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jueves, 28 de julio de 2016

METODOLOGÍAS Y OBJETIVOS DEL NEOLIBERALISMO – LA DOCTRINA DEL NEOCOLONIALISMO DEL SIGLO XXI.
El neoliberalismo es una doctrina político-económica que tiene varios factores básicos, que son impuestos por la fuerza de crisis prefabricadas (como la actual en Argentina, antes en México, Corea, Rusia, Tailandia, etc.), por engaños mediáticos masivos (Argentina pasó a ser un caso paradigmático), por estructuras partidocráticas cooptadas por el establishment financiero transnacional (Grecia, España, Francia, Italia, Alemania, etc.), por golpes de Estado mediático-judiciales y/o políticos (Brasil, Venezuela, Paraguay, etc.), o anteriormente por golpes de Estado “tradicionales” utilizando sectores reaccionarios y/o profundamente colonizados mentales de las fuerzas armadas, con participaciones de civiles de las oligarquías locales (como sucedió en Íbero América en los años ’70 y ’80, en Asia y en África).
En forma simple, el neoliberalismo podría definirse como un liberalismo tradicional decimonónico, en una versión recargada y reconcentrada. Sus orígenes parten de los trabajos y las prédicas antiestatistas y ultra liberales de la Escuela Austríaca, con sus “abanderados” von Mises y Friedrich Hayek.
La crisis petrolera que devino en crisis económica mundial, de comienzos de los pasados años ’70, y un fenómeno hasta entonces no previsto, el de la estanflación (estancamiento con inflación), hizo dudar de la validez general del keynesianismo, el cual produjo los llamados “dorados 30”, casi tres décadas de crecimiento económico mundial con mejoras sensibles y crecientes del bienestar general, tanto en las naciones ya industrializadas, como en las emergentes en proceso de industrialización y desarrollo, como Argentina y Brasil.
El respaldo político para poner en vigencia la doctrina neoliberal, vino de la mano del Poder Neoconservador, personificado en su abrupta instalación mundial con los poderosos respaldos explícitos de Reagan y Tatcher, desde fines de los años ’70 del siglo XX.
Convenientemente aderezado con la doctrina político-económica que lo sustenta académicamente, el neoliberalismo busca básicamente los siguientes objetivos.
- Provocar un rápido proceso de brutal concentración de la riqueza, para lo cual apelan a engaños pseudo académicos, como la falaz “teoría del derrame”, según la cual la concentración de riqueza en manos de “empresarios” (en rigor de las oligarquías especulativas y excluyentes), sería “mejor utilizada” y provocaría “crecimiento económico”, cuyos efectos “derramarían riqueza” sobre toda la población. Por los hechos y por la lógica, es demostradamente falso.
- Bajar abruptamente los niveles reales de los salarios, para lo cual una de las “herramientas” es forzar una masiva desocupación, para crear los “ejércitos de desocupados” que forcen los salarios a la baja.
- Destruir las agremiaciones de trabajadores, bajo la excusa de la
“transparencia” en las negociaciones laborales, con lo cual el trabajador individual queda impotente frente al poder omnímodo de la patronal.
- Desarticular los Estados para provocar sus disoluciones, como paso previo a la globalización total (la llamada “globalización salvaje”).
- Privatizar todo, lo cual es sinónimo de extranjerización masiva y dominio de las corporaciones transnacionales, aun de lo elemental, como la salud pública, la educación y los servicios esenciales, como el agua, el gas, la electricidad, etc.
- Desindustrializar en forma abrupta a las nuevas potencias emergentes, para desarticularlas y posteriormente balcanizarlas. Es lo que se intentó en los ’90 en Argentina y se vuelve a intentar ahora.
- Destruir o al menos volver inoperantes a todos los entes estatales vinculados con la creación de tecnología nacional.
- Quitar contenidos a los planes de estudios, para fomentar la ignorancia, el desinterés por los valores nacionales y todo tipo de compromiso social y político, estimulando la superficialidad, el mero pasatismo e incluso los anti valores disolventes de la sociedad humana.
- Limitar fuertemente el acceso a la Universidad.
- Volver a las Fuerzas Armadas y de Seguridad al rol de fuerzas de ocupación al servicio de intereses antinacionales, como ya se hizo en las décadas del ’70 y ’80. Con la desjerarquización, su rol será meramente policíaco, sin funciones ni idea de defensa de los Intereses Nacionales.
- Impedir o desestimular toda iniciativa conducente al bien público, a la solidaridad y al sano patriotismo.
- En nuestros países, de fuerte raigambre católica y cristiana en general, estimular los cultos alternativos, la mezcla de doctrinas religiosas, el descreimiento, y cooptar las cúpulas religiosas e incluso los predicadores y sacerdotes, para hacerlos instrumentos del conformismo extremo y la subordinación a los intereses supra nacionales que manejan la globalización a ultranza.
- Estimular sutilmente las divisiones internas y diversas expresiones de clasismo y de racismo excluyente.
- Instalar como “pensamiento correcto” la pasiva aceptación de la miseria, la exclusión y el fin de toda movilidad social ascendente.
- Limitar la atención de la salud, con lo cual se favorece la morbilidad de diversas franjas etarias y sociales de la población; desprotegiendo sobre todo a embarazadas, niños y ancianos.
- Instalar la partidocracia cleptocrática, preferentemente bajo la forma de un bipartidismo de formato copiado del G 7, en el cual el neoliberalismo y la preeminencia de las corporaciones transnacionales no se discuta ni cuestione. No es casual que busquen instalar un sistema de gobierno parlamentarista, mucho más permeable a las “roscas” políticas de baja estofa que el presidencialismo. Los intentos de instalar el voto electrónico, casi
imposible de controlar maniobras de fraude, no son casuales, repitiendo en versión electrónica las metodologías fraudulentas del voto cantado del régimen mitrista y del fraude institucionalizado de la década infame del justismo y sus sucesores.
- El listado no se agota.
Para implementar al como sea esos objetivos, deben controlar totalmente todas las expresiones culturales, los medios de comunicación, y los planes de estudios en todos los niveles educativos; con un fuere pero sutil sistema de premios y castigos, según las acciones desarrolladas por cada integrante de la población con cierta capacidad de trascender a la opinión pública.
La alienación de la población, implementada mediante el martilleo constante de ideas fuerza que condicionen mentalmente a la población, es un factor clave en todo ese proceso. Para los que no se sometan a ese esquema, las exclusiones y otras presiones son desarrolladas no solo por los organismos “ad hoc”, sino que voluntariamente son asumidas por personas comunes, al estar totalmente cooptados mentalmente y anuladas o muy condicionadas sus capacidades de análisis.
Y para quienes osen denunciar los perversos mecanismos de subordinación cultural, exclusión económica, etc., existe una batería de preconceptos descalificatorios, para tildar sus ideas de erróneas e incluso delirantes.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

lunes, 25 de julio de 2016

DEMOLIENDO LA INDUSTRIA - DESTROZANDO EL PAÍS
El conjunto de medidas, de neto corte neoliberal –por ende claramente antinacional-, define el accionar del actual gobierno argentino, el cual con toda lógica y sobrada fundamentación puede calificarse de una versión recargada y mucho más impiadosa, de la tremenda y trágica experiencia que significaron los años ’90, período que culminó el cuarto de siglo neoliberal comenzado en 1976, y que terminó catastróficamente en la crisis terminal de 2001/2002.
Con la liviandad de criterio que caracteriza a las declaraciones de los capitostes del actual gobierno, la vicepresidente afirmó muy suelta de cuerpo, que Argentina marcha a una economía primaria y de servicios, sin industrias. Indirectamente lo expresaron otros de los que son “primeras espadas” (o primeras cuentas corporativas-financieras) del macrismo.
Reafirmando esa orientación, se le atribuye al actual presidente haber dicho que “no entiende de problemas de soberanía”, lo cual es otra de sus “frases célebres”. Por su parte, el procesado actual presidente del Banco Central Sturzenegger, con sus frases entre irónicas y crípticas, dio a entender que haber borrado a próceres y referentes de los billetes, tiene que ver con un “cambio de mentalidad” o “despolitización masiva” (no son frases textuales), en la que está empeñado el actual gobierno. Claramente, formatear cerebros de pensamientos superficiales y sin compromiso con grandes valores, como el patriotismo, que los personeros de la globalización a ultranza pretenden erradicar.
La destrucción masiva social y económica, y la desindustrialización acelerada que se está perpetrando, requiere la pasividad y/o complicidad al menos por inacción, de la mayoría de los habitantes.
Las principales medidas claramente agresivas en perjuicio de la industria y la tecnología nacional, son las enunciadas seguidamente.
- Apertura masiva e indiscriminada de las importaciones.
- Implementación de las compras en el exterior vía tarjetas de crédito con entrega puerta a puerta del Correo Argentino.
- Achicamiento acentuado del mercado interno, por las políticas de drástica concentración de la riqueza, achicamientos de los salarios reales, aumento intencional de la desocupación.
- Situación real de terrorismo económico, que ante las amenazas de despidos, de más bajas de los salarios reales, y el cuadro de creciente miseria y empobrecimiento generalizado, contrae más aun el mercado interno.
- Elevamiento descomunal de las tasas bancarias, que vuelve inaccesible el crédito a las PYMES.
- Fomento de la timba financiera, que ante las altísimas tasas bancarias y las especulaciones con el atesoramiento de dólares, vuelven poco atractiva cualquier inversión económica productiva.
- Extrema porosidad de las fronteras, que estimula las compras en pequeña y gran escala en localidades fronterizas del exterior, destruyendo la actividad comercial e industrial argentina.
- Acercamiento con miras a inclusión en la Alianza del Pacífico y a TTP (Tratado Trans Pacífico), ambos entes ultra liberales y concebidos para facilitar el acceso de productos industriales de EEUU en particular y las potencias del G 7 y Europa en general; con lo cual de concretarse nuestra inclusión, será el epitafio para nuestra industria y nuestro desarrollo tecnológico. Un verdadero encorsetamiento que nos llevará sin escalas al mundo 
subdesarrollado y de estructuras sociales feudales, tal como estábamos en las nada gloriosas épocas del régimen oligárquico – liberal instaurado desde el mitrismo en adelante, el medio siglo llamado “el régimen oligárquico”.
- Los cambios de planes de estudio de las escuelas primarias y secundarias, quitando materias básicas o contenidos de Matemática, Lengua, Historia y Geografía; además suprimiendo de hecho las Escuelas Técnicas. Eso es reflotar la nefasta reforma educativa implementada en el alfonsinato, que tuvo nefastas consecuencias para nuestro país. No es casual, pues los no pensantes y los colonizados mentales son más fácilmente manejables o
directamente pasan a ser indolentes crónicos. 
- Específicamente, la supresión de las Escuelas Técnicas, y los desincentivos a las carreras técnicas universitarias, son medidas que “preparan el terreno” para que la gente acepte pasivamente la brutal destrucción de toda la industria y la tecnología nacional.
- Las desfinanciaciones, las extranjerizaciones o directamente los desguaces de los entes técnicos, perpetrados en forma brutal pero con la sordina instalada por los medios concentrados de comunicación que operan a favor del neoliberalismo salvaje, están en la misma línea de acción, para imponer por la fuerza la brutal primarización (un atraso forzoso) que nos lleva siglo y medio atrás.
- El listado no se agota en esto.
Es una clara nueva versión readaptada, del siniestro Plan Morgenthau, que en su momento los poderes financieros norteamericanos y británicos pensaban aplicar como mecanismo de pauperización perpetua como castigo a Alemania. Y no se mezcle esto con el nazismo ni ninguna otra aberración político-social.
Esto en particular será tema de otro artículo, Dios mediante.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

miércoles, 20 de julio de 2016

ASESINATOS CULPOSOS DEL NEOLIBERALISMO
Esta es una realidad brutal, desalmada, que suele ocultarse en hojarascas de noticias basuras o de escasa importancia, o a lo sumo mostrarse muy parcialmente y casi siempre en forma muy edulcorada.
El neoliberalismo, versión acentuada del liberalismo dieciochesco, implementa una batería de acciones que conducen a la desaparición del Estado como actor principal de la nación, a la disolución de la nación, y a un proceso impiadoso y acelerado de leonina concentración acentuada de la riqueza.
Para ello maneja discrecionalmente los medios de comunicación y otros actores del poder “blando”, mientras refuerza los factores del poder “duro” para aceitar los mecanismos de represión de previsibles expresiones masivas en contra, y con todo ello y múltiples acciones adicionales, busca invisibilizar la miseria que crea y multiplica, la exclusión social dolorosa (que notablemente muchos practicantes religiosos superficiales parecen ignorar); y esa miseria es causante directa o indirecta de muchas muertes inmediatas, de muertes prematuras, de vidas acortadas y calidades de vida degradadas; situaciones que son tratadas con total indiferencia o –cuando resultan muy evidentes- con falseada “sensibilidad” que no es más que sensiblería formal que nada resuelve.
Gente llevada a la miseria prefabricada con medidas económicas genocidas, es empujada a situación de calle, lo cual provoca muertes por hipotermia y por enfermedades causadas por el frío intenso, la mala alimentación y la carencia de higiene justamente provocada por la precariedad extrema. Otros literalmente mueren por desnutrición o por ingerir alimentos en mal estado o contaminados, buscados en los basureros ante la falta de otras alternativas para paliar el sufrimiento extremo del hambre.
La depresión causada por la miseria y la falta total de alternativas, empuja a muchos al suicidio, cuanto no a la desesperación total que en varios casos llevó al asesinato de toda la familia previo al suicidio (como los padres que prefirieron esa drástica y brutal decisión antes que la vida empuje a la prostitución forzosa a sus hijas, como se supo sucedió en los siniestros años ’90 en Argentina, reeditados en una versión “reforzada” y mucho más carente de toda sensibilidad social, como pasa en la actualidad).
Hubo varios casos de paros cardíacos a consecuencia de las notificaciones de los despidos, ante la insensibilidad total de las autoridades y los responsables directos, enmarcado ello en la hueca respuesta presidencial, ante una pregunta concreta en una conferencia de prensa: “esa te la debo”, como si nuestro presidente viviera en un globo.
Otras muertes, de tipo prematuras, son las causadas por la mala alimentación, sea por carencias de cantidad y/o por baja calidad de la misma. Eso provoca desnutrición, debilidad y carencia de defensas del organismo, falta de desarrollo físico, y peor aun subdesarrollo mental. Sin duda, a las minorías del poder hiperconcentrado, esas muertes y miserias humanas, las tienen sin cuidado, tal como demuestran sus acciones (“por sus obras los conoceréis” dijo Jesús), y en muchos casos aplican el cinismo descarado para promover esa miseria y luego fingir “compadecerse” sin remediar nada.
Otros tipos de “muertes a plazos” son las causadas por el anquilosamiento de las estructuras sociales, que impiden la movilidad social ascendente; lo que lleva a la miseria crónica y desesperazandora. Dicho en castellano simple y brutal, “que el hijo del barrendero solo pueda aspirar a ser barrendero”, como con cinismo brutal dijo el genocida Pedro Eugenio Aramburu, mientras ejercía la usurpación de la Presidencia de la Nación, según mandatos del Imperio Británico (el golpe de Estado de 1955 fue promovido desde los centros del poder en Londres, e incluso armado mediante aprovisionamientos de la Royal Navy).
También hay otras muertes, que no se suelen computar como atribuibles a estas políticas económicas de corte genocida, pero que deben ser imputadas como tales. Son diversas, y son causadas por la desinversión o la falta de inversión intencionalmente perpetrada, al imponerse políticas de “austeridad” que en rigor son políticas perversas de achicamiento económico feroz.
En esa categoría entran las muertes por accidentes de tránsito, que en gran medida son consecuencias de las carencias o falencias de la infraestructura caminera, como sucedía en la sobrecargada “ruta de la muerte” que era el tramo de la Ruta 14 entre Paso De Los Libres y Brazo Largo, antes que se construya la autovía, y sigue sucediendo en muchas rutas sobrecargadas de tránsito que ya deberían ser por lo menos autovías de cuatro manos. Lo mismo cabe considerar respecto al uso intensivo de camiones que congestionan las rutas y las destruyen por la carga transportada, ante la carencia de ferrocarriles y de transporte fluvial y marítimo de cabotaje.
En la misma categoría entran las 74 muertes acaecidas en Fray Bentos, Uruguay, al estrellarse un DC-9 de Austral Líneas Aéreas, que desde Posadas viajaba a Buenos Aires. Por ahorrarse unos pocos pesos, no se habría tenido en condiciones un sistema de anticongelamiento, además que al menos un medio digital (La Red 21 – 01/03/2011) calificó al avión como chatarra que debería haber ido al desguace. Eso sucedió al malvenderse Aerolíneas Argentinas y su empresa asociada Austral L. A., en el marco de las privatizaciones salvajes de los años ’90; cuando los “empresarios” –aventureros delincuentes hoy en prisión en España-, desmantelaron las flotas operativas en buen estado, vendiéndolas para “hacer caja” y reemplazándolas por aviones vetustos en arrendamiento.
Eso que sucedió en Argentina en los años ’90, se está replicando, en forma acentuada y mucho más carente de toda sensibilidad social, en estos momentos.
Panoramas similares de concentración de la riqueza, de abandono y exclusión social, deficiencias en la atención sanitaria y en los niveles de instrucción pública, y otras lacras similares, se pueden constatar en muchos otros países que cayeron bajo las manoplas de acero, apenas revestidas con guantes de seda, del neoliberalismo salvaje. No solo Íbero América, África y regiones semi desarrolladas de Asia caben citarse al efecto. Grecia, Portugal, España, Italia, Francia, Gran Bretaña y otros en Europa, están sintiendo en diversas formas las consecuencias de políticas económicas neoliberales. Lo propio sucede incluso en EEUU, donde proliferan los “homeless” (gente en situación de calle) y los servicios de salud y educación tienen carencias sensibles para quienes no pueden acceder a sistemas pagos. Y pueden seguir citándose otros casos de países afectados por lo mismo.
Con otras metodologías mucho más directas y crueles, las políticas de tierra arrasada, que los poderes neoliberales transnacionales, por medio de las potencias neocoloniales del siglo XXI y sus aliados, llevan a cabo, han arrasado a la ex Yugoeslavia, Iraq, Libia, Ucrania, hoy Siria y algunas de las ex colonias francesas en África,… ¿mañana?
En cambio, los pocos países que lograron salir de la trampa de la partidocracia apátrida neoliberal, mejoraron sensiblemente sus niveles de vida y sus índices de distribución positiva de la riqueza, y por supuesto pudieron implementar políticas soberanas que defendieron sus integridades y los Intereses Nacionales, alejando además los peligros de balcanización que llegaron a ceñirse sobre ellos. El ejemplo más visible es la renaciente Rusia reinstalada como referente del poder mundial, pero otros casos más modestos también deben ser destacados, como el de nuestras hermanas Bolivia y Ecuador. Y también estábamos Argentina y Brasil, antes de ser afectados por la oleada neoliberal, la cual es claramente apoyada por el G 7 y la UE.
Como dice el experto en geopolítica Walter Martínez (hoy censurado en Argentina, junto a todo Telesur), “los acontecimientos están en pleno desarrollo”.

MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

jueves, 14 de julio de 2016

ARGENTINA EN SERIO RIESGO DE BALCANIZACIÓN.
CUARTA PARTE – EN MÉRITO A LA BREVEDAD
En mérito a la brevedad, en las entregas precedentes, omití muchos hechos e indicadores que avalan la fundamentada preocupación por los riesgos de balcanización que se pueden ver claramente en el horizonte cercano o relativamente mediato de Argentina. Analizo aquí algunos de ellos.
Demostrado escaso o nulo interés de gobiernos liberales por concretar obras de infraestructura que facilitan la integración territorial.
Son “expertos” en fabricar excusas para impedir inversiones, sea aduciendo “limitaciones presupuestarias” (mientras facilitan exenciones para los sectores de muy altos ingresos, léase oligarquías agropecuarias, financieras, especuladoras-importadoras, y otras), o tildando de “faraónicas” las grandes obras que precisamente cimentan la grandeza nacional. Tomando como referencia el comienzo del siglo XXI, se podía constatar: la escasa red de autovías que existía y los muchos kilómetros de rutas sin pavimentar; las limitaciones excluyentes del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional, que marginaba a muchas provincias y tenía dos subsistemas de redes aislados entre si; la marginación de todo el NEA y de muchos otros usuarios, de la red de gasoductos; las escasas frecuencias de vuelos de cabotaje, los viejos aviones de segunda mano de los “eficientes” privados españoles hoy encarcelados por delitos, y la centralización total respecto al Aeroparque Metropolitano; la sentida carencia de trenes de carga y pasajeros, desmantelada la red en los siniestros años ’90; la falta casi total de fletes fluviales para el comercio interno, igual que el transporte marítimo de cabotaje; las deficiencias de las infraestructuras de educación y salud pública, tanto más acentuadas fuera del núcleo central de la Pampa Húmeda; falta de inversiones en rubros de Generación y Transmisión en el sistema eléctrico además de grandes obras paralizadas, como Atucha II y Yacyretá. Todas esas carencias frenaban la necesaria vertebración territorial, y como tal operaban a favor de la disolución nacional. En todo eso se invirtió fuertemente en los doce años de economía keynesiana (con fuerte participación estatal) en el período 2003-2015, si bien en un país de dimensiones continentales y que experimentó fuerte crecimiento como Argentina, las cuantiosas inversiones hechas siempre resultan insuficientes.
Habiendo vuelto de bruces al neoliberalismo rampante, el cuadro de situación es el brevemente descripto a continuación.
Desguace o privatización de Aerolíneas Argentinas.
Manejada hoy por una extranjera, transgrediendo normas legales que lo invalidan, “prestada” para el cargo por General Motors, esa ejecutiva corporativa tiene impronta ultra privatista, pese a lo cual tuvo que reconocer la excelencia de la flota en servicio. La desfinanciación, el abandono de destinos de cabotaje e internacionales, y otras acciones destinadas a su debilitamiento como paso previo a su privatización, además de hacernos perder el orgullo de poseer nuestra eficiente línea de bandera (tenerla implica soberanía), es previsible que la voracidad y total falta de sentido de lo estratégico por parte de líneas extranjeras y/o privadas, volverán a quitar frecuencias a destinos menos rentables. Por supuesto que con visión nacional, el lucro real no es solo el directo, sino el conjunto de beneficios socio económicos que brinda al país, al favorecer las comunicaciones rápidas, seguras y eficientes. La chileno-brasileña Latam, y la colombiana Avianca (a la que Macri vendió su empresa aérea Macair, lo que le facilitaría a Avianca los destinos internos más rentables), se perfilan como fuertes competidores que debilitarían (intencionalmente por parte de los gobernantes “privadófilos”) la continuidad de AA estatal y argentina.
Desguace o privatización de YPF.
La mayor “joya de la abuela”, trabajosamente recuperada y puesta en valor rápida y efectivamente, operando en diversos frentes, entre ellos acelerando significativamente las tareas de explotación del mega yacimiento de Vaca Muerta, mencionado como una de las “monedas de cambio” encubiertas en las negociaciones secretas con los fondos buitres, negociaciones que en sí mismas significaron una vergonzosa resignación de dignidad y soberanía.
El manejo del Ministerio de Energía por un personero de la británica Shell (contra normas legales y éticas), y el hecho que el Ministro de Modernización haya
mudado su despacho a la sede corporativa de esa petrolera, implican actos de sumisión a dictados extranjeros, solo compatibles en su nivel de degradación con las denigrantes prácticas de la “década infame”, cuando el entonces Vicepresidente, “Julito” Roca, se declaró impúdica y desvergonzadamente súbdito de su graciosa majestad británica.
Están usando la técnica del endeudamiento feroz, para que los costos financieros vuelvan inviable a YPF, lo mismo que hicieron en los años ’90.
Las brutales metodologías tarifarias perpetradas en estos días (2016), y el mercantil criterio de no asignar importancia alguna al autoabastecimiento (expresiones de Aranguren), que nos desarticulan económica y socialmente, abonan los ya existentes riesgos de balcanización.
Acelerada descapitalización y endeudamiento de ANSES.
Importante organismo fortalecido y agigantado con sólidas bases financieras, a partir de la notable decisión estratégica de terminar con el nocivo mecanismo de las AFJP, que lucraban desmedidamente a costa de desfinanciar a futuros jubilados. Hoy están buscando su acelerada descapitalización, con lo cual el futuro de la clase pasiva estará en serio y creciente riesgo, además de lo cual ya impidieron el acceso al sistema a quienes no tengan completados los aportes, condenando a la miseria a miles de compatriotas, por lo general no culpables de su situación previsional. La miseria extrema lleva a la desesperanza, y un pueblo mustio está presto a ser avasallado por la balcanización.
Instalaciones de bases militares en territorio nacional.
Aberrante decisión del gobierno actual, que nos lleva al denigrante rol de país bananero, en realidad colonia dócil que acepta sumisamente los dictados de la potencia hegemónica, lo cual es una brutal incongruencia desde lo geopolítico, de lo que curiosamente guardan cómplices silencios conocidos expertos y opinadores del tema; y de lo cual tampoco se pronuncian los usualmente muy exaltados patrioteros de bandera, esos que declaman a voz de cuello su “patriotismo” berreta, que se agota en el himno y la bandera.
Desfinanciación de Universidades Nacionales, como paso previo al arancelamiento elitista.
Vieja aspiración de las élites económicas de la vetusta oligarquía, la de vedar el acceso al conocimiento a los sectores socio económicos medios y bajos, pues la gente ignorante es más fácilmente manipulable y objeto dócil de los procesos de colonización cultural. El descerebramiento y la desjeraquización de los valores superiores, lleva a la pérdida de sano patriotismo, lo cual facilita las infames tareas de zapa proclives a la balcanización.
Instigación de la perniciosa mentalidad de “casta superior” en Fuerzas Armadas y de Seguridad.
Los peligrosos sociópatas que resultaron como consecuencia de perniciosas instigaciones con espíritu de casta, inculcadas por liberales dudosamente “patriotas”, que tergiversaron los roles de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, a partir de 1955, acentuado en 1962, e impuesto como “pensamiento correcto” desde 1976; parecen haber resurgido con mucha fuerza y mayores odios, en algunos “comunicadores internos” que estarían operando activamente entre vastas capas de retirados, imbuidos de retrógradas ideas “proceseras” (del nefasto “proceso” cívico militar de 1976-1983).
El reloj de la historia de esos sectarios, se estancó en la década del ’70, y demuestran ser incapaces de analizar ni menos aun entender la realidad actual y sus proyecciones futuras.
Sus pronunciadas cerrazones mentales, sumadas al odio reconcentrado que evidencian, les llevan a aceptar cualquier aberración, con tal de ser convenientemente adornadas de hueco patriotismo declamativo. Y con tal de promocionar indultos a uniformados (que pueden estar bien avalados en algunos o muchos casos), no les hace asco avalar políticas de destrucción nacional, que sus cortas mentes ni alcanzan a comprender. ¡Muy lejos del espíritu sanmartiniano, y de la Doctrina de la Defensa Nacional, impuesta por la Ley Riccheri!
Abandono de planes y obras de recuperaciones y ampliaciones de las redes ferroviarias.
El Ministro de Transportes, Dietrich, dijo claramente, palabras más o menos, que “el futuro del transporte en Argentina está en los camiones”. En buen castizo, eso implica congelar las inversiones en los ferrocarriles y dejar de lado el transporte fluvial y marítimo de cabotaje.
Es bien sabido que el transporte carretero es el más costoso por tonelada – kilómetro, y es el que margina a todas las provincias excluidas del núcleo central cerealero-industrial de la Pampa Húmeda. Es además el transporte con mayores índices de accidentes, y es el principal responsable del deterioro de las rutas pavimentadas. Similares problemas de costos, accidentes y pérdidas de tiempo, son atribuibles al transporte de pasajeros en ómnibus y similares; lo cual se acentuará con el previsible desguace de Aerolíneas, que es uno de los claros objetivos del neoliberalismo rampante instalado en el poder. Todo eso conspira contra la integración nacional, ergo, abona a los proceso de balcanización.
Marginación total del transporte fluvial y el marítimo de cabotaje.
Ni se los menciona, como si no hubieran existido nunca o como si viviésemos en un desierto, sin ríos navegables ni costas marítimas.
Como además la Geopolítica es una ciencia desconocida o incluso despreciada, por parte de la cúpulas tecnocráticas y otros factores de poder real cooptados por el neoliberalismo salvaje, no solo se margina la navegación de bandera argentina en los ríos Paraná y Paraguay (intensamente utilizados por Paraguay), en el río Uruguay, en el Bermejo (que adecuadamente preparado, sería útil hasta Bolivia inclusive), así como otros canales o eventualmente canalizaciones que podrían construirse en base a otros cursos de agua.
Por su parte, el transporte terrestre desde y hacia el núcleo central y las vastedades patagónicas y fueguinas, por sus elevados costos es una aberración, si se lo compara con el escaso o nulo transporte marítimo de cabotaje.
Todo eso nos insume un alto “impuesto a la distancia” que resta competitividad a las provincias del norte y del sur. Notables los silencios y apatías en estos temas, de los respectivos gobernadores, legisladores de esas provincias, cámaras empresarias, intelectuales y académicos, etc.
Detrás de la quita de competitividad por los altos costos de los fletes terrestres, se esconde en siniestro apelativo de “provincias inviables”, que es una brutal incitación a la balcanización.
Desprecio claro a toda acción conducente a la formación de la Patria Grande.
Todo el accionar del establishment neoliberal gobernante y presionante, ataca a los organismos de integración regionales, trabajosamente construidos y consolidados, siendo con ello funcional a los intereses y presiones de las potencias del G 7 y sus asociadas directas ( UE, Comunidad Británica, NAFTA).
Estamos en la era de los Estados Continentales y de los grandes bloques regionales, como únicos factores de poder geopolítico capaces de resistir la globalización a ultranza, que lleva a la desaparición fáctica de los Estados-Naciones, y con ello a la balcanización.
En esa perversa dirección opera el neoliberalismo vuelto al poder en Argentina, con diversos compañeros de ruta, sean estos por espurios intereses, por descerebramiento acentuado o por ignorancia o elevado grado de colonización cultural.
Expresa subordinación a los dictados de las potencias tradicionales, y los dictados de la Banca transnacional.
La deuda es el más fuerte y perverso instrumento de colonización, que no necesita de la violencia física de una invasión armada, pero cuyos efectos son habitualmente tan o más perniciosos.
Nos insertaron de nuevo en la política del endeudamiento masivo y crónico, como supuesta única alternativa.
Fueron los poderes financieros los que con sutil pero mayor fuerza, apostaron por nuestra balcanización en 2001/2002. Se está reeditando el mismo escenario, incluso con similares actores principales, como lo son los economistas que mueven los hilos del actual gobierno ultra neoliberal en Argentina.
Desprecio al necesario cuidado y prioridad a nuestra población, principal recurso de nuestra patria.
Por algo el Papa Francisco combate denodadamente al neoliberalismo, que es una de las más nefastas doctrinas materialistas. Para las oligarquías plutocráticas mundiales, los seres humanos son simples números, sin valor humano. Para un país extenso como Argentina, no cuidar bien a su población, es despreciar a los compatriotas, extender la desazón y el desinterés en todo lo moralmente elevado; es buscar adrede causas profundas de balcanización.
Desindustrialización brutal y acelerada.
En mérito a la brevedad, se cita a Friedrich List: “una nación sin industria es como un hombre con un solo brazo”.
El listado no se agota en el precedente detalle.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

miércoles, 6 de julio de 2016

ARGENTINA EN SERIO RIESGO DE BALCANIZACIÓN.
TERCERA PARTE – LA PREOCUPANTE SITUACIÓN ACTUAL.
La vuelta del neoliberalismo salvaje (*), por segunda vez mediante elecciones, pero por primera vez con un gobierno que anticipadamente dio claras e inequívocas señales de sus intenciones, y que pese a ello fue apoyado por amplios sectores sociales medios y bajos a los que inmediatamente perjudicó acentuadamente, seguramente pasará a ser un caso de estudio no solo en los anales políticos, sino también sociológicos y psicológicos masivos; un caso testigo de masiva colonización y manipulación mediática ejercida a escala masiva y demoledora, como sin duda lo hicieron y siguen haciendo los medios de comunicación masivos y los opinadores varios al servicio del establishment.
La severísima destrucción socio económica que diversos indicadores macro demuestran palpablemente, así como el aumento de la miseria, la desocupación, los cierres de empresas y el resurgimiento de prácticas indicadoras del deterioro general, tienen sin duda relación directa con la desintegración del poder geopolítico argentino, lo cual afecta negativamente los riesgos latentes de balcanización.
De hecho, el neoliberalismo tiene por finalidad central debilitar a los Estados – naciones, sobre todo los excluidos del grupo de las megas potencias tradicionales, las que pueden definirse como el G 7 más la UE más las potencias anglosajonas asociadas a la Commonwealth. Y debilitar a los Estados, ejes rectores e integradores políticos de las naciones, es facilitar el camino hacia la balcanización. Eso sucede actualmente en Argentina. Pero no es todo.
Si bien el saldo de la suma algebraica de las acciones de gobierno de los precedentes doce años de economía keynesiana (con fuerte intervención activa del Estado) en Argentina, de acuerdo a diversas y contundentes variables socio económicas a niveles macro, es claramente positivo, ello no obsta para que hayan quedado materias pendientes importantes en lo geopolítico (amén de otras), e incluso que existieron errores, algunos muy serios, cuyas consecuencias hoy se suman al virtual desmadre actual, que evidencia deterioro serio en el ejercicio real de la soberanía, y en el preocupante aumento de factores que de progresar, llevan camino a la balcanización.
En breve síntesis, seguramente incompleta, de errores y omisiones incurridos en el período 2003/2015, que facilitan el proceso de desguace nacional, “dictado” por los grandes factores del poder global, pueden citarse los siguientes.
 La fuerte y creciente inserción de las ONGs transnacionales, muchas de ellas británicas, “ecologistas”, “indigenistas”, “derecho humanistas” y otras similares; en vastos sectores de “progresistas” teóricos, pero carentes de Formación Nacional y de nociones claras de geopolítica mundial, desconociendo por tanto el accionar de esos entes en el marco de las “guerras blandas” que se libran en el día a día cultural y comunicacional. No solo no se contrarrestó ese alud de prédicas disolventes, con bien fundamentadas campañas, sino que incluso se les dio amplios espacios en la TV Pública y otros medios, a personeros de esas acciones claramente antinacionales. El caso más evidente es Osvaldo Bayer, sembrador de odios raciales indigenistas (odio irracional a lo “no indígena”), y propalador de la perversa idea del secesionismo territorial, además de antimilitarista a ultranza y distorsionador de la Historia Argentina, como es usual entre los anarquistas. Ese accionar es claramente alineado con los dictados alienantes propalados y financiados por Gran Bretaña para balcanizarnos. La ONG Mapuche Nation, con sede en Bristol, es su expresión más descarada, pero no es la única. Ídem el accionar ferozmente anti desarrollo, de ONGs “ecologistas” como Greenpeace y WWF, “casualmente” británicas.
 Sabiendo que en 2002 el país estaba literalmente devastado y en riesgo certero de disolución, las tareas de restauración social y económica fueron vastas y en muchos casos muy profundas. En ese contexto, una de las grandes tareas inconclusas, fue la de cambiar o ampliar profundamente los contenidos de los planes de estudio en los diversos niveles y especialidades; pues debieron incluirse o dictarse con mayor profundidad (según las materias consideradas), disciplinas como Historia Argentina (desmintiendo la denominada “corriente mitro-marxista-liberal”), Historia Mundial, y Geopolítica, entre otras. Particularmente preocupante es el hecho que –según diversos indicios-, la formación en los institutos militares y de seguridad, sigue enclaustrada en cerrados dogmatismos ultra liberales
dieciochescos y decimonónicos; así como en carreras universitarias de Ciencia Política y similares, pero en estos casos mechados con autores y postulados “progresistas” pero por lo general vacíos de contenidos del Pensamiento Nacional. De esto un caso testigo sería el de Carlos Escudé, que adhiere a la antinacional tesis de la “invasión argentina a Malvinas”, aberrante concepto que es repetido como loros por estudiantes y profesores que se basan en autores como el citado.
 En esos doce años de economía keynesiana, fuertemente reindustrializadora y favorable al desarrollo tecnológico nacional, no se dio el debido lugar a poner plenamente en marcha a Fabricaciones Militares y los diversos proyectos muy viables desarrollados localmente, como blindados, armamentos varios (como el fusil FARA), aviones, naves y submarinos, insumos varios, etc. Incluso bien pudo desarrollarse una “familia” de vehículos militares todo terreno de diseños locales o adaptándose diseños foráneos mediante licencias. Además, como ineludible necesidad, se pudo recomponer el poder hoy inexistente de la Fuerza Aérea, con la oferta rusa de canje de aviones de combate de 4º Generación por alimentos, o aviones chinos de similares prestaciones, con financiación blanda. Gran tarea pendiente el reequipamiento de nuestras Fuerzas Armadas, y volver a dotarlas de una auténtica Doctrina Nacional, proclive al desarrollo tecnológico y la industrialización, como fundamentos de la Defensa Nacional. La situación actual de indefensión casi total, nos hace vulnerables a cualquier operativo de balcanización que pueda ejecutarse con apoyos violentos internos o externos.
Las falencias descriptas no solo no se han solucionado, sino que incluso se agravaron, con la irrupción del neoliberalismo salvaje, reedición de los años ’90.
Hoy las ONGs extranjeras no solo influyen en forma creciente, sino que además tienen personeros en altas funciones gubernativas, y sus discursos mendaces y disolventes, encuentran eco en el actual presidente y altos colaboradores. Por caso, el disparate técnico sin asidero alguno, que expresó Macri, afirmando que existen 19 tecnologías mejores y más económicas que la hidroelectricidad para generar energía; mentira que no pudo sostener ni menos
fundamentar, y que es repetida como muletilla por las ONGs ultra ecologistas. Esa falsedad fue usada para paralizar las obras ya comenzadas de las dos grandes hidroeléctricas en Santa Cruz. Y esos ataques se vinculan no solo con el accionar sibilino de las ONGs, que atacan a la generación hidro y nuclear, para favorecer al como sea a las falsamente “limpias” eólica, solar y otras englobadas como “renovables” (concepto falseado en una ley recientemente aprobada). Es bien sabido que esas ONGs “ecologistas” actúan en paralelo al accionar de las transnacionales petroleras y gasíferas, pues las inversiones masivas en eólicas y solares, requieren el respaldo “en caliente” (funcionando), de centrales a gas o petróleo, como respaldo técnico y factor de estabilización de voltaje. Es decir que esos falsos ecologistas promueven de hecho mayores consumos de hidrocarburos, además que presionan para la elevación de las tarifas (con el eufemismo anglosajón “feed on tariff”) y para obtener lesivos subsidios exorbitantes, sin los cuales las ineficientes “renovables” no pueden competir.
El descalabro mayúsculo que esas ONGs “ecologistas”, con sus asociados petroleros británicos y los vendedores de paneles y de “ventiladores”, provocarán con seguridad en el Sistema Eléctrico Argentino, será inevitable, si se les permite cumplir con sus “órdenes” de hacernos dependientes en escala desproporcionada de esas energías técnicamente deficientes y muy caras por KWh. España nos muestra hoy los severos problemas que soportaremos en Argentina, con cataratas de juicios y presiones de todo tipo, ante la inviabilidad de los subsidios y los altos costos de la generación “renovable” y de la figura asociada de la “generación distribuida”. Los altos costos llevan a quitar competitividad a la economía argentina, y un sistema eléctrico caótico o complejizado, será un factor que facilitará la balcanización, objetivo último de los servicios británicos, de la UE y EEUU a los que sirven esas ONGs, como se constata por su accionar y objetivos.
Por su parte, los “indigenistas” siguen sembrando odios, siendo receptivos por parte de los habitualmente dogmáticos y antinacionales sectores de la “progresía” fuera de foco, aliados de las oligarquías apátridas. Y todos ellos operan hoy no solo sin restricciones, sino con claros apoyos, ante las confusiones de muchos, incluyendo en ello a sectores de escasa formación geopolítica de las Fuerzas Armadas, en particular entre los retirados con mentalidad formateada en
“el proceso”, período de gobierno cívico militar neoliberal. Por supuesto, siempre existen honrosas excepciones.
La parálisis absurdamente impuesta al Plan Nuclear, en el marco de freno general de las obras públicas, además del claro objetivo de provocar aumentos desmesurados de desocupación, como perversa herramienta para achicar los niveles reales de los salarios, fue una medida orientada a cumplir varios objetivos destructivos, dentro del cuadro de achicamiento económico general y de violenta regresión a perimidos esquemas preindustriales…o sea, volver a las “épocas gloriosas” de la oligarquía, en las cuales el poder patronal no tenía límites y la peonada no podía exigir nada ni siquiera mirar a los ojos a los omnipotentes patrones de estancia. Ese freno al Plan Nuclear corre paralelo con la desfinanciación del sector –que llegó a ser señero en el desarrollo tecnológico nacional-, lo cual es incompatible con el “modelo” de país-granja en el que se nos está encorsetando. El freno al Plan Nuclear, y la parálisis de las grandes obras hidroeléctricas, dejan servido en bandeja al Sector Eléctrico para que se acentúe nuestra patológica dependencia de los hidrocarburos…todo a la medida de Shell y otras corporaciones petroleras/gasíferas transnacionales, hoy dirigiendo la política energética nacional, transgrediendo toda norma ética y legal, autocontratándose a costos siderales, volviendo imposibles de pagar los servicios públicos esenciales e inviables a las pequeñas y medianas industrias, y con todo ello facilitando la disgregación nacional. Los masivos despidos de personal altamente calificado que se encontraba trabajando en Atucha III y las hidros patagónicas, son un daño enorme, muy difícil de cuantificar y complejo de reparar, claro que nada de eso preocupa a los personeros del neoliberalismo, y todo eso apunta a favorecer la desintegración nacional.
La paralización del Complejo Hidroeléctrico Kirchner-Cepernic en Santa Cruz y la intención de reducir drásticamente su potencia instalada; más los arteros ataques a la Central Carbonífera de Río Turbio (en la misma provincia); más la absurda decisión de importar carbón chileno para dicha usina, frenando y desfinanciando la única mina carbonífera argentina, lleva al despoblamiento de esa ciudad tan estratégica (en el extremo suroeste de nuestro territorio continental, y de toda esa enorme y despoblada provincia austral…todo tan a
medida de las presiones geopolíticas británicas en Malvinas, el Mar Austral, La Patagonia y la Antártida Argentina. ¡Por algo Macri dijo, con todas las letras, que “nunca entendió los problemas de soberanía”! Eso lo evidencian sus actos, algunos de los cuales se citan seguidamente.
 Freno al exitoso Plan Satelital, y extranjerización.
 Freno y desguace del Plan Espacial de Vectores.
 Freno y desaliento de todas las actividades tecnológicas.
 Expulsión de personal calificado en diversas áreas estratégicas, como Fabricaciones Militares.
 Apertura total de importaciones y destrucción del mercado interno por baja brutal de salarios y aumento desmedido del desempleo; más subas siderales de tarifas de servicios públicos, todo lo cual afecta a la industria, entre otros sectores económicos.
 Freno a las obras públicas, y concentración de las nuevas licitaciones en el área metropolitana, en una clara muestra de centralismo unitario.
 Intención clara de adherir a tratados de “libre comercio” que representan pérdida real y muy severa de soberanía, además de desindustrialización forzosa.
Todas esas acciones y otras son parte del contexto severamente proclive a la balcanización argentina, en el marco de la ceguera o desinterés o ignorancia supina de diversos sectores dirigenciales, catedráticos, intelectuales, etc.
(*) Definido por Viviane Forrester, Naomí Klein, Aldo Ferrer y otros autores.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

sábado, 2 de julio de 2016

ARGENTINA EN SERIO RIESGO DE BALCANIZACIÓN.
SEGUNDA PARTE – AÑOS RECIENTES Y LA CRISIS TERMINAL DE 2001-2002
Si bien el terreno de la disgregación nacional fue preparándose lenta pero sistemáticamente al menos desde 1955 (con el golpe de Estado armado y promovido por Gran Bretaña), a partir del golpe de 1976 los tiempos fueron acelerándose, lo cual como es usual, no fue advertido por sectores civiles y militares que –en muchos casos supuestamente bien intencionados-, resultaron incapaces de analizar desde una clara visión geopolítica, el contexto y las medidas que iban perpetrándose…o fueron directamente cómplices de esas acciones.
La Doctrina de la Defensa Nacional, herencia clara de la Ley Riccheri, fue suplantada por la doctrina de la seguridad nacional, impuesta desde EEUU a toda Íbero América; lo cual significó transformar las fuerzas armadas para la defensa, en meras fuerzas de ocupación, no entrenadas mi mental ni fácticamente para la defensa, que debería ser siempre su rol principal y preponderante. En la Guerra del Atlántico Sur pagamos caras las consecuencias de ese desatino. Pero tan profunda es la colonización cultural, que a más de tres décadas no se hizo el profundo replanteo estratégico imprescindible, ni varió un ápice la mentalidad de buena parte de los retirados, que siguen inmersos en perimidos esquemas de los años ’70 y no son capaces de entender el concepto amplio e integrador de “soberanía”, agotándose en las formalidades del himno y la bandera, negándose a abrir la mente a conceptos claros y bien fundamentados de estrategia y de geopolítica nacional. Confusiones o ignorancias que también abarcan a amplios sectores de la población. Eso se agravó con la nefasta reforma de planes educativos, aprobada en el alfonsinato, que siguió sin cambios hasta 2005, y que al vaciar de contenidos, produjo varias camadas de egresados con notables carencias en Matemática, Lengua (castellano –muchos docentes y profesionales no saben redactar ni una simple nota-), Historia y Geografía. Gente muy ignorante –civiles y militares-, es más proclive a aceptar cualquier aberración, como la disgregación nacional.
Por supuesto no cabe soslayar el accionar guerrillero, disolvente y violento, que formó la segunda manopla de las tenazas con la cual se nos sumió en el estado de virtual guerra civil, “sugerido” por el británico Harry S. Ferns como única alternativa para anular los notables avances socio económicos logrados por Argentina, que cuatro veces nos pusieron en el umbral del desarrollo; avances que
nos alejaban del rol de colonia dócil del viejo imperio, al cual nos habían relegado los retrógrados sectores político-económicos ultra conservadores, que nos manejaron durante más de las 3/4 partes de nuestra existencia, y que son causantes principales del subdesarrollo crónico, de ningún modo acorde a nuestras enormes potencialidades.
El siniestro “proceso” (1976-1983), con la excusa de la existencia real de violencia guerrillera, puso a las retrógradas y  económicamente genocidas transformaciones económicas rápidamente perpetradas, bajo el amparo de las bayonetas, transformadas estas en custodios de la implementación del
neoliberalismo en Argentina, que incongruentemente buscaba reeditar el liberalismo a ultranza que se enseñoreó en nuestro país por acción del mitrismo y sus continuadores (1862-1916); liberalismo decimonónico en versión acriollada, que en aquel medio siglo largo dilapidó una excepcional y prolongada coyuntura
mundial, favorable a nuestras exportaciones de materias primas, con cuyas divisas bien se hubiese podido construir la estructura industrial y tecnológica, con la cual transformarnos en una real potencia económica, en vez de esa estructura semi colonial en la cual operábamos como granja principal para abastecer a la industria
extranjera, básicamente británica. 
Pero el plan aplicado desde 1976 por Martínez de Hoz y sus continuadores (que habría sido pergeñado por Mariano Grondona, cerebro al servicio de la oligarquía desde 1955), custodiado por la cerrazón mental crónica de los Videla y similares (que el patriota Dr. Julio C. González califica como “entes biológicos”,
claramente asimilándolos a otros organismos descerebrados, como las amebas), iba más allá. Con la excusa (o motivo real) que el movimiento obrero peronista tiene su principal base de sustentación en la industria y en los servicios públicos, buscó el  desmantelamiento industrial total, la destrucción de los entes
tecnológicos (o su jibarización acentuada), y el desguace de todas las empresas y entes estatales de servicios públicos; para con ello destruir al sindicalismo argentino…claro está que el objetivo central era desindustrializar a Argentina, para volver a los “buenos tiempos” del país estancia, con patrones omnipotentes y
peones “de pata ‘l suelo”, de los “años dorados” de la todopoderosa oligarquía campera, reforzada ya con las nuevas oligarquías financiera, importadora e intermediaria. El debilitamiento del país, nunca les importó. De eso a la balcanización, hay solo un paso.
El plan económico aplicado desde 1976 no tuvo plazos, tuvo objetivos, y fue siniestramente “bien” pensado y ejecutado. Las tareas de ablande de la opinión pública (tan advenediza, tan superficial y fácilmente manipulable, sobre todo en sectores “despolitizados” –léase acomodaticios o muy superficiales-) de la voluble clase media, calaron hondo; y esas tareas psicológicas de zapa, fueron metódicamente perpetradas por los mercenarios de la comunicación al tanto por cuanto y catedráticos cómplices o complacientes; estando a la orden del día el desprestigio sistemático de las empresas del Estado y de todo lo estatal; e incluso más aun, atacando y “poniendo sospechas de ineficiencia” a toda la producción industrial nacional. Por supuesto, que en el marco severamente represivo de esos años, cualquier opinión en contrario, por más bien fundamentada o moderada que fuera, era rápidamente catalogada de “subversiva”, lo cual implicaba
automáticamente el riesgo de engrosar las listas de desaparecidos, o de muertes “accidentales”, como las del dirigente de Luz y Fuerza Oscar Smith, y del muy querible cantautor Osvaldo Cafrune, entre muchas otras. 
En el marco del desprestigio conceptual a todo lo estatal, el accionar neoliberal fue demoledor para desarticular financieramente a todas las empresas y entes estatales, y con ello impedirles desarrollar ninguna tarea mínimamente eficiente. Se obligó a nuestras empresas a asumir deudas externas, cuyas divisas
eran remitidas directamente al Ministerio de Economía de la Nación, para enjugar los enormes déficits fiscales que eran no solo incapaces de achicar, sino que los aumentaban desaprensivamente, en aquellos siniestros años de plomo, en los que opinar críticamente podía ser suicida. Los brutales endeudamientos, totalmente
desproporcionados e innecesarios, llevaron a déficits abultadísimos e inmanejables a las empresas estatales, que fueron la antesala y la excusa para las posteriores privatizaciones salvajes, las que fueron perpetradas ya en los años de la “partidocracia cleptocrática” de entre los años 1983 y 2001, cuyo período crítico y tristemente célebre fueron los años ’90 (’89-’01).
Mientras que el irracionalmente creciente endeudamiento externo nos ponía en situación de extrema dependencia de la Banca transnacional –con todas las presiones consecuentes, como las visitas de los “virreyes” financieros del FMI, eternos recetadores de medidas recesivas-, la desarticulación de la economía nos dejaba a los argentinos sin trenes, con restringidos y deteriorados servicios aéreos, sin nuevas rutas ni menos aun autovías, con escuelas con contenidos degradados y con las escuelas técnicas virtualmente desaparecidas o muy vaciadas de materias técnicas, con servicios sanitarios deficientes, con desocupación creciente y salarios
a la baja acentuadamente, con la emigración como aparente única “solución” para científicos, profesionales y trabajadores comunes, con miseria creciente, y con la diáspora de las economías provinciales excluidas del núcleo central de la Pampa Húmeda empobrecidas y sin futuro aparente; en un contexto siniestro y
desalentador, que se completó con la “rendición incondicional” pactada por Menem-Di Tella ante Gran Bretaña, que significó el desarme sistemático y el poder de veto británico ante cualquier intento de compra de equipamiento para nuestras “Fuerzas des-Armadas” y el desguace de Fabricaciones Militares y el freno total a las construcciones de aviones, barcos y submarinos; las que para completar no se sacudieron el lastre de la ideología liberal tan asumida en diversos de sus estamentos…incluso manteniendo la enfermiza anglofilia que siguen demostrando partes de las altas oficialidades de la Marina…tal lo prueban al menos dos libros
editados después de la guerra (*).
Fue en esos años, en los que muchas aberraciones conceptuales fueron acuñadas para avalar los desmanes socio económicos neolibe rales, y sus consecuentes presiones a nuestra balcanización.
- Se pasó a llamar “gasto público” a toda erogación presupuestaria, sin diferenciar las partidas de inversiones genuinas –por caso de obras públicas- de los meros gastos corrientes. Esa felonía conceptual se refuerza con la supuesta “necesidad” de “reducir el gasto público”, negándose el rol dinamizador del presupuesto en su rol contracíclico, como lo demostró el keynesianismo, y como lo experimentó Argentina para salir de la crisis terminal de 2001/2002.
- En vez de “economías provinciales” se pasó a usar el difuso concepto de “economías regionales”, del cual no por casualidad se excluyó a la región central de la Pampa Húmeda, única privilegiada del conservadurismo rampante.
- Complementariamente con lo precedente, se comenzó a utilizar el
agresivo y degradante concepto de “provincias inviables” para englobar a todas las excluidas del núcleo agro ganadero tradicional. Y de lo inviable a lo descartable solo hay un pequeño paso, que conduce a la pasiva desarticulación territorial.
- Al final de esos siniestros años, a la par que se repetía que la deuda externa era impagable (pero nadie cuestionaba ni a los que la contrajeron como funcionarios-comisionistas ni a los prestamistas que la permitieron crecer descomunalmente); y a la par se repetía que la única salida posible era canjear deuda por territorios. Una infamia, que incluso dos viejas (literalmente) conductoras de TV promocionaban como que “no hay alternativas”, postura acorde a su revulsivo conservadurismo, elitismo excluyente y a otras acciones “non sanctas” (como fraguar la compra de un costoso auto por parte de un discapacitado insolvente, para comprarlo sin impuestos, tal como perpetró “La Susi”), y un sinnúmero de actitudes retrógradas y oligárquicas de “Mirtha”. Todo eso  conducía a la desintegración territorial.
Ese severísimo contexto de caos económico y descontento social creciente, nos llevó a la crisis terminal de fines de 2001, que puso en jaque a la gobernabilidad, situación en la cual el establishment apostaba a una supuesta “solución” solo después de una feroz guerra civil que consideraban no solo inevitable, sino seguramente también “necesaria”, después de la cual la balcanización en media docena de republiquetas dóciles y muy manejables por el poder transnacional, era la consecuencia final. Esto, que a muchos “bien
pensantes” les parece una rotunda exageración, no solo tuvo muchos indicios muy claros, sino que incluso lo escuché en una expresión “off the record” de uno de los que actuaron en tareas gubernativas cuando se intentaba recomponer el caso post 2001.
Completando el cuadro de disgregación, las acciones de zapa de diversas ONGs y Fundaciones británicas, europeas y de EEUU (pseudo ecologistas, ultra indigenistas, derecho humanistas y otras), sumaron sus crecientes y poderosamente financiadas campañas, en las que con sutiles mensajes promueven la aceptación del subdesarrollo crónico, la pérdida total de valores nacionales y el
descerebramiento masivo, para el cual están tan preacondicionados muchos sectores de las clases medias, con muy deficientes formaciones a consecuencia de la antes citada reforma educativa, y del martilleo constante de los medios de comunicación corporativos, amén en muchos caso del copamiento del ámbito
académico por personeros del neoliberalismo rampante y acomodaticios varios.
En la Tercera Parte se analizará el muy preocupante cuadro de situación actual.
(*) “El Colonialismo Intelectual” – Fernando A. Milia // ”Breve Historia de las Batallas Navales” – Enrique González Lonzeime.
Como es usual en estructuras rígidamente jerárquicas, es impensable que ambos libros fueran editados sin el visto bueno de los niveles superiores de la Armada Argentina. Es decir que compartieron los conceptos de anglofilia rampante, escritos después de 1982. Prueba muy clara del profundo proceso de colonización cultural que también afecta severamente a las Fuerzas Armadas, en este caso La Marina.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos