad operativa a escala mundial.

En ese marco de situación global, resulta evidente que nos hallamos ante la realidad de una nueva guerra fría, prácticamente con los mismos contendientes principales de la era anterior, pero con otros actores de importancias no desdeñables, hoy a escalas regionales.

Como la estrategia de las agresiones e invasiones directas, en varios casos les resultó muy costosas en bienes y vidas, a las potencias neocolonialistas del siglo XXI (EEUU más sus aliados-subordinados de la OTAN); resulta muy claro que diagramaron otro esquema alternativo de intervenciones, mediante operativos constantes de “guerras blandas” llevadas a nuevos límites muy elaborados psicológica y sociológicamente –acciones constantes y machaconas de medios de comunicación “creíbles”, más sus repeticiones en otros medios regionales y locales, sumados a diversos mensajes sutiles en las diversas formas de comunicación de la WEB, presiones de las ONGs “internacionales” (manejadas desde la UE y EEUU), más sus subordinadas “nacionales” (solo por sus coberturas, no por sus identificaciones ideológicas), y muchas más dóciles ONGs locales; acciones disolventes de “fundaciones” y otros entes similares, que alimentan los disconformismos y crean “climas” de tensiones y pretextos de violencias y desmanes-; y a todo eso se suman actos “convencionales” de guerras psicológicas, como los comentarios callejeros, las disertaciones de “expertos” repentinamente aparecidos o reciclados, etc.

Dentro de esa estrategia de guerras blandas o guerras inteligentes, cabe incluir a las “revoluciones de colores”, que estallaron “espontáneamente” en Georgia (2003), Ucrania (2003/2004) y Kirguistán (2005), buscando desestabilizar gobiernos con el argumento –al menos dudoso- de haber ganado con elecciones fraudulentas. La reciente prolongada revuelta en Ucrania, tuvo el mismo formato que la anterior. Tres países muy próximos a Rusia, en los que buscaron instalar gobiernos “pro occidentales” (neoliberales) afines a la OTAN.

Dentro del mismo tipo de alzamientos masivos o al menos muy activos, ocurrieron los de la llamada “Primavera Árabe”, que en varios casos lograron voltear rápidamente los gobiernos respectivos, y en los casos de estancamientos o fracasos iniciales de esos procesos revolucionarios (Libia y Siria), la OTAN intervino directamente en acciones flagrantes de intromisiones (Libia) o dando soportes logísticos a los insurrectos, los cuales incluyen mercenarios, según fue denunciado.

Otro tipo de agresiones, coordinadas entre sectores internos minoritarios pero con poder económico, muchas veces fuertemente financiadas desde las usinas del poder neocolonial mundial, es el formato de golpes de mercado; el cual suele ir asociado con un recrudecimiento de la guerra mediática y con acciones de violencia callejera, todo con claros fines destituyentes. Tales los casos de Venezuela –actual-, de Argentina (anterior y otro muy reciente), Tailandia, etc.

Es de advertir que la amplia mayoría de los Estados afectados por operaciones de algunos o todos esos formatos de insurgencias fomentadas y/o financiadas por los centros del poder neocolonial mundial, son naciones ubicadas en las fronteras de Rusia y/o China, o son países con crecientemente estrechas relaciones estratégicas con esas dos grandes potencias no alineadas con la entente EEUU – UE – OTAN.

En el caso particular de Ucrania, el gobierno provisorio recién asumido –no reconocido por el presidente elegido en elecciones-, mostró su total alineamiento con la UE, e incluso algunos analistas afirman que el designado presidente cuenta con el aval pleno del núcleo del poder neoliberal mundial, la Comisión Trilateral y sus organismos asociados. Su rápida decisión de solicitar un masivo crédito al FMI y la UE, indica la intención de aceptar las conocidas “recetas” recesivas del FMI, que tanto daño hicieron a las economías menores o en crisis de Europa (los PIGS y otros), y a las economías de Íbero América.

En tal caso, Ucrania variará su postura geopolítica, de aliado o asociado de Rusia, a aspirante a integrar la UE, y con ello a servir de base operativa a la OTAN, organismo este en abierta confrontación estratégica peligrosamente latente con Rusia, y en menor escala con China.

Los dos caminos alternativos que con mayor fuerza parecen vislumbrarse para Ucrania, son el total alineamiento con la UE, con lo cual su futuro socio económico previsiblemente la convertirá en una versión parecida a la caótica Grecia actual, que es un Estado en virtual situación de disolución; o ante posibles fuertes resistencias internas, un proceso de balcanización en dos Estados separados, asemejándose eso a lo padecido por la ex Yugoeslavia.

Para mayor preocupación del mundo, la paz global puede alterarse por la agresividad creciente demostrada por los “halcones” de EEUU y sus socios europeos –sobre todo franceses y británicos, más los aprestos españoles similares muy fuera de foco-, y las posibles acciones defensivas o preventivas que pueda desarrollar Rusia.

La declarada intención rusa de crear bases propias en el sur de Asia, en Centro América y en Venezuela, con la anuencia de esos países, muestra otros movimientos estratégicos en el tablero geopolítico mundial.

Mientras tanto, la UNASUR y la CELAC lamentablemente demoran en crear un organismo defensivo regional, con fuerzas de despliegue rápido, que actúen como eficaz factor de disuasión, ante las claras amenazas evidenciadas por EEUU - UE – OTAN, contra nuestra región,  en su peligroso rol neocolonialista del siglo XXI.

 

C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

ANALISTA DE TEMAS ECONÓMICOS Y GEOPOLÍTICOS