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martes, 30 de agosto de 2016

DESTRUCCIÓN MACRISTA EN CIFRAS, y algo más, informe parcial)
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Agrego al blog este artículo, indicando su autor, recibido por Internet, considerando que es de interés general.

C A O
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El final de un relato:

262 (días de gobierno)

214 (millones de dólares fueron los comprados a futuro por los "allegados" a Macri)

45.5 (% es lo que ganaron en pesos los compradores de contratos en dólares a futuro)

43 (por ciento menos de actividad en el sector PYME)

46.9 (es el porcentaje de la inflación en el periodo Dic/Ago)

2.1 (% es la inflación proyectada en Agosto)

25 (era el porcentaje de inflación anual prometida como techo por los incompetentes del gobierno)

56,2 (% es la inflación proyectada para este año)

16.500 (millones de dólares es el valor de la emisión de bonos para pagarle a los buitres al 8% anual)

191.000 (despidos en el sector público y privado)

9.3 (% es la tasa de desempleo a nivel nacional)

60.000 (millones de dólares era la recaudación esperada inicialmente del gobierno por el blanqueo)

1 semana después...

20.000 (millones de dólares es ahora la recaudación esperada por el blanqueo)

0 (dólar es hasta ahora lo blanqueado)

1.735 (millones de dólares los vendidos por el BCRA para frenar la suba del tipo de cambio)

128.000 (millones de pesos regalados a los sectores concentrados por la quita de retenciones a las cerealeras y mineras)

63 (por ciento de pérdida de poder de compra del salario por la devaluación y la inflación)

15.10 (el tipo de cambio)

23 (pesos es el tipo de cambio que exigen los agro exportadores)

90.000 (pesos el sueldo de los familiares de ministros incorporados al Estado)

2 (millones de pesos es lo que factura Tonelli -el novio prestamista de Michetti- por "organizar" eventos a la CABA)

191 (paros sectoriales)

81 (plazas y marchas)

71 (por ciento ya no lo votaría a Macri)

16.2 (por ciento es la baja en el índice de la construcción en el primer semestre interanual)

28 (por ciento es la baja del mes de julio en el índice interanual de la construcción)

2002 (es el año en que compara la actividad constructiva con la actual)

28.75 (es la tasa de las LEBAC para contener al dólar)

12.3 (por ciento es la baja en la actividad industrial interanual en el primer semestre)

400 (el porcentaje de aumento promedio en la tarifa de gas después del fallo de la Corte)

1.100 (por ciento era el aumento proyectado a partir de Setiembre en todas las tarifas de servicios)

41 (por ciento el nivel de facturas impagas por servicios esenciales, no se registra este índice de morosidad desde 2002)

31 (el porcentaje de aumento de los combustibles)

42 (por ciento es el monto del aumento anual proyectado de las prepagas)

77 (es el porcentaje del aumento en los medicamentos)

79 (por ciento el aumento en la canasta básica de alimentos, índice promedio de las cinco cadenas de supermercados)

31 (procesos judiciales en poco tiempo a integrantes del gabinete de CFK)

221 (causas judiciales en un solo presidente, más dos procesos)

71 (causas en "el mejor gabinete de los últimos 50 años", más dos procesos en el presidente del BCRA)

8.2 (pobres por minuto se crean en la actual gestión)

47 (por ciento de aumento en la cantidad de suspensiones de la industria autopartista)

48 (por ciento es el crecimiento en importaciones de productos terminados, antes fabricados en el país)

2423 (PYME comercios e industrias que cerraron sus puertas)

1275 (negocios que no renovaron alquiler en CABA)

124 (por ciento es el aumento en un año del patrimonio de Macri)

1500 (millones de DOLARES son los estimados como la fortuna personal de Mauricio Macri, contra los 110 millones de PESOS declarados ante la AFIP)

Estas no son sólo cifras, contienen un mensaje pavoroso de un gobierno dirigido a (y va otra cifra) sólo el 7% de la población.
Sacá tus conclusiones.


de Carlos Riello

viernes, 26 de agosto de 2016

EL ESCÁNDALO GÓMEZ CENTURIÓN Y OTROS ANTECEDENTES HISTÓRICOS – LAVALLE, ESPADA SIN CABEZA, MARIONETA DE UNITARIOS LIBERALES Y POTENCIAS IMPERIALES
Ante las educadas pero disconformes opiniones que recibí, respecto a mi último artículo, referente al “affaire” de Gómez Centurión y el macrismo, y dados los pedidos de precisiones y/o respuestas que recibí de parte de los dos opinantes –el Dr. Oscar Abudara Bini y el VGM Coronel Francisco Cervo-, procedo en consecuencia, intentando ser breve y conciso; pues sería excesivamente extenso, abundoso y posiblemente poco conducente, contestar la extensa misiva del militar retirado, quien me era totalmente desconocido hasta ahora, a diferencia del citado Dr., del cual conozco algunos escritos y quien recibe habitualmente mis artículos. Escribo esto desde el respeto a ambos opinantes.
Nadie discute los sobrados méritos de Gómez Centurión, como destacado combatiente que enfrentó a los invasores británicos. Pero eso no lo convierte en “santo de devoción” ni lo exime de responsabilidades ante profundos extravíos doctrinales e insalvables contradicciones en que incurrió, al ser copartícipe y colaborador de años, del gobierno neoliberal macrista, primero en la Ciudad de Buenos Aires, y ahora en el gobierno nacional.
Se puede entender que eventualmente personas muy poco informadas, al estilo de “Doña Rosa” y “Don Pepe” ni siquiera entiendan el significado del concepto “neoliberalismo”, ni las destructivas medidas socio económicas que su vigencia implicó en Argentina entre 1976 y 2001; ni la serie de catástrofes sociales y desastres económicos, además de severas amenazas a las soberanías de los muchos países que fueron o son afectados por ese “modelo” político-económico.
Pero un experimentado Oficial del Ejército Argentino, como el Mayor Gómez Centurión; y un alto oficial como el Coronel Cerva, no pueden alegar desconocimiento de esa gruesa y estratégica realidad; incluso aunque el tema no se trate con la severidad y profundidad necesaria en los planes de estudio de colegios e instituciones militares, así como también es omitido, ninguneado o tratado superficialmente en muchas de las Facultades de Ciencias Económicas en las que los Departamentos de Economía fueron cooptados excluyentemente por personeros o serviles del neoliberalismo.
¿Pueden acaso alegar ignorancia o falta de suficiente información, como para desconocer las destructivas y ominosas consecuencias de la aplicación de las “recetas” neoliberales, que con los apoyos y las presiones del Fondo Monetario Internacional y la gran Banca transnacional, buscan primarizar las economías de los países excluidos de la élite del G 7 y algunos asociados privilegiados del mismo, destruir fuentes laborales precarizando a límites infrahumanos al trabajo, desarticular el poder efectivo de los Estados afectados, e incluso provocar sus balcanizaciones, entre otra larga cadena de males simplemente espantosos?
Suena patético que algunos pretendan justificar las serias responsabilidades de Gómez Centurión, como copartícipe del proceso de destrucción nacional que estamos soportando en este momento, amparándolo en su pretérito patriotismo en combate, y además (algunos opinantes) le agregan su pertenencia al sector “carapintada” como mérito adicional, supuestamente exculpable de su activa colaboración con el “noventismo recargado” que claramente es el gobierno macrista.
Notablemente, ambos opinantes críticos de mis reflexiones fundamentadas en el anterior artículo, omiten eso que es el punto focal del tema; y en el caso del Coronel Cerva, se pierde en lugares comunes como sus diatribas a Chávez, a Maduro, y similares, que pudo extraer de escribas del poder neoliberal, como Morales Solá, o un engatusador de la Clase Media Quejosa Crónica y comadres desocupadas, como es Lanata; omitiendo por completo el enfoque con perspectiva histórica y con validez geopolítica, que debería considerar acciones concretas de nuestro subcontinente, como lo son el Mercosur, la Unasur y la Celac; así como el rechazo al Alca; entre otras muchas acciones en las que el recordado Comandante Chávez fue actor importantísimo.
Incurre en una fuera de lugar victimización de los militares, ante un supuesto antimilitarismo de quienes somos críticos del neoliberalismo, y eventualmente de todos los que han sido y son cómplices de ese “modelo” político económico, pero somos respetuosos de las muy necesarias Instituciones Militares.
Así como no hay Nación sin Ejército, tampoco hay Ejército sin Nación, en cuyo caso se desdibujan en simples tareas policíacas, o peor aun, pueden llegar a operar como tropas de ocupación al servicio de intereses extranjeros y claramente enemigos de nuestra nacionalidad.
Pese a los esfuerzos que –entiendo con toda honestidad intelectual hace Cerva- evidencia no haberse librado del férreo anclaje en los años ’70, que deja traslucir en varios párrafos de sus opiniones. Lamentablemente, ese anclaje en perimidas realidades de cuatro o incluso cinco décadas atrás, es muy común entre los sectores de retirados que no evolucionaron del sesgado y antinacional pensamiento “procesero” (del “proceso” cívico – militar de 1976-1983), que por la fuerza de las bayonetas respaldó a personeros del neoliberalismo, como Martínez de Hoz, sus colaboradores y sucesores. Esos ”proceseros”, tan cargados de prejuicios como faltos de fundamentos, devinieron en fervorosos “proceseros de Cambiemos”, que tozudamente se niegan a razonar acerca del aluvión de medidas negativas sociales, económicas y geopolíticas (incluyendo el desprecio claro por la soberanía nacional), que día a día se implementan y se hacen más palpables, aun para los muy desinformados…menos para los que dogmáticamente no se quieren dar cuenta.
¿Acaso puede desconocerse que el repudiado D. F. Cavallo, se enorgulleció (¿¡!?) del cierre de Fabricaciones Militares expresando exultante que “Argentina nunca más debe producir armamentos”, lo cual es una aberración estratégica y económica…y ese mismo siniestro personaje apoya entusiastamente las actuales destructivas medidas económicas?
¿Es pedir demasiado que razonen que los mismos sectores que aplaudieron la defunción del magnífico Proyecto Pulqui –de avanzados aviones caza a reacción- perpetrado por la dictadura fusiladora, son los que ahora aplauden que se haya congelado y enajenado el ambicioso Plan de ARSAT, que se haya desguazado el Misil Tronador y sus instalaciones, y congelado o destruido muchos otros procesos de creación de tecnología nacional?
Solo un muy profundo proceso de colonización cultural, en el marco de las “guerras blandas” implementadas a escala planetaria, pero que han sido insidiosamente muy eficaces en Argentina para trastocar y mal orientar el pensamiento de muchos argentinos; repito, solo ese proceso de colonización cultural tan persistente, sistemático y demoledor, pudo haber causado tanto daño
en el tejido social y cultural argentino, al punto que más de un argentino se siente “liberal y nacionalista”, lo cual es un oxímoron, un imposible conceptual, pues son dos conceptos opuestos.
Confusiones e ignorancias tan groseras como esa, han motivado a muchos empresarios argentinos a “pegarse un tiro en el pie”, apoyando modelos económicos perversamente destructivos para la economía nacional, y para sus propios intereses como pequeños, medianos e incluso grandes empresarios. Desde la torpe ignorancia del pequeño bolichero, que odiaba a los beneficiarios de planes sociales (no dándose cuenta que ese dinero circulaba en Argentina y lo terminaba también como a muchos beneficiándolo), y que hoy tal vez ni se da cuenta que montos miles e incluso millones de veces superiores, son succionados por los buitres y usureros de la Banca transnacional y sus cómplices locales, que ganan fortunas sin producir nada, con la simple especulación y timba financiera. Pasando por los medianos empresarios, que irracionalmente apoyaron la vuelta del neoliberalismo, y hoy se niegan a reconocer que están apoyando la destrucción socio económica del país. Y siguiendo en grandes empresarios, como Pagani y Ratazzi (entre muchos más), cuyas cegueras mentales les impiden ver que las políticas económicas que descalifican como “populistas” (que mejor deberíamos conceptualizar como neokeynesianas), ampliaron y protegieron el mercado interno, permitiéndoles vender más golosinas y autos (en los casos señalados), y que hoy, en el destructivo marco neoliberal empobrecedor y destructivo, han jibarizado el mercado interno sometiéndolo a achicamientos que nos llevan directo a un gigantesco caos social, político y económico, cuando no a la disolución nacional.
Colonización cultural que ha sido y es perversamente insidiosa y destructiva, en los casos de las FFAA y FFSS, que han sido particularmente atacadas en su esencia doctrinal, por los personeros del liberalismo y los poderes colonialistas, en un proceso que larvadamente venía desde mucho antes (como sucedió en todos los ámbitos de Argentina), pero que adquirió caracteres excluyentes desde 1955, año en que “la fusiladora” implementó una feroz purga que excluyó a oficiales y sobre todo suboficiales, que en buena proporción estaban imbuidos de ideales y de sólidos fundamentos del Pensamiento Nacional.
Ese proceso de intenso lavaje cerebral, se acentuó con el accionar de López Aufranc (quien según testimonios verbales, hizo quemar todos los libros “inconvenientes”, de autores del Pensamiento Nacional, peronistas y revisionistas históricos) del Colegio Militar y los Institutos de Altos Estudios Militares, allá por 1962), y se profundizó inculcando odios tan viscerales como irracionales a todos los que pensáramos distinto, desde el nefasto “proceso” (1976). Ese proceso de limado de neuronas, que algunos dan en llamar “la picadora de sesos”, ha sido persistente y muy profundo, instalando el fácil mote de “zurditos”, “subversivos” y similares, a todos los que nos atrevemos a pensar distinto, y a expresarlo pública y bien fundamentadamente…aunque nunca hayamos sido nada vinculado con esos apelativos.
Muchos de los que buscamos basarnos en la Historia Nacional para comprender los procesos que nos condujeron a sucesivos desmadres, y a implementar soluciones reales, estamos a favor de volver a instalar los valores éticos del Pensamiento Nacional que priorice fundamentadamente la Defensa Nacional, tal como en los hechos sucedió a consecuencia de la Ley Riccheri; nefastamente reemplazada por la doctrina apátrida de la seguridad nacional, pergeñada por las potencias imperiales “occidentales”. Claro que esos razonamientos son demasiado profundos y totalmente incomprensibles, para mentes totalmente colonizadas y domesticadas en el liberalismo extremo.
El caso de Gómez Centurión nos puede hacer pensar en el poco conocido apelativo de “espada sin cabeza” que fue aplicado a Lavalle, quien después de ser destacado general libertador sanmartiniano; devino en maleable títere de unitarios-liberales, subordinados a las potencias imperiales agresoras, que por esos años eran Francia y Gran Bretaña. Lavalle murió en la ignominia, tapada cuidadosamente por la historiografía mitrista-liberal. Los que hoy confusamente se consideran “patriotas y liberales” están en condiciones de rectificar posturas, para lo cual hace falta mucho coraje cívico y una enorme dosis de humildad no exenta de auténtico patriotismo.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

martes, 23 de agosto de 2016

GÓMEZ CENTURIÓN - UN CASO TESTIGO
El culebrón desatado en torno al accionar del veterano de guerra de Malvinas, ex “carapintada” (1) y Mayor retirado Juan José Gómez Centurión, tiene múltiples aristas que lo posicionan como un caso testigo emblemático en varios aspectos.
Aparentemente, sin pruebas irrefutables en concreto, sin posibilidad alguna de autodefensa, y con contundente “condena mediática” (recurso muy usado por el establishment neoliberal corporativo), el hoy ex funcionario principal de la Aduana fue considerado culpable, ampliamente “escrachado” y separado oprobiosamente de su cargo; situación que fue ampliamente utilizada por el gobierno nacional para predicar “honestidad e inflexibilidad ante hechos de corrupción”, prédica que no se condice con los múltiples y escandalosos hechos con inocencias no demostradas, que involucran desde el propio presidente y su vice, hasta varios de sus ministros y otros colaboradores de campaña y seguramente unos cuantos de los actuales.
El hecho pone en irrefutable evidencia, el muy profundo y pernicioso grado de colonización cultural del que hacen gala con tanta convicción, algunos (o tal vez vastos) sectores de retirados de las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad, y seguramente varios en actividad, lamentablemente; los cuales a voz de cuello y hasta en forma agresiva proclaman su “patriotismo”, tan hueco de contenido real, que en los hechos pasan a ser fervorosos militantes al servicio del neoliberalismo más extremo y extranjerizante, e incluso tozudamente o por severas anteojeras mentales se niegan a reconocer que terminan operando como dóciles marionetas de Gran Bretaña, de la Unión Europea y de EEUU y otros “aliados” menores.
Esa severísima confusión –directamente extravío grosero- de quienes se proclaman “nacionalistas” fervorosos cuando se trata de formalismo tipo himno y bandera, pero que terminan siendo totalmente funcionales a un presidente y su equipo, que claramente desprecian el concepto concreto de soberanía, y que ejercen la función pública resignando explícitamente soberanía en todos los frentes –no solo en el muy sensible de Malvinas-; ese extravío ideológico pasa a ser muy grave en los casos de quienes se jugaron el pellejo enfrentando al invasor británico en la guerra de 1982: y es totalmente inadmisible en quienes incluso se comportaron en el conflicto como verdaderos héroes, como sería el caso de Gómez Centurión.
Es sabido que como en muchas Universidades Nacionales y privadas argentinas, en los Institutos Militares se sigue inculcando la falacia mayor del colonialismo cultural, que es el supuesto “pensamiento económicamente correcto” del liberalismo económico como única doctrina económica válida, enseñándose como su antítesis al marxismo, y marginándose a toda otra ideología político – económica o pensamiento económico diferente, como por caso lo es la Escuela Historicista Alemana –con su gran referente Friedrich List-; al keynesianismo, el neokeynesianismo y otras vertientes importantes y válidas, de lo que podría definirse como “capitalismo de Estado”, o de “capitalismo con fuerte
injerencia y rol rector del Estado”; que fue la alternativa válida que con distintas variantes nacionales asumieron todas las hoy potencias industriales y tecnológicas.
De ese contexto de colonización cultural surgen aberraciones de distintos tipos, como los economistas dogmáticos que cuando están en el poder aplican a rajatabla medidas impracticables y/o claramente perniciosas, tal como lo demuestran diversas experiencias históricas anteriores e incluso recientes; y que atacan toda heterodoxia económica incluso con tortuosos argumentos, pese a los por lo general buenos resultados de esas políticas económicas que priorizan los Intereses Nacionales y frenan al “libre mercado”, concepto que es otro engaño y piedra basal de las grandes potencias económicas tradicionales para someternos y mantenernos subdesarrollados.
Otras gruesas confusiones suelen ser muy comunes entre los uniformados argentinos –incluso entre los muchos que de buena fe buscan el camino correcto y auténticamente sienten patriotismo e intentan accionar en consecuencia-, como por ejemplo considerarse “nacionalista liberal”, enrevesado concepto que es un oxímoron tan burdo como sería suponer “necia sabiduría”…conceptos  antagónicos e incompatibles, pues el liberalismo económico es internacionalizante y apátrida por definición.
De varios “retirados” puede constatarse el mismo pensamiento que parece haberse impuesto como dogma indiscutible, exaltado como tal previas severas manifestaciones de patriotismo formalista, hueco de contenido; de ese tipo definido como “patrioterismo de bandera”. Ese pensamiento que es “dogma de fe” para muchos de ellos, es: “prefiero cualquier cosa menos el gobierno anterior”,
y evidentemente, al igual que Gómez Centurión y otros, lo cumplen a rajatabla, pues no parece molestarles en absoluto que se vuelva a endeudar irracionalmente y a tasas de usura al país; que se destroce intencionalmente la industria y que la vicepresidente proclame que “Argentina no debe tener industrias”; que se frenen e incluso desguacen proyectos de alto valor estratégico, como ARSAT (además “regalado” a Francia), el vector (cohete) Tronador, que se haya paralizado sin pretextos válidos por un año el Plan Nuclear; que la pobreza se haya incrementado exponencialmente, así como aumentado la desocupación y bajado el nivel real de los salarios; que se haya concentrado brutalmente la riqueza; que en lo geopolítico operemos como dóciles lacayos de las potencias tradicionales, sin ápice de dignidad ni soberanía; y el listado sigue. ¡Y lo curioso es que muchos de esos opinantes parecen ni darse cuenta!, e incluso algunos dicen “total a nosotros nos aumentaron los sueldos” como opinaron en “fb” algunos “retirados” cuando rápidamente se quedaron sin argumentos válidos. O como ese oficial retirado de una Fuerza de Seguridad, que en un rapto de sincericidio, exclamó en medio de un debate de Geopolítica “considero que nos conviene depender de EEUU antes que de China”…¡asume como inmutable la dependencia y ni pasó por su cabeza el ser verdaderamente independientes! O como esos dos muy altos oficiales de la Marina, que en sendos libros escritos después de Malvinas, mostraron claramente sus hilachas de anglofilia aparentemente insanable. O un General experto en
Geopolítica, que afirmó en su momento que “Chile nos supera, pues ya está en el Tratado del Pacífico”, aberración que solo una mente dogmáticamente trastocada por el neoliberalismo puede afirmar, siendo que es un tratado de dependencia explícita que subordina la economía nacional a los intereses de la mega potencia y las transnacionales.
Muchos quedaron anclados en 1976, atrasándoles 4 décadas el reloj de la historia. Y siguen “combatiendo al enemigo marxista”, siendo que hoy el contexto mundial es otro. Resabios mal digeridos de la irracionalidad de la guerrilla, que varios hechos muestran como promovida por los anglosajones, para crear las condiciones de guerra civil, “recomendada” por el historiador británico Harry S.
Ferns, a comienzos de los años ’70, para volvernos al subdesarrollo crónico, tarea hoy emprendida con inusitada violencia institucional por el gobierno nacional.
En ese contexto de enfermizas profundas confusiones doctrinales esenciales, que un veterano y héroe de guerra haya aceptado ser parte de un gobierno que tiene a la anglo holandesa Shell en el poder (entre muchas otras aberraciones), pasa a ser un caso más –que no deja de ser emblemático por su relevancia-, de los afectados por el adoctrinamiento colonizante impartido desde “la fusiladora” (2), y profundizado a niveles preocupantes por “el proceso” (3); todo eso en las antípodas de la patriótica Doctrina de la Defensa Nacional de aquellas Fuerzas Armadas regidas en su momento por la Ley Riccheri, la misma que forjó patriotas defensores de la soberanía en concreto, como Mosconi, Baldrich, Savio, Perón,
Valle, Guglialmelli y muchos otros. 
El mismo suceso (la destemplada expulsión de Gómez Centurión,
supuestamente por permitir importaciones truchas y posibilitar evasiones impositivas y consecuentes fugas de divisas); parecería un chiste de mal gusto, en un gobierno nacional que proclama “honestidad” pero que tiene varios “expertos” en contrabando, evasiones impositivas, fugas de divisas y otras actividades
similares de rápidos y fáciles enriquecimientos dudosamente presentables; en una realidad que solo el cerrado cerco mediático, ciertas complicidades eclesiásticas y sectarias ultra conservadoras, y los poderosos apoyos corporativos y del G 7 (4), han impedido que les estallen en la cara, hasta el día de hoy.

1) Alzamientos militares supuestamente no destituyentes, que proclamaban nacionalismo y defensa de las Fuerzas Armadas, realizados entre 1987 y 1990.
2) Revolución fusiladora – Golpe de Estado liberal y anglófilo de 1955.
3) Proceso de reorganización nacional – Golpe de Estado neoliberal con fuertes referencias de ser digitado por el Departamento de Estado de EEUU y la Banca Transnacional en 1976.
4) G 7= Grupo de los 7 - Potencias económicas tradicionales afines al neoliberalismo, opuestas al BRICS y a toda potencia emergente.

MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

miércoles, 17 de agosto de 2016

TARIFAS COMO INSTRUMENTO DE SOMETIMIENTO
El apocalipsis neoliberal desatado con toda furia contra Argentina, está teniendo como uno de sus picos mayores de intensidad destructiva, a los brutales reajustes tarifarios perpetrados recientemente, con porcentajes de incrementos tan surrealistas y deshumanizados, que posiblemente ni en una novela del más macabro terror hayan sido siquiera imaginados.
Llevándose todo por delante desde el primer día, inicialmente con tandas interminables de DNUs (decretos de necesidad y urgencia), y luego con las constantes y renovadas presiones mediáticas, más los estrangulamientos financieros a las provincias, más otros tipos “muy creativos” de métodos de convencimiento al arco político opositor; y bajo la cobertura de eslóganes falaces y pegajosos como “la pesada herencia”, “la corrupción”, “el sinceramiento” y otras “frases célebres” (como las de los economistas funcionales, al estilo de González Fraga, según el cual la clase media pudo consumir “irrealmente”); se implementó un “planificado” desbarajuste general de la realidad socio económica precedente, la cual si bien necesitaba ajustes, estaba básicamente ordenada, desendeudada, en crecimiento y con buenos indicadores de desarrollo socio económico, tal como los datos macro económicos y macro sociales demostraban.
Prueba que esos datos macro existentes en el anterior período presidencial eran sólidos y resaltables, es el hecho que con doble discurso, mientras en el frente interno el gobierno neoliberal se dedicó a denigrar “la pesada herencia”, en las campañas de promoción de inversiones en el exterior, exhibía como excelentes las magnitudes macro económico-sociales que existían hasta el cambio de gobierno…que con tanto ahínco ahora está destrozando.
Como para cerrar todas las alternativas de oposición y de resistencia a este proceso de achicamiento socio económico brutal y deshumanizado, con sus operadores mediáticos, políticos y judiciales, está implementando claras acciones tendientes a enjuiciar y encarcelar a opositores y políticos relevantes, que al establishment les resultan “incómodos” o simplemente intolerables, más aun si poseen poder de convocatoria masiva y popular. El encarcelamiento y vejámenes instrumentados contra Milagro Sala, su esposo (casi un anciano y posiblemente de delicada salud), contra Cristina Fernández y sus hijos (con previas y sucesivas
condenas mediáticas, que luego se diluyen, pero que los “grandes medios” no desmienten); los continuos ataques judiciales y mediáticos contra el ex vicepresidente Boudou, que esconden una clara “vendetta” por haber sido el cerebro que hizo terminar el gigantesco “curro” (estafa) de los fondos jubilatorios privados –las AFJP-; las amenazas de agresiones judiciales a otros políticos
relevantes del anterior gobierno, y las agresiones de hecho montadas en sitios públicos por operadores o adherentes de clases media/alta o alta del macrismo, en aeropuertos, en aviones en vuelo, en el buque bus, en la calle al valiente y muy bien fundamentado periodista Roberto Navarro; los ataques electrónicos e incluso judiciales al Canal C5N, una de las pocas voces no “domesticadas” por el neoliberalismo; las agresiones policiales y de fuerzas de seguridad casi diarias a manifestantes del pueblo que está muy disgustado con el hoy impresentable en público presidente y su entorno; las filmaciones y posibles represalias contra quienes del pueblo “de a pie” escrachan a Macri y colaboradores en cuanto acto público hay; los enormes vallados que cierran los accesos a actos cívicos por miedo al repudio de la gente al presidente y su entorno, en actos que antes eran patrimonio popular (en el Día de la Bandera, De La Independencia); etc.
En ese contexto, existiendo sectores de las FFAA y FFSS (1), sobre todo entre sus retirados, que son muy afines al distorsionado seudo patriotismo inoculado durante el nefasto “proceso” cívico militar de 1976, resulta muy evidente que existe una suerte de pacto previo, entre los neoliberales de “cambiemos” y esos sectores de uniformados retirados, para volver a instrumentar, y con toda
ferocidad, las políticas represivas que tanto daño hicieron en años aun cercanos de nuestra historia, y cuyos antecedentes previos se remontan a los tristemente célebres años de la “revolución fusiladora” (2). Ese tipo de retirados de las FFAA y FFSS suelen hacer gala de un curioso “patriotismo” declamativo, que a pura
exaltación hasta el paroxismo del himno y la bandera, no tienen ningún empacho en avalar políticas de entrega de soberanía y de destrucción socio económica sistemática, de lo cual en muchos casos –por sus muy pobres formaciones o por muy severos procesos de colonización cultural inculcados muy fuertemente-, ni se dan cuenta, y en otros casos, en forma desaprensiva o incluso cómplice les restan toda importancia. Ese patrioterismo hueco se define como el de los patrioteros de bandera.
Sugestivamente, trascendió que los sueldos de las FFSS fueron duplicados (al igual que las retribuciones al gabinete nacional), pero en aquel caso, seguramente con el objetivo de lograr “mayor convicción” en algunos integrantes, cosa de apalear a manifestantes con mayor saña y grado de violencia, tal como sucedió en épocas neoliberales anteriores, como en el tristemente célebre proceso”(3), y durante los años de la partidocracia cleptocrática, particularmente en los años ’90.
Precisamente, en esa radiografía social y cultural que es Facebook, se pudo leer a algunos “pensadores” del elenco de retirados, los cuales al puntualizarles los lagunones e incoherencias de sus “pensamientos”, agotando los consabidos huecos calificativos de “zurdito”, “leguleyo” (¡¿?!) e incluso insultos varios (que denotan impotencia intelectual total), terminaban diciendo, conceptualmente
“total a nosotros nos aumentaron los sueldos por encima de “los civilachos”. Eso ya pasa a ser “patrioterismo de bolsillo”…¿o no? No son todos, afortunadamente, por supuesto, quienes “razonan” en forma tan cerrada. 
Lo precedente no implica ningún tipo de antimilitarismo. No hay Patria sin Fuerzas Armadas, pero tampoco hay Fuerzas Armadas sin Patria, y eso no es un simple juego de palabras. Eso se analizará en otro artículo, Dios mediante.
Similares grados de confusiones y de profunda colonización mental, exhiben ciertos sectores civiles de las clases medias, cuyos niveles de vida mejoran sensiblemente durante los gobiernos nacionales y populares, contra los cuales siempre sienten desconfianza, resentimientos tan profundos como incoherentes, e
incluso mucho odio a partir de las fortísimas campañas comunicacionales del establishment. Esos extravíos conceptuales incluso llegaron a sectores pobres, sobre todo en los jóvenes, claramente influidos por los eslóganes que en forma hueca pero pegajosa fogonearon las adhesiones a “un cambio”…sin que analicen que era un cambio hacia el abismo de la pobreza, la desocupación y la desesperanza, en un marco de egoísmo social fomentado, y de un Estado ahora ausente e incluso represor.
En ese marco de provocadas confusiones conceptuales tan profundas y perniciosas, se pretende seguir aplicando a rajatabla la “receta” inhumana del “anarco capitalismo” (4) que es el  neoliberalismo, el cual precisa el adormecimiento de las conciencias, y el desánimo general que inhiba toda
protesta o reacción que resista la destrucción sistemática social y económica aceleradamente implementada.
Hasta ahora la topadora neoliberal viene arrasando con todo. Acordando con los buitres y pagando incluso sumas mayores que las reclamadas; devaluando en forma brutal con “negocio redondo” para sus operadores del dólar futuro y con ganancias siderales para sectores primarios de economía concentrada (oligarquía campera, mineras, Bancos, importadores); fomentando de hecho una inflación hoy desmadrada, con la cual logró uno de sus objetivos básicos, que es “hundir” a los salarios a niveles de miseria; concentrar de golpe la riqueza en pocas manos; aumentar drásticamente la desocupación implementando despidos masivos en el Estado (mientras contratan a privilegiados con sueldos ídem); frenar drástica e innecesariamente las obras públicas, disolver diversos sistemas de inclusión sanitaria, educativa y social; desmantelar toda protección a la industria e incluso fomentar las importaciones, para lograr el perverso objetivo de desindustrializar a Argentina, según el modelo mitrista del país – estancia que opere como apéndice colonial de las potencias del “mundo libre” (las potencias neocolonialistas del siglo XXI); domesticar a golpes de chequera al sindicalismo “combativo”; volver a endeudarnos masiva e irracionalmente, a tasas de usura, y seguramente con las
consabidas “intermediaciones” de los mismos comisionistas de los años ’90; desarticular o incluso desguazar los entes nacionales creadores de tecnologías; presionar a los medios y comunicadores sociales que no operen dócilmente como mercenarios del “discurso políticamente correcto” del establishment, apelando incluso a mensajes de contenido pseudo mafioso (destrozos de oficinas, robos de computadoras y otros elementos de trabajo, e incluso agresiones físicas en grados de amenazas o de hecho); e institucionalizar las represiones de corte salvaje a las  manifestaciones públicas de descontento popular, agrediendo a manifestantes tan “peligrosos” como jubilados, docentes, etc.; transformar en artículos “de lujo” a alimentos populares, como la carne, la pizza, la manteca y el aceite; y “perlitas” de
entrega de soberanía explicita, como en el caso de Malvinas, la autorización para instalar bases militares de EEUU, y la desjerarquización de las Fuerzas Armadas en meras fuerzas policíacas represivas (lo cual lamentablemente está en marcha).
Impedir el tarifazo, al contrario de las amenazas gubernativas que lo quieren imponer al como sea, no significará “llevarnos al caos”, ni “desatar la hiperinflación”, ni “paralizar las obras públicas, ni “el desastre total”. En el caos (prearmado con premeditación y alevosía) estamos a consecuencia del neoliberalismo rampante, en un contexto que roza la hiperinflación ya estamos, las obras públicas fueron paralizadas innecesariamente desde diciembre de 2015, y claramente, en un contexto de desastre socio económicos total estamos inmersos hasta la coronilla.
Paralizar el atropello del tarifazo, será empezar a poner frenos al desguace nacional en el que aplicando la metodología del shock (golpe), nos embretaron. Metodología “refinadamente” perfeccionada y acentuada, según el “modelo” aplicado en “el proceso” y los años ’90 en Argentina, en toda Íbero América entre
los ’70 y fin de siglo; en Grecia, España, Portugal, Islandia, la Rusia de Yeltsin, Europa Oriental, etc.
Ese es el quid de la cuestión, lo demás es “jarabe de pico”.

1) FFAA, FFSS – Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad.
2) “Revolución fusiladora” – Golpe de Estado pro británico de 1955.
3) “Proceso” – Gobierno pretoriano neoliberal impuesto por el golpe de Estado
de 1976.
4) Anarco capitalismo, Dante Avaro, en “La Maldición de Adam Smith”.

MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

viernes, 12 de agosto de 2016

TARIFAS - SERVICIOS PÚBLICOS O SERVICIOS EXCLUSIVOS
Sintetizando, los brutales e irracionales incrementos tarifarios que el gobierno neoliberal pretende perpetrar, y que incluso con impresentables argumentos tilda de “moderados” (¡entre 400 % y 1.200 % o incluso más!), son directa consecuencia de un puñado de medidas intencionales, aplicadas con total orientación ultra liberal/privatista, y carente de toda concepción estratégica nacional, criterio humanista y sensibilidad social. Esas medidas, que tergiversadamente, “tornan imprescindibles” los tarifazos, son:
a) La desfinanciación del Estado Nacional, al anular las retenciones a las exportaciones agrícolas y mineras, acentuando con ello el esquema de muy acentuada concentración de la riqueza en muy pocas manos (el 10 % de la población).
b) Las impresentables operaciones de importaciones de petróleo y gas con sobre costos y/o con la “casualidad” que Shell (vinculada a los ministros Aranguren e Ibarra) sea la principal adjudicataria de esas multimillonarias operaciones.
c) Las compras accionarias de empresas prestadoras del servicio eléctrico, por parte de empresarios allegados al actual gobierno nacional, de fuerte impronta excluyentemente corporativa. Caja para ellos.
d) Las altas tarifas eléctricas disimularían en parte la total falta de competitividad de las “renovables” (eólicas y solares); inversiones costosísimas que demandarán onerosos subsidios y otros privilegios irritantes, como ventas privilegiadas aunque sus tarifas sean mucho más caras; todo lo cual el gobierno fogonea como falaz “gran solución energética”, en connivencia con las ONGs británicas –hoy en el poder, por caso Greenpeace con su personero Cali Villalonga, feroz opositor de hidroeléctricas y nucleares-; y siendo funcional a los promotores a ultranza de esas energías “renovables”, como Sebastián Kind (también hoy alto funcionario nacional); contando todo ello con el fogoneo de varias publicaciones “especializadas” vinculadas a importadores, instaladores y asesores varios vinculadas con eólicas y solares. Los altos subsidios a las “renovables” y otras ventajas prebendarias para esas
energías serán fuentes de costosos litigios, que frenarán la economía argentina y restarán competitividad a la industria argentina (si es la
industria que logra sobrevivir a la política de “tierra arrasada”
instrumentada por el neoliberalismo macrista).
Tema técnicamente complejo, que se analiza intentado simplificar.
Las tarifas de los servicios públicos estaban muy atrasadas, y existían notables asimetrías entre los niveles tarifarios del área capitalina (Capital Federal y Gran Buenos Aires), respecto a otras provincias argentinas.
Esos privilegios para el área metropolitana datan al menos desde “el proceso”, por el doble motivo de bajar artificialmente los índices de inflación (que antes se medían solo allí), y para contentar a grandes volúmenes concentrados de población, para descomprimir el descontento general, o por simple politiquería barata.
Los atrasos en los niveles tarifarios reales, inicialmente vía congelamientos tarifarios, fueron parte del conjunto de herramientas exitosamente
implementadas para salir de la severísima crisis terminal de 2001/2002, que luego nos condujeron a la década de mayor crecimiento del PBI y otros indicadores macro económicos y macro sociales muy positivos.
Es bien sabido que por regla general, es más fácil implementar ese tipo de subsidios, que luego dejarlos sin efecto. Como por múltiples factores estructurales, la inflación nunca pudo ser totalmente contenida, se optó por mantener los valores nominales de las tarifas, lo cual significó aumentar los montos de los subsidios, dadas las subas nominales de costos por obra de la inflación.
A fines de 2015 existía consenso en la necesidad de corregir los valores tarifarios de los servicios públicos, sobre todo en el área capitalina, pero por supuesto las metodologías y grados de severidad de esos ajustes pueden ser muy variados, e incluso diametralmente diferentes. Una cosa es el gradualismo, y otra los aumentos desaforados y socialmente inviables, más en un marco severamente recesivo como el actual. Más que un tema económico, es básicamente de concepción ideológica. Los liberales desde siempre son partidarios de la extrema severidad y de la nula sensibilidad social; así lo hicieron antes en Argentina, así lo hicieron en muchos lugares del mundo, siempre con desastrosos resultados sociales y dudosos o muy negativos efectos económicos. Priorizan la ideología y los “castillos en el aire” de Adam Smith y David Ricardo, antes que la experiencia previa, muy abundante en el tema, pero siempre desechada por los fundamentalistas del “libre mercado”, excusa perfecta para desatar la ley de la selva en lo económico y el sálvese quien pueda en lo social. ¡De manual en “la doctrina del shock!
Una cosa es sobrellevar un proceso inflacionario permanente, como el que existió entre 2003 y 2015 (que nunca rozó siquiera niveles de hiperinflación, como en los ’70 y ’80), en un marco de crecimiento económico y claros indicadores de desarrollo socio económico; y otra muy distinta padecer un agudo cuadro de “retroflación” (claro retroceso económico y fuerte inflación), como el que estamos a consecuencia directa de las crudas medidas neoliberales implementadas desde el comienzo del actual gobierno argentino.
Antes la inflación era consecuencia de varios factores, como las presiones de los grandes formadores de precios, los incrementos de la demanda a consecuencia del claro crecimiento económico (indicado irrefutablemente entre otros por la fuerte evolución positiva del PBI), y en los últimos años el moderado nivel de déficit fiscal.
Ahora la fuerte inflación es clara consecuencia del desmadre generalizado producido por las medidas de shock socio económico –típica receta de implementación forzada del neoliberalismo extremo-, ejecutadas en rápida sucesión en curso, principalmente; 1) las quitas de retenciones a los sectores exportadores primarios (agro y minería), lo que desfinanció al Estado Nacional y los Estados Provinciales; 2) fortísima devaluación que desató un proceso de violentas alzas en los precios, acentuados en los artículos de primera necesidad, que al carecer de contenciones fueron arrastrados a los precios internacionales; 3) apertura económica total; lo que significó un combo hiper recesivo, que por lógica hizo caer las recaudaciones impositivas ante las bajas de la actividad general; 4) la vuelta a los perversos mecanismos de bicicleta financiera (altísimas tasas de intereses unidas al mantenimiento del valor del dólar, después de la megadevalución), que genera fuertes pérdidas fiscales vía Banco Central y por el intencional quiebre “cuasi” doloso de la operatoria del dólar futuro, decidida por algunos de sus principales beneficiarios instalados en puestos claves de la actual administración de gobierno; el febril acelerado endeudamiento externo, pagando tasas de usura, lo cual descalabra el presupuesto nacional.
Todo ello -más otras medidas negativas- cuadruplicó el déficit fiscal, una de las causas de la actual muy fuerte y persistente inflación, que duplica en exceso la inflación existente en el último año del anterior gobierno.
Ese cuadro de “tormenta perfecta”, con daños autoinfligidos mal encubiertos bajo la falsedad de “la pesada herencia”, y de una supuesta “gran crisis energética” que no es tal, se agravará en forma brutal, si se mantiene la decisión de practicar un tarifazo descomunal, que supera incluso las aberraciones perpetradas en el hoy semi olvidado “rodrigazo”, en el siniestro “proceso”, y en los aberrantes años ’90.
De aprobarse los aumentos desorbitados, “mínimos” del 400 %, presentados como “graduales” por el macrismo (el mismo que duplicó los sueldos de los ministros, y supuestamente también de las Fuerzas de Seguridad ¿asegurando el “entusiasmo” para reprimir?), no solo serán impagables para la mayoría de los usuarios residenciales, sinó que empujarán al cierre a muchas industrias, sanatorios, clubes de barrio y otras instituciones que brindan cobertura social.
El tarifazo es indefendible, impresentable, y solo pudo intentar perpetrarse, en un marco de total insensibilidad social, y de búsqueda intencional de provocar un acelerado empobrecimiento del 90 % del país, de desindustrialización forzosa, y de pérdida de todo atisbo de soberanía, que de ese modo es llevado a los
empujones hacia la disolución nacional.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

jueves, 4 de agosto de 2016

ENERGÍA - ACHICAMIENTOS DISFRAZADOS DE ECONOMÍAS Y EFICIENCIA
La paralización de las construcciones de las hidroeléctricas en el Río Santa Cruz, al igual que el abrupto “parate” a la nuclear Atucha III –obras que habían comenzado con financiaciones aseguradas con respaldo chino-, han ocasionado severos perjuicios, cuyas magnitudes exactas son difíciles de cuantificar, por las múltiples derivaciones negativas de esas abruptas medidas del actual gobierno neoliberal.
Eso no puede sorprender, pues históricamente, el liberalismo ha sido funcional a los intereses de las petroleras extranjeras, y por ende, a la generación termoeléctrica; por ello siempre frenó o impidió, bajo cualquier excusa, usinas que reemplacen –incluso ventajosamente. a las devoradoras de petróleo y gas
Los perjuicios no se derivan solo del lucro cesante, al privar a nuestro país de aproximadamente un año de generación de esas tres importantes usinas, las que término medio habrían producido 10.930 GWh año, con sus configuraciones originales, a saber: Atucha III con 800 MW de Potencia Instalada; las hidroeléctricas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic (ex Cóndor Cliff y La Barancosa) 1760 MW.
Las usinas nucleares tienen altos coeficientes de utilización, del orden del 90 % (funcionan el 90 % de las horas del año), mientras que esas hidroeléctricas, con módulos de caudales de montaña y diseñadas como usinas de punta, hubiesen tenido un satisfactorio rendimiento con coeficiente 0,3 (30 % de horas/año).
Con los datos precedentes, la energía media anual de esas tres grandes usinas –no consumidoras de hidrocarburos-, hubiesen generado una media anual de 10.930 GWh/año. El ahorro anual de combustibles fósiles que se pierde, al postergar y/o achicar esas usinas –una nuclear y dos hidros-, es del orden de 2.200 a 2.700 millones de litros de gas oil o combustibles equivalentes. Las erogaciones de divisas, dependen del tipo de combustible gastado y de los precios que se paguen por él, lo cual es eminentemente político, como ahora que se prefiere comprar gas caro a Shell, vía Chile, en lugar de gas barato de Bolivia.
Precisamente, mientras se frenaron esas grandes obras que ahorran hidrocarburos y proveen energía eléctrica más limpia y más económica, se acaban de licitar, con mucha premura, una serie de pequeños grupos electrógenos Diesel (los más costosos por KWh), motores que precisamente consumen mucho Gas Oil o Diesel Oil, según el caso.
Los perjuicios resultantes de haber paralizado esas tres grandes obras energéticas son múltiples, y abarcan varios rubros (además del directo lucro cesante por dilatar o impedir la generación eléctrica de las mismas). Los más importantes daños inferidos a la economía argentina a consecuencia de esas paralizaciones o dilaciones significativas son:
- La necesidad de suplantar esas usinas de base, por otras de similares características, que son las termoeléctricas. Eso implica la importación de más equipos de generación termoeléctrica (turbogas, ciclos combinados, turbinas de vapor o equipos Diesel), todos los cuales consumen mucho combustible fósil (gas o petróleo), lo cual es contaminante y muy perjudicial para la Balanza de Pagos por incrementar las importaciones de esos hidrocarburos, amén de los propios equipos de generación, importados.
- Se acentúa la patológica dependencia hidrocarburífera de la matriz eléctrica argentina.
- Abrupta, irracional e innecesariamente, se despidió a varios miles de trabajadores especializados, altamente entrenados e incluso capacitados especialmente en el caso de Atucha III. Dilapidar ese muy valioso capital humano es un enorme daño muy difícil de cuantificar.
- Se daña toda la cadena de proveedores nacionales, entre los cuales existen muchas industrias de elevada tecnología, directamente afectadas, como las nucleadas en ADIMRA; y otras especializadas en tecnología hidroeléctrica, como la hoy muy complicada financieramente IMPSA, única en su género en Argentina. La misma que proveyó costosos equipos para la repotenciación de la nuclear Embalse.
- Se aumentan los “batallones de desocupados”, lo cual resulta muy claro que es uno de los objetivos buscados por el actual gobierno neoliberal, para forzar los salarios a la baja abrupta, y al costo social que fuere, lo cual no les importa, pues carecen de sensibilidad social y del más elemental humanismo.
Apenas asumido el actual gobierno neoliberal de Argentina, anunció la paralización total “definitiva” de Atucha III y las dos hidroeléctricas de Santa Cruz, bajo el hoy gastado argumento de presunto sobreprecios y/o maniobras dolosas.
Rápidamente China salió al cruce de tan osadas como infundadas expresiones, ante lo cual la verborragia macrista debió dar marcha atrás, y posiblemente en parte para justificar los frenos a esas tres obras en marcha, renegoció los contratos con el Estado Chino.
Con los injustificados daños señalados, a consecuencia del “parate” de obra, Atucha III será nuevamente puesta en construcción.
Pero en el caso de las dos hidroeléctricas santacruceñas, se modificaron las obras, bajo pretexto –básicamente falso- de “economías de obra”, aderezado ello con una supuesta “racionalización” de las mismas.
Un análisis de los datos principales que involucran esas modificaciones, permiten afirmar que en rigor se trata de sensibles reducciones de la infraestructura técnica –lamentablemente de carácter estructural, o sea difícilmente reversibles-, que en los hechos achicarán sensiblemente las capacidades operativas de ambas grandes centrales hidroeléctricas. Y para completar el combo de falsos “justificativos”, esas reducciones de capacidades técnicas cuentan con el expreso aval de ONGs pseudo ambientalistas británicas, las que en rigor permanentemente ponen trabas a la rueda del desarrollo socio económico argentino, acorde a los claros dictados del MI6 y/o del Foreign Office de Londres.
En el caso de obras hidroeléctricas, reducir la cantidad de turbinas, es un achicamiento estructural muy difícil de revertir, pues no se construirán todas las estructuras que eventualmente permitirían añadirlas en el futuro (ductos de entradas y salidas de agua, salas de máquinas, etc.), y añadir a posteriori esas reformas sería extremadamente costoso o técnicamente impracticable, pues demandaría grandes reformas en las estructuras de hormigón armado. Es decir que se trata de un achicamiento definitivo de la Potencia Instalada de cada una de las dos centrales hidroeléctricas.
Bajo la falaz excusa de “reducciones de costos” se achican las capacidades operativas de las Hidroeléctricas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic, alterándose sus roles de generación, pues estaban concebidas como usinas de punta, y ahora serán simples usinas de base.
Para que se entienda, en cualquier sistema eléctrico, el KWh más caro es el de horarios de punta, pues obliga a poner en servicio las termoeléctricas más ineficientes, para cubrir la demanda; y también obliga a realizar más inversiones para cubrir el crecimiento de la demanda de horarios pico, o de punta. Precisamente, esos costosos equipos termoeléctricos adicionales de punta iban a ser reemplazados por la económica generación hidroeléctrica de las usinas santacruceñas. Con la modificación acordada a los apurones, se anuló ese rendimiento extra de las dos grandes hidros, o sea, favorece a los poderosos intereses termoeléctricos y sus aliados petroleros y gasíferos extranjeros, con Shell a la cabeza.
La excusa adicional esgrimida por el gobierno macrista (además de las falsas “economías de obra”, que no son tales, son achicamientos estructurales negativos), es reemplazar la inversión de las tres turbinas generadora anuladas, por una terna de 500 KV (línea de alta tensión), de aproximadamente 240 kilómetros. El caso es que la línea de AT podía ejecutarse con otra financiación, incluso china, mientras que las tres turbinas, si se excluyen ahora, no podrán incorporarse después. Estratégicamente deplorable, pero así manejan el país los neoliberales, solo importa para ellos el cortoplacismo, y la soberanía es “un concepto que no se entiende” (frase conceptual del actual presidente).
Como posiblemente por “economías de obras” se resienta la capacidad de acumulación de agua, se afectan los beneficios adicionales de esas obras para su entorno, pues parte de esos volúmenes de agua, tan valiosos, hubiesen podido ser utilizados para consumo humano, para el desarrollo agroganadero y para fomentar la industrialización, todo lo cual tiene mucha relevancia geopolítica para Argentina; y es absurdamente impedido por la perniciosa mentalidad de achicamiento permanente, tan típica del liberalismo apátrida que desde siempre se preocupó…de poner trabas a nuestro desarrollo.
Se exponen algunas magnitudes de los achicamientos perpetrados en las dos hidroeléctricas de Santa Cruz, las cuales avalan mis afirmaciones precedentes.
Presupuesto original U$S 6.000 millones
Presupuesto reducido U$S 4.700 millones
Achicamiento U$S 1.300 millones (-) 21,67 %
Potencia total original 1.760 MW
Potencia reducida 1.290 MW
Achicamiento 470 MW (-) 26,70 %
Reducciones de turbinas generadoras
Hidroeléctrica Néstor Kirchner: de 6 a 5 = se suprime una turbina.
Hidroeléctrica Jorge Cepernic: de 5 a 3 = se suprimen dos turbinas.
No son “economías de obras”, son achicamientos, fuertes reducciones de sus capacidades técnicas de generación, con perjuicios estratégicos irreversibles.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

lunes, 1 de agosto de 2016

UNITARIOS Y LIBERALES, APÁTRIDAS Y NEOLIBERALES
El país de economía primaria y cargada de intermediarios portuarios y especuladores financieros, es desde mediados del siglo pasado, el paradigma del “país modelo” en el que nos encorsetó la vieja oligarquía portuaria-agropecuaria, que no por casualidad en esos años fundó la hoy sesquicentenaria (150 años) Sociedad Rural, convertida en el bastión que tozudamente se opuso siempre al desarrollo industrial y tecnológico argentino, y a las medidas de mejoras sociales, sin importar lo justas y totalmente necesarias que fueran estas últimas. El modelo al cual aportaron y siempre abrevaron, es el de “colonia próspera” (para pocos), careciendo desde siempre del elemental sentido de grandeza nacional. Más aun, para esa oligarquía, el sentido de patria es un concepto incomprensible, que incluso les genera –casi por regla general- cínicos sentimientos de desprecio.
Así como no se renuevan las ideas político-económicas anquilosadas en el feudo ruralista portuario, también se repiten muchos de los apellidos de sus miembros prominentes, exponentes de esa territorialmente muy poderosa oligarquía campera, que se formó desde la ley de enfiteusis de Rivadavia, se institucionalizó con Mitre y Sarmiento, y vio crecer sus patrimonios en los gobiernos sucesivos, incluyendo las tierras ganadas al dominio nacional en épocas de Roca, malvendidas por los soldados de mediano y bajo rango que las habían recibido en compensación por los reales esfuerzos que significaron la campaña del desierto y otras acciones militares contra los malones; estos últimos que por cierto no estaban formados por “carmelitas descalzas”, pero esto ya es otra historia.
Recurrentemente ultra privatista, anti estatista (sin bien nunca le hizo asco disponer de los resortes del Estado para avalar sus negociados y tropelías, como la vergonzosa estatización de deudas privadas que consumaron Cavallo, Melconian y otros; y que benefició a “empresarios liberales” que se enriquecieron a costa del Estado, como los que hoy vemos manejando “el país de los CEOs”), esos poderes oligárquicos concentrados siempre han sido clasistas con sesgos racistas (con conceptos despectivos como “cabecitas negras”, “grasas”, etc.), anglófilos, mentalmente feudales; y feroces opositores al desarrollo nacional integrado, antiindustriales y desdeñosos del desarrollo tecnológico nacional. Las recientes expresiones exultantes del actual presidente de la SRA, Luis Etchevehere, llenas de elogios a la actual política económica que hiper enriqueció a los grandes terratenientes agropecuarios y a los pools sojeros; pero que está destrozando a prácticamente todo el amplio “resto” (el 90 % de los argentinos) socio económico no comprendido en esas castas privilegiadas y excluyentes (y a algunos otros sectores puntuales, como el financiero, la minería, los importadores y otros intermediarios). Evidentemente, la miseria generalizada del “resto del país” nunca importó nada a las oligarquías camperas, insensibles y carentes por completo de todo sentido de Grandeza Nacional.
Esas vueltas hacia atrás, hacia el “país soñado” oligárquico-feudal
decimonónico, fueron recurrentes, y siempre llenas de odio, revanchismo y fuerte clasismo social y unitarismo político; y como constante, aplicando todo tipo de medidas antidemocráticas pero apelando a huecos conceptos de “la democracia” y “la república”.
Después del largo interregno del régimen mitrista (“democráticamente” impuesto a degüellos y exclusiones), y con el mecanismo del voto cantado, susceptible de todo tipo de presiones contra los votantes; el liberalismo económico extremo y antiindustrialista, se enseñoreó en 1930, 1955, 1962, 1976, y 2015. Siempre contó con complicidades políticas, coberturas judiciales, intelectuales acomodaticios, y el machacar excluyente de los medios de comunicación “serios” e “independientes”.
Las feroces persecuciones políticas a opositores relevantes, exmandatarios, exministros y exdirectores de empresas del Estado, han sido procedimientos reiterados de esos gobiernos oligárquicos-ultra liberales; y el combo de medidas persecutorias incluyó prisiones vejatorias (Yrigoyen, Baldrich, Frondizi, M. E. M. de Perón, Julio C. González, etc.); destierros (Mosconi, Perón; además de los casos anteriores de San Martín y Rosas); confiscaciones y persecuciones patrimoniales varias; e incluso agresiones físicas directas. Por otra parte, de uno u otro modo, el establishment se ocupó de entorpecer o amordazar a docentes “no alineados” con el pensamiento “políticamente correcto”, sobre todo en las cátedras universitarias. Fomentar el pensamiento crítico y los análisis rigurosos de la realidad son metodologías didácticas “inadmisibles” para los “bienpensantes” alineados al establishment, con sus cohortes de acomodaticios varios. ¡Y actúan incluso en períodos políticos no signados por el liberalismo económico extremo!
Conociendo ese contexto histórico, no puede sorprender la batería de medidas antiindustriales y anti desarrollo tecnológico autónomo, que está implementando el actual gobierno neoliberal argentino, con la anuencia de intelectuales maleables dudosamente patrióticos, mercenarios de la comunicación, la ignorancia y extrema confusión de los “Don Pepe” y “Doña Rosa” clasemedieros e incluso de sectores pauperizados, la extrema colonización mental de ciertos “progresistas” dogmáticos (tipo anarquistas, trotskistas y similares) y de retirados de las FFAA y FFSS que siguen anclados en perimidas y burdamente erróneas pautas doctrinales del “proceso”. Y lo que es más notable, muchos empresarios PYMES y bolicheros varios, claramente perjudicados históricos del liberalismo, demuestran ceguera política e ignorancia económica, al apoyar a medidas que –conocido era y es- los han perjudicado antes y los llevan a la destrucción ahora.
Para completar el cuadro de situación, tan preocupante por cierto y que encubre riesgos certeros de balcanización en media docena de paisitos desarticulados y maleables a los poderes transnacionales; opera el constante machacar de la colonización cultural hace estragos en la conciencia nacional que debería tener la población. Citemos tres de los tantos preocupantes casos que demuestran colonización cultural: 1) al inaugurarse Atucha II, la música de fondo antes del comienzo del acto…tenía letra en inglés, lo señalé a uno de los custodios, quien amablemente procedió de inmediato y pronto sonó la potente voz del Chaqueño Palavecino; 2) en una exposición del Ejército, en Posadas, la música de fondo era…en inglés, les hice saber la contrariedad de eso, y pusieron folclore argentino…¿tanto cuesta pensar?; 3) la fragata escuela (según indicaron algunos diarios, “se puso en onda” al llegar a un puerto británico, poniendo a todo volumen “Yellow Submarine” … ¿anglofilia rampante o mera casualidad?
Otros casos más explícitos: dos libros de sendos oficiales de la Armada, escritos después de 1982, demuestran una “admiración total” a la Rubia Albión, en un caso; y algo más disimulado en el otro.
¡Que falta nos hacen los pensamientos señeros de Jauretche, Scalabrini Ortiz
y “el Pepe” Rosa, entre otros patriotas esclarecidos y de fuste!
Brasil pudo lanzarse firmemente al desarrollo industrial y tecnológico, cuando neutralizó el accionar ultra conservador de la “oligarquía del café con leche” (los cafeteros paulistas y los ganaderos de Belho Horizonte y otros Estados).
Acá hasta hoy no pudimos anular el accionar pernicioso y retrógrado de la Sociedad Rural y otros enclaves del poder ultra liberal, oligárquico excluyente y antinacional.
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos